Un gato atigrado al sol.

Un gato atigrado al sol. istock

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Los expertos coinciden: si tu gato mete la pata en el agua antes de beber, necesita un cuenco más ancho

El gesto de tantear el cuenco esconde una limitación en su visión corta y una molestia habitual provocada por el tamaño del recipientes.

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Es una de las escenas más comunes en muchos hogares con felinos. El animal se aproxima despacio a su bebedero, introduce una de sus patas delanteras en el recipiente, la saca, a veces la lame y solo después de este ritual se decide a tragar o termina por marcharse sin probar gota.

Aunque durante mucho tiempo se ha etiquetado como una simple excentricidad, este comportamiento esconde una causa anatómica y funcional muy concreta.

"Es de esas manías que damos por hechas y que tienen una explicación mucho mejor de lo que imaginas", explica Paula Calvo, experta en etología y comportamiento animal.

Un problema de visión de cerca

Lejos de responder a una conducta de juego o a un capricho caprichoso, la razón principal radica en las limitaciones visuales que sufren los felinos a distancias muy cortas.

"Lo primero que conviene saber es que no lo hace por jugar ni por rareza, sino porque le cuesta ver dónde está exactamente la superficie del agua", aclara la especialista.

"El agua quieta y transparente apenas refleja nada, y los ojos de tu gato están afinados para detectar movimiento, no para calcular con precisión bordes y distancias cortas". A esta característica visual se le suma una falta de enfoque en distancias cortas.

"No enfoca bien lo que tiene a menos de treinta centímetros de la cara, justo la distancia a la que queda el agua cuando se acerca a beber. Así que hace lo más inteligente que puede hacer, que es tocarla con la patita para localizar el nivel exacto, igual que tú tantearías un escalón a oscuras".

El 'estrés vibrisal'

Existe otro factor físico decisivo que influye en cómo se hidratan las mascotas: la sensibilidad de las vibrisas o bigotes al rozar los bordes de comederos y bebederos inadecuados.

"Los bigotes de tu gato son sensores muy sensibles y detestan rozar las paredes de un cuenco estrecho o profundo. Ese roce constante le resulta incómodo, así que muchos gatos prefieren mojar la pata y lamerla antes que meter la cara entera en un recipiente que les molesta", señala Paula Calvo.

Cómo solucionar la hidratación en el hogar

Por su origen desértico, la especie felina tiende a consumir muy poca agua de forma natural. Garantizar que se hidraten correctamente es fundamental para evitar patologías renales y urinarias a largo plazo.

"De hecho, si tu gato hace mucho esto, suele solucionarse con un cuenco ancho y poco profundo, lleno hasta arriba para que no tenga que hundir el hocico", recomienda la experta.

"También ayuda que el agua esté en movimiento, porque una fuente le indica claramente dónde está la superficie y además le resulta mucho más apetetible". Pequeñas modificaciones en los utensilios del hogar pueden marcar la diferencia en el bienestar animal diario.

"Así que la próxima vez que le veas tantear el agua con la patita, fíjate en su cuenco y prueba a cambiarlo por uno más ancho. Es un detalle mínimo que a veces cambia por completo la cantidad de agua que bebe, y en un gato eso vale muchísimo más de lo que parece", concluye Calvo.