un beagle por la calle.

un beagle por la calle. istock

Mascotario

Ya ha entrado en vigor: la Ley de Bienestar Animal prohíbe pasear suelto a un perro reactivo en la vía pública

La normativa obliga a mantener bajo control mediante correa a cualquier animal con problemas de agresividad.

Más información: Ya ha entrado en vigor: la Ley de Bienestar Animal prohíbe dejar a perros y gatos en terrazas "de manera habitual"

Publicada

La reactividad canina —esa respuesta exagerada de miedo, estrés o frustración en la que el perro ladra, se abalanza o intenta morder al cruzarse con otros animales o personas— es uno de los mayores retos de convivencia para miles de tutores en España.

A menudo surge la duda de si en las zonas caninas delimitadas o durante los horarios municipales permitidos para soltar a los perros es legal quitarle la correa a un ejemplar con este tipo de comportamiento.

La respuesta de la legislación es tajante: no se puede. La entrada en vigor de la Ley 7/2023 y las ordenanzas municipales de movilidad y convivencia imponen la responsabilidad ineludible de garantizar la seguridad de terceros en todo momento.

La obligación de vigilancia y la prohibición de suelta

El artículo 24 de la ley estatal establece de forma explícita que los tutores deben "ejercer sobre los animales una vigilancia adecuada y evitar su huida", así como "evitar que los animales causen molestias, peligros o daños a otras personas o animales".

Esto significa que el derecho excepcional a llevar a un perro suelto —que algunas normativas locales permiten en grandes parques a primera o última hora del día— está subordinado a que el animal responda a la llamada de forma inmediata y no represente ningún riesgo.

Si un perro es reactivo y puede reaccionar abalanzándose o gruñendo ante un estímulo imprevisto, soltarlo constituye una infracción directa de los deberes básicos de tutoría responsable.

Medidas mínimas de seguridad

En los perros que muestran conductas reactivas severas o antecedentes de agresividad, la ley exige que el paseo se realice utilizando sistemas de contención adecuados:

  • Correa no extensible y resistente: El animal debe ir sujeto en todo momento por una persona capaz de controlarlo físicamente, prohibiéndose el uso de correas extensibles tipo flexi que impidan reaccionar a tiempo ante un cruce tenso.
  • Bozal obligatorio en caso de riesgo: Si la reactividad del animal puede derivar en una mordedura por miedo o defensa, el perro está obligado a llevar un bozal homologado de cesta que le permita jadear y beber agua, pero que invalide el riesgo de agresión.

Es importante recordar que si el perro reactivo pertenece además a una raza clasificada como Potencialmente Peligrosa (PPP), la obligación de llevarlo atado con correa corta de menos de dos metros y con bozal permanente rige en todo momento y en cualquier espacio público, sin excepción alguna.

Responsabilidad civil y sanciones

Si un perro reactivo pasea suelto y provoca una pelea, muerde a otro animal o causa la caída de un peatón por un susto, la responsabilidad recae de forma íntegra sobre su tutor.

A nivel administrativo, llevar a un perro suelto cuando las ordenanzas lo prohíben o cuando el animal no está bajo un control efectivo se tipifica como infracción leve, con multas que van desde los 500 hasta los 10.000 euros.

Si la falta de control deriva en lesiones a otros animales o personas por no haber adoptado las medidas de seguridad necesarias, las sanciones económicas y la cobertura de indemnizaciones por responsabilidad civil pueden incrementarse sustancialmente.

La ley prioriza la seguridad y la prevención: la libertad de movimiento de una mascota termina donde empieza el riesgo para la integridad de los demás usuarios del espacio público.