Imagen de un concesionario de vehículos.

Imagen de un concesionario de vehículos. Gettyimages

Motor

Los precios de los coches no dejan de subir y el parque no deja de envejecer: radiografía de un mercado bajo presión

El coste medio de un vehículo nuevo se encarece un 45% desde 2019 y la edad media del parque automovilístico patrio se sitúa en los 14,6 años.

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La adquisición de un vehículo nuevo supone el segundo desembolso más importante en un hogar tras la vivienda. Lo cierto es que, al igual que ha sucedido en el inmobiliario, la compra de un vehículo no ha dejado de crecer desde 2019 y cada año que pasa se requiere de una inversión más elevada.

Concretamente, el precio medio de los coches nuevos en los concesionarios oficiales creció en España un 45,6% al cierre de 2025 en comparación con 2019.

Unas cifras que equivalen a un coste medio de 44.419 euros en comparación con los 30.513 que se necesitaban en el ejercicio previo a la pandemia, según datos del Barómetro VN coches.com/Ganvam. Dicha cifra también supuso un alza del 3,1% en comparación con 2024.

Todo ello provoca dos situaciones: por un lado, el mercado de ocasión no deja de crecer, eso sí, de modelos con más de una década de antigüedad.

Pero es que, como consecuencia de ello, el parque automovilístico no deja de envejecer y cuenta ya con una edad media de 14,6 años, según datos del Instituto de Estudios de Automoción (Ideauto) elaborados a partir de los datos de la Dirección General de Tráfico (DGT).

Por poner estas cifras en contexto, la edad media del parque automovilístico patrio se ha incrementado en cuatro años desde 2019, dado que entonces se situaba en los 12,7 años.

El envejecimiento del parque, por su parte, lleva aparejadas otras dos vicisitudes: la nula capacidad a la hora de reducir las emisiones de CO2 y el incremento del riesgo de sufrir accidentes.

Por tener clara la situación: los vehículos con más de 20 años de antigüedad suponen ya casi un tercio del parque español, o lo que es lo mismo 9,28 millones de unidades. Si se amplía la muestra, los vehículos con más de 10 años copan el 62% del parque, es decir, 19,65 millones de unidades.

Ahora bien, si mantienen la esperanza de que el precio de los vehículos vaya a reducirse, olvídense: no está en las previsiones de nadie. Ni siquiera en un momento en el que los grupos automovilísticos empiezan a revisar sus estrategias de electrificación, las cuales están provocando unas pérdidas sin precedentes.

Y no lo hará, principalmente, por dos motivos: de una parte, las regulaciones comunitarias obligan a incorporar una mayor carga tecnológica en cuanto a la incorporación de más sistemas de seguridad; pero también porque Bruselas tiene una exigente normativa para la reducción de emisiones de CO2.

No hay que olvidar que el Gobierno se comprometió a la puesta en marcha de un plan de renovación del parque automovilístico español, contemplado en la Ley de Movilidad.

A falta de conocer cómo se desarrollará este plan de incentivos, el objetivo pasa por la retirada y sustitución de vehículos con una mayor antigüedad y de cualquier tipología (camiones, autobuses, furgonetas, automóviles y motos), dado el riesgo que representan para la seguridad vial y por su efecto contaminante.

De hecho, este Plan Nacional de Renovación del Parque Automovilístico también incluirá a los vehículos usados cuya motorización sea Euro 6d.

Poco electrificado

En cuanto a la penetración de las distintas etiquetas de la DGT, los vehículos con etiqueta C son mayoritarios en el mercado.

Este tipo de etiqueta identifica a los modelos de combustión interna (diésel y gasolina) más modernos y suponen un total de 11,94 millones de vehículos, un 4,8% más en la comparativa interanual. Su cuota de mercado alcanza el 37,7%, hasta 1,2 puntos porcentuales más frente al ejercicio anterior.

Les siguen los vehículos con etiqueta B, es decir, modelos antiguos de combustión interna, los cuales alcanzan los 8,93 millones de unidades, un 2,7% menos en comparación con 2024. Su cuota de mercado se sitúa en el 28,2%, lo que supone 1,2 puntos porcentuales menos en la comparativa interanual.

Ahora bien, los modelos sin etiqueta, es decir, aquellos que son más antiguos y por lo tanto más contaminantes son los terceros más voluminosos. España cuenta con un total de 7,75 millones de vehículos sin etiqueta, un 7,8% menos en la comparativa interanual, pese a que suponen una cuarta parte del mercado.

No hay que olvidar que la tecnología dominante en el parque automovilístico español es el diésel, con una cuota del 57,1%. Le siguen los modelos de gasolina, con un tercio del mercado.

Pese a que en los últimos años los modelos híbridos son los más demandados en el mercado nacional, su peso se sitúa en el 6,6%, mientras que los híbridos enchufables acaparan un 1,3% y los completamente eléctricos alcanzan el 1,1%.

Los modelos con etiqueta ECO, es decir, aquellos que incorporan algún tipo de hibridación (bien sea eléctrica o mediante sistemas de gas) crecen un 29,1%, hasta alcanzar las 2,32 millones de unidades.

Pese a que en los últimos años se han convertido en la tecnología preferida, su peso en el mercado se sitúa en el 7,3%, hasta 1,6 puntos porcentuales más que en 2024.

Donde hay margen de mejora es en los modelos que incorporan la etiqueta Cero, es decir, modelos eléctricos, híbridos enchufables, eléctricos de autonomía extendida o de hidrógeno.

Al cierre de 2025 España contaba con 742.315 vehículos con estas categorías, lo que equivale a un alza del 50,9% en tasa interanual. Ahora bien, su peso en el mercado es nimio y se sitúa en el 2,3%, hasta 0,8 puntos porcentuales más frente a 2024.

¿Y las marcas chinas?

La llegada de las marcas chinas al mercado patrio ha logrado paliar la sangría que había en los volúmenes de venta en comparación con el periodo prepandemia. De hecho, España es el mercado europeo que más cerca está de recuperar los volúmenes prepandemia.

Eso sí, si alguien piensa que el aterrizaje de estas firmas ha obligado a los fabricantes occidentales a ajustar su oferta se equivoca.

Si bien cada día la competencia de las firmas chinas es mayor, estas aún no han logrado quitar cuota de mercado a las principales enseñas occidentales. Una situación que permite a los fabricantes mantener su oferta comercial.

En definitiva, la puesta en marcha de un plan de renovación del parque se antoja como una necesidad imperiosa.

Ya no sólo con el objetivo de reducir las emisiones, que también, sino con el fin de incorporar al mercado modelos que equipen una mayor cantidad de sistemas avanzados de asistencia a la conducción. Eso sí, estén preparados para rascarse el bolsillo.