Dos gatos de una colonia felina.

Dos gatos de una colonia felina. istock

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Ni Coslada, ni Alcobendas: la ciudad que cumple con la Ley de Bienestar Animal y ya protege al 93% de sus gatos

La localidad ha sido reconocida con el Premio Nacional a la Mejor Iniciativa Institucional por la efectividad de su programa ético frente a la inacción del 90% de los ayuntamientos del país.

Más información: Capturar, esterilizar y soltar: las claves del método de control de gatos que utilizan los proyectos locales en las colonias felinas

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Cerca del 90% de las entidades locales en España arrastran un importante retraso en la aplicación estricta de la Ley 7/2023 de Bienestar Animal.

La falta de partida presupuestaria, la escasez de personal técnico y la ausencia de ordenanzas adaptadas han convertido obligaciones como el método CER (Captura, Esterilización y Retorno) en una asignatura pendiente para la mayoría de los consistorios.

Sin embargo, en medio de este escenario de inacción administrativa, una gran localidad madrileña ha demostrado que la gestión ética de la fauna urbana no solo es viable, sino plenamente eficaz.

El Ayuntamiento de Getafe ha roto la tendencia nacional tras lograr censar, esterilizar e identificar al 93% de los más de 1.400 gatos comunitarios que habitan en sus calles.

Este hito le ha valido el Premio Nacional a la Mejor Iniciativa Institucional en Protección Animal, concedido por el Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030, situando al municipio a la vanguardia de las políticas públicas de convivencia e higiene urbana.

La esterilización masiva

Los expertos en biología y veterinaria de poblaciones señalan que, en la gestión felina mediante el método CER, alcanzar y superar el umbral del 80%-85% de felinos esterilizados representa el punto de inflexión decisivo.

A partir de esa cifra, la tasa de natalidad se frena de forma drástica y el crecimiento poblacional de la colonia se detiene por completo.

Al rebasar el 93% de intervenciones sobre el censo local, Getafe ha logrado estabilizar la población de felinos urbanos sin recurrir al sacrificio ni a métodos lesivos, garantizando además su desparasitación, chipado a nombre del consistorio y marcado en la oreja para un control visual rápido.

Las claves del modelo

El éxito del programa implantado en la localidad desde 2020 no responde a una acción aislada, sino a un entramado de gestión estructurado en varios ejes operativos:

  • Herramientas de censo digital: La incorporación de tecnología para el mapeo transparente de colonias permite a los servicios municipales registrar la evolución de cada felino, su estado sanitario y las necesidades del entorno.
  • Red de voluntariado y acreditación: El consistorio coordina de forma directa a los cuidadores y asociaciones protectoras locales mediante carnés de alimentadores autorizados, velando por el uso exclusivo de pienso seco y la limpieza de las zonas de alimentación.
  • Resolución de conflictos ciudadanos: Se han habilitado mecanismos específicos de mediación vecinal para atender quejas sobre molestias o suciedad en puntos sensibles, tales como entornos escolares, parques o proximidades a viviendas particulares.
  • Sensibilización contra el abandono: Las campañas educativas complementarias buscan concienciar a la ciudadanía sobre la tenencia responsable de animales de compañía, atacando la causa principal del incremento imprevisto de animales en las calles.

Un espejo en el que mirarse

El reconocimiento a Getafe —que compartió protagonismo en el certamen con una mención honorífica al Ayuntamiento de A Coruña por su programa de apoyo emocional PARES con perros terapéuticos— pone de manifiesto que el cumplimiento de la normativa estatal no es una utopía burocrática, sino una cuestión de voluntad política y organización territorial.

Mientras cientos de pequeños y medianos municipios alegan la carga económica de las intervenciones veterinarias para demorar sus planes éticos, la experiencia de Getafe demuestra que la digitalización, la mediación ciudadana y la alianza con las redes de voluntariado son la vía definitiva para consolidar la convivencia pacífica entre la ciudadanía y los animales urbanos.