Vista de la cadena de montaje de baterías del Opel Corsa-e en la planta de Figueruelas (Zaragoza).

Vista de la cadena de montaje de baterías del Opel Corsa-e en la planta de Figueruelas (Zaragoza). Efe

Motor

El coche eléctrico acaparará un 42% del mercado en 2030 pero tensiona la dependencia europea de materiales críticos

El crecimiento de esta tecnología pone de manifiesto las vulnerabilidades del Viejo Continente relacionadas con el suministro de materiales críticos.

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La industria del automóvil se dirige de forma ineludible hacia el vehículo eléctrico. No hay otra tecnología a la vista que le vaya a hacer sombra a la electrificación. Algo que no es de extrañar si se tiene en cuenta las ingentes cantidades de capital que se han destinado al desarrollo de esta tecnología.

De esta manera, el crecimiento de la penetración de los vehículos eléctricos en las ventas dependerá de los incentivos que apliquen los distintos Estados miembros, así como de las distintas opciones asequibles que los fabricantes lancen al mercado. Ahora bien, también dependerá -y mucho- del suministro de materiales críticos.

Al cierre de 2025, la penetración del vehículo eléctrico en las ventas de turismos en el Viejo Continente alcanzó un 17,3%, según datos de la patronal europea de fabricantes de automoción (Acea).

Para finales de la década, los vehículos eléctricos supondrán un 42% del total de las ventas en el mercado europeo para el final de la década, según datos de Elodie Chrzanowski, subdirectora de análisis de crédito y ESG en Crédit Mutuel Asset Management, a los que ha tenido acceso EL ESPAÑOL-Invertia.

Ahora bien, Europa seguirá siendo dependiente de las materias primas necesarias para su producción. En la actualidad, la región obtiene alrededor del 99% de su grafito natural, el 96% del manganeso, más del 80% del litio y el cobalto, y cerca del 98% de las tierras raras refinadas del extranjero, principalmente de China.

Esta dependencia es especialmente acusada en el caso de los imanes permanentes, esenciales para los motores eléctricos, cuya refinación y producción global está controlada por China en torno al 90%.

De esta manera, el reciclaje representa una palanca estratégica a la hora de reducir esa dependencia. De hecho, la Ley Europea de Materias Primas Fundamentales, adoptada en 2024, fija que al menos un 25% del consumo anual de materiales críticos en Europa ha de ser mediante el reciclaje para 2030.

Lo cierto es que, en el caso de las baterías, el reciclaje podría reducir la necesidad de nueva extracción entre un 10% y un 30% para varios minerales clave en un escenario de cero emisiones netas.

No obstante, en la actualidad, mientras que las tasas de reciclaje de acero y aluminio son relativamente altas (rozando el 40%), éstas se mantienen en niveles bajos (entre el 5% y el 10%) en el caso de los minerales críticos (níquel, litio y cobalto).

Limitación temporal

Pero no es el único problema al que se enfrenta la Unión Europea. El coche eléctrico tiene una limitación temporal: la vida útil de las baterías es de unos 15 años.

¿Qué quiere decir esto? Que el mercado se encuentra ahora mismo en una segunda oleada de asignación de modelos eléctricos, más asequibles, por lo que los primeros volúmenes realmente significativos de materiales reciclados no estarán disponibles hasta 2040.

Acuerdos de cooperación

Dado que al reciclaje de este tipo de insumos aún tendrá que esperar, la Unión Europea ha de buscar otras fórmulas a la hora de asegurarse el suministro de estos materiales.

De esta manera, la Unión Europea ha multiplicado sus acuerdos de cooperación con países que cuentan con recursos clave o con capacidad de refinado. Es lo que ha sucedido recientemente con Canadá, Australia, el Mercosur, África e Indonesia.

Estos acuerdos tienen como objetivo facilitar la inversión y armonizar los estándares medioambientales y sociales.

Con todo, si bien el crecimiento de los vehículos eléctricos se refleja como una tendencia natural, éste también pone de manifiesto las vulnerabilidades a las que se enfrenta Europa con el suministro de materiales críticos. De esta manera, el acceso a los mismos será decisivo para mantener esta transición.