Modelos de MG preparados para llegar a Europa

Modelos de MG preparados para llegar a Europa SAIC Motor

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El automóvil chino refuerza su expansión exterior para mejorar márgenes y reducir una deuda de más de 400.000 millones

El sector es más atractivo en el medio plazo por el alza de los precios del petróleo y las ventajas tecnológicas en baterías, según Deutsche Bank.

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La industria automovilística china se halla sumida en un profundo cambio estructural. Pese a que la demanda interna cae con fuerza tras la retirada de subsidios, la combinación de precios del petróleo más altos, el fuerte impulso exportador y el liderazgo en la cadena de valor de las baterías crean una oportunidad de inversión a medio plazo "más atractiva".

Así lo recoge en un informe la división estratégica de inversión de Deutsche Bank. En la actualidad, la industria china del vehículo electrificado (eléctricos e híbridos enchufables) ha entrado en una fase de consolidación. Todo ello tras haber sufrido una intensa guerra de precios que dio comienzo el año pasado.

La idea principal de Pekín pasa por reducir la deuda del sector del automóvil, la cual se estima por encima de los 400.000 millones de dólares (345.884 millones de euros al cambio actual). A fin de cuentas, el objetivo no es limitar el crecimiento, sino mejorar la disciplina de capital, la estabilidad financiera y la sostenibilidad en el largo plazo.

Pero claro, la caída de la demanda en el mercado local se produce en un momento de sobrecapacidad industrial de las factorías chinas. De esta manera, Pekín ha aplicado una regulación que busca limitar los descuentos excesivos, introducir una disciplina de precios y desplazar la competencia hacia la innovación, no hacia la escala sin sentido.

Todo ello ha provocado la salida de más de 30 fabricantes automovilísticos chinos durante el último año. Sin embargo, el mercado automovilístico más grande del mundo aúna a más de un centenar de fabricantes, aunque sólo un grupo limitado de ellos se considera financieramente resistente.

Alza de las exportaciones

Uno de los principales pilares de crecimiento en los que se apoyan los fabricantes chinos son las exportaciones. Así, en un momento en el que la demanda interna se contrae, las automovilísticas del gigante asiático apuestan por redoblar su capacidad exportadora.

Y lo hacen pese a que su actividad en EEUU -el segundo mercado más grande del mundo- es inexistente, dado que los vehículos chinos tienen un arancel del 100%.

Europa, pese a los aranceles a la importación de vehículos eléctricos chinos impuestos por Bruselas, y el Sudeste Asiático se posicionan como las principales regiones a la hora de absorber la sobrecapacidad industrial china.

Una situación que se explica debido a que los márgenes que consiguen las automovilísticas chinas en los mercados europeos son más elevados que los que logran en su mercado doméstico. Así las cosas, los aranceles no frenan la expansión, sino que la redirigen.

De hecho, los fabricantes chinos están creando capacidad industrial en mercados con demanda local relevante, como algunos europeos, Brasil y en hubs que mitigan aranceles y permiten exportar regionalmente, como es el caso de Hungría o Tailandia.

Esta producción localizada "debería reducir fricciones comerciales y estabilizar flujos de caja", apuntan desde Deutsche Bank.

Liderazgo en baterías

Ahora bien, este cambio estructural también se ve apoyado gracias a un dominio tecnológico: las baterías. Toda la cadena de valor de las baterías está dominado por el gigante asiático.

Los fabricantes chinos lideran los procesos de innovación química, la carga rápida y las mejoras de densidad energética. Si a ello se suma que se benefician de economías de escala y cadenas de suministro integradas, el resultado es que el precio de las baterías de ferrofosfato de litio (LFP) se sitúa por debajo de los 100 dólares por kWh. Todo ello en un contexto en el que los precios del diésel y de la gasolina se han disparado desde que comenzó la guerra de Irán.

"Las exportaciones de baterías y la demanda de sistemas de almacenamiento de energía (ESS) también emergen como motores de crecimiento más allá del vehículo eléctrico de pasajeros", añaden desde el banco alemán.

Ello provoca que "avances como las baterías de segunda generación y la carga ultrarrápida se moneticen cada vez más en mercados exteriores, reforzando el papel de China como centro global de innovación en vehículo eléctrico".

Riesgos

Entre los principales riesgos a la hora de que los fabricantes de vehículos eléctricos chinos mejoren sus márgenes destaca la volatilidad de las materias primas, así como las barreras comerciales o los requisitos de localización.

Otro de los riesgos que identifica Deutsche Bank es la sobrecapacidad y el estrés financiero de los fabricantes débiles. Si bien la capacidad exportadora terminará de consolidar el mercado, se percibe como un riesgo el apoyo de los gobiernos central y locales -para preservar el empleo y capacidades manufactureras estratégicas- dado que "puede suavizar el ritmo de depuración".

Con todo, el banco alemán considera que "aunque persisten riesgos regulatorios y de materias primas, el balance riesgo-rentabilidad del ecosistema del vehículo eléctrico parece haber mejorado de forma significativa frente a años anteriores". Algo que desde la división estratégica de inversión de Deutsche Bank que ha provocado que cada vez sea "más atractiva la exposición específica a compañías de vehículos eléctricos y baterías de calidad", termina el informe.