Un perro de pelaje claro jugando en un parque.

Un perro de pelaje claro jugando en un parque. istock

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Los expertos coinciden: revisar a perros y gatos tras los paseos es clave ante la proliferación de garrapatas

La presencia de estos parásitos ya no solo se limita a entornos rurales, representando un mayor riesgo para personas y mascotas.

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Las garrapatas han vuelto a situarse este verano en el centro de atención de las autoridades sanitarias y los expertos en salud ambiental.

Lo que tradicionalmente se consideraba un problema acotado al ámbito rural o agrícola se ha transformado en un desafío urbano de primer orden: parques céntricos, jardines comunitarios y áreas residenciales registran este año picos inéditos de actividad.

Según los datos e investigaciones de Rentokil, compañía de referencia en control de plagas y sanidad ambiental, las condiciones meteorológicas estivales están creando el ecosistema perfecto para la proliferación e incremento del impacto de estos parásitos hematófagos.

Cambio climático y alteración de la estacionalidad

Las garrapatas encuentran en las altas temperaturas y en la humedad relativa las condiciones ideales para completar sus ciclos biológicos y desarrollarse.

Durante la época estival, la mayor afluencia de personas a espacios naturales y parques urbanos multiplica las oportunidades de contacto entre el parásito y sus huéspedes.

Sin embargo, el cambio climático está modificando sustancialmente su comportamiento. La drástica reducción de los periodos de frío intenso permite que estos artrópodos permanezcan activos durante más meses al año y se expandan hacia latitudes y altitudes donde antes su presencia era testimonial.

A este factor térmico se le suma la progresiva presencia e integración de fauna silvestre (como corzos, jabalíes, roedores y aves) en los cinturones periurbanos y parques de las ciudades, actuando como vectores de transporte de estas plagas.

Del espacio verde al interior de la vivienda

El riesgo de exposición comienza en el exterior, pero la amenaza no se detiene en la puerta de casa. Desde Rentokil explican que las mascotas son una de las vías principales de entrada de garrapatas al ámbito doméstico.

Al transitar por zonas con hierba alta o ajardinadas, los animales pueden transportar parásitos en su pelaje sin que sus dueños lo detecten de forma inmediata.

No obstante, los especialistas enfatizan que la ausencia de mascotas no exime de riesgo: las personas también actúan como portadoras inadvertidas, transportando especímenes en la ropa o el calzado.

"Cada verano observamos un aumento de la actividad de las garrapatas", afirma Rubén Bueno, entomólogo experto en artrópodos de interés sanitario y Director Técnico experto de Rentokil.

"Ya no hablamos de un problema exclusivo del medio rural: cada vez es más frecuente encontrarlas en parques urbanos, jardines y otros espacios verdes muy transitados. La prevención es clave para evitar tanto las picaduras como su entrada en los hogares".

Un peligro real para la salud humana y animal

La presencia de garrapatas no debe subestimarse, ya que actúan como vectores de graves patologías vectoriales. Detectarlas a tiempo y extraerlas de manera adecuada resulta crucial para minimizar los riesgos sanitarios.

Entre las principales enfermedades asociadas a la picadura de garrapata en España destacan:

  • Borreliosis o Enfermedad de Lyme: Patología endémica en buena parte del norte de la Península Ibérica, donde la incidencia de casos diagnosticados ha experimentado un crecimiento cercano al 200% en los últimos años.
  • Fiebre Hemorrágica de Crimea-Congo (FHCC): Infección causada por un virus emergente (transmitido principalmente por garrapatas del género Hyalomma) que puede revestir gravedad e incluso ser letal si no se establece un tratamiento sintomático rápido y adecuado.

En España, los primeros casos se detectaron en 2016 y desde entonces se mantiene un goteo constante de infecciones, con especial incidencia en el oeste peninsular (como los casos registrados recientemente en las provincias de Salamanca y Cáceres).

Decálogo de recomendaciones

Para reducir la exposición y prevenir que una garrapata acabe provocando una infestación en el hogar o zonas comunitarias, Rentokil aconseja poner en práctica las siguientes pautas:

  • Revisión minuciosa: Inspeccionar el cuerpo y la ropa tras realizar paseos o actividades en zonas con vegetación.
  • Uso de repelentes: Aplicar repelentes autorizados (tanto tópicos en piel expuesta como formulaciones específicas para ropa) cuando se visite vegetación con alta densidad de parásitos.
  • Barreras físicas: Vestimenta protectora como pantalones largos dentro de los calcetines y manga larga. Un truco muy eficaz es aplicar cinta adhesiva de doble cara en los tobillos para que las garrapatas queden adheridas si intentan ascender por la pierna.
  • Inspección de mascotas: Revisar minuciosamente a perros y gatos al regresar de los parques, prestando atención a orejas, cuello y almohadillas.
  • Mantenimiento de jardines: Conservar las áreas exteriores privadas o comunitarias con la vegetación baja y bien podada para eliminar las zonas de refugio del artrópodo.
  • Control profesional: En caso de observar garrapatas en viviendas, terrazas, jardines o espacios públicos, acudir a profesionales especializados en gestión de plagas y salud ambiental.

"Adoptar medidas preventivas y actuar desde el primer momento permite evitar que una garrapata aislada acabe convirtiéndose en un problema de mayor alcance", concluye Bueno.