Señal de punto de recarga de coche eléctrico.

Señal de punto de recarga de coche eléctrico. Europa Press

Motor

Del repostaje a la recarga: todo lo que debes saber a la hora de dar el salto al coche eléctrico

La ansiedad de rango, la infraestructura y el precio son las principales barreras aunque los fabricantes lanzan alternativas más económicas para atraer al público.

Redacción Motor
Publicada

La electrificación se ha alzado como la principal tecnología a la hora de descarbonizar la economía en Europa. Se trata de la tecnología por la que ha apostado el Viejo Continente a la hora de reducir las emisiones de CO2.

Pero pasar de una tecnología centrada en los motores de combustión a una sin emisiones no es algo que se pueda hacer de la noche a la mañana. El proceso que ha llevado a cabo la industria automovilística ha sido arduo desde que estalló el dieselgate, el escándalo de emisiones del Grupo Volkswagen, allá por 2015.

En un primer momento, los fabricantes automovilísticos lanzaron al mercado modelos grandes con el fin de atraer a un público con los bolsillos acaudalados. No hay que olvidar que la electrificación implica un gran desembolso de capital cuyo retorno aún está lejos de alcanzarse.

En la actualidad, los fabricantes automovilísticos se centran en el desarrollo de modelos más económicos con el fin de atraer a un mayor público.

No es de extrañar si se tiene en cuenta que una de las principales barreras de entrada hacia la movilidad eléctrica es el coste. Sí, aún no se ha logrado la paridad en costes entre los modelos de combustión y los eléctricos. Eso sí, no queda mucho para alcanzarla. Ahora bien, ¿cómo es el funcionamiento de un coche eléctrico?

Funcionamiento del vehículo

Uno de los principales cambios del vehículo eléctrico en comparación con los modelos de combustión es la transmisión. Todas las transmisiones de los vehículos eléctricos son automáticas. Si bien esta configuración se puede elegir en los modelos de combustión, con un coste más elevado frente a las cajas manuales, en el caso de los modelos eléctricos no hay opción posible: todas son automáticas.

No es de extrañar si se tiene en cuenta que estas cajas automáticas también sirven como sistemas de regeneración de la batería eléctrica. De hecho, las transmisiones automáticas serán mayoritarias a medida que se vaya imponiendo la electrificación. Sin ir más lejos, las cajas automáticas son las que están asociadas a los modelos completamente híbridos.

Muchos modelos actuales eléctricos -al igual que sucede en los híbridos- incorporan en sus transmisiones el denominado modo B. A fin de cuentas, se trata de la entrada en funcionamiento de la frenada regenerativa en el momento en el que se suelta el pedal del acelerador. Otras, por su parte, incorporan levas tras el volante con el que seleccionar el nivel de regeneración.

Esto permite, además de hacer un menor uso del pedal de freno, que el motor eléctrico actúe como generador y convierta la energía cinética en eléctrica.

Batería

Los vehículos eléctricos incorporan una batería, que se sitúa en la parte baja del vehículo, que está asociada a un propulsor eléctrico.

Es importante tener en cuenta que todos los sistemas del vehículo se alimentan de la batería, por lo que es normal que ésta disminuya en condiciones normales de circulación.

Pero la autonomía también se recorta en caso de realizar acelerones.

No es lo único. La climatología es otro elemento a tener en cuenta a la hora de contar con más o menos autonomía. Tanto el frío como el calor intenso afectan a la autonomía.

Ansiedad de rango

Otro de los principales miedos del vehículo eléctrico es la denominada ansiedad de rango. Es decir, el miedo de los usuarios a quedarse tirados en medio de la carretera sin energía eléctrica.

Es importante tener presente que la movilidad eléctrica supone un cambio importante, ya no sólo de tecnología, sino también de hábitos. La llegada del coche enchufable también provoca que el usuario tenga que planificar de una mejor forma sus rutas.

Para ello, el Ministerio para la Transición Energética y el Reto Demográfico y Redeia desarrollaron un mapa oficial y dinámico, denominado mapa 'Reve', sobre la disponibilidad de puntos de recarga pública en la península ibérica, Islas Baleares e Islas Canarias.

Pero también es importante tener en cuenta que los fabricantes automovilísticos apuestan ahora por el desarrollo de modelos con químicas de ferrofosfato de litio (LFP).

A diferencia de las baterías con químicas de níquel-manganeso-cobalto (NMC), las químicas LFP son más baratas dado que tienen menor densidad energética, es decir, menos autonomía, lo que posibilita una mayor adopción de la tecnología eléctrica por parte de la clientela.

Lo cierto es que el despliegue de la infraestructura de recarga en los últimos años en España ha dado un salto importante. No obstante, éste ha de ser aún más decidido, sobre todo, de modelos de alta potencia. Es decir, aquellos postes con más de 150 kW de potencia. En dichos postes, un vehículo eléctrico se puede recargar en menos de 30 minutos.

En definitiva, la autonomía de un vehículo depende de factores como la batería, la eficiencia y las condiciones de uso. De lo que no hay duda es de que el que da el salto al vehículo eléctrico, no vuelve a la combustión.