Un gato naranja, pequeño, esperando sus caricias.

Un gato naranja, pequeño, esperando sus caricias. Archivo redacción

Mascotario

Manuel Manzano, veterinario: "Cuando un gato se acerca y frota su cabeza contra ti, no te está pidiendo caricias intensas"

El experto explica que las mordidas inesperadas de los gatos suelen originarse en sus instintos naturales de caza o en una sensación de autodefensa ante amenazas.

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Angelica Rimini
Publicada

Es una escena muy común y desconcertante para la mayoría de los dueños de felinos: tu gato se acerca, parece buscar contacto, comienzas a acariciarlo y, de forma repentina y sin motivo aparente, te muerde.

Para entender este comportamiento tan estrafalario, el veterinario Manuel Manzano comparte las claves del lenguaje felino y explica por qué ocurre esta reacción, además de ofrecer pautas útiles para evitarla.

Los instintos naturales

El primer paso para resolver este enigma es comprender por qué muerden los gatos en general. Según el veterinario, todas las razones se pueden agrupar en dos grandes causas biológicas: el proceso de caza y el sentimiento de amenaza.

Aunque tu gato sea un animal de compañía, conserva intacto el instinto ancestral de sus predecesores. La caza incluye fases de acecho, persecución, captura y, finalmente, la mordida para matar a la presa.

Este instinto es tan profundo que la gran mayoría de los juguetes felinos intentan reproducir el movimiento de una presa para incitar al gato a morder y cazar.

Además, en la naturaleza, el gato es un depredador, pero debido a su pequeño tamaño, históricamente también ha sido presa de otros animales más grandes. Por lo tanto, morder es un instinto básico de autodefensa que se activa cuando el animal se siente en peligro o amenazado.

El malentendido del saludo felino

La gran duda surge cuando parece que el propio gato es quien ha ido a buscar las caricias. El veterinario Manzano explica que aquí es donde los humanos malinterpretamos el característico lenguaje felino.

"Cuando un gato se acerca y frota su cabeza o su cuello contra tus manos, hombros o cara, no te está pidiendo una sesión intensa de caricias". En veterinaria, esto se considera un comportamiento de saludo social.

A diferencia del perro, el gato ve al humano como un igual, ni superior ni inferior, y este roce es simplemente su forma de decir: "Hola, ¿qué tal? ¿Cómo llevas el día?".

El problema ocurre cuando el dueño responde a este simple saludo agarrando al gato, poniéndoselo en el regazo y manoseándolo.

La reacción de morder

Al recibir esta avalancha de afecto físico no solicitado, el gato puede sentirse avasallado. "Desde su perspectiva, un ser infinitamente más grande que él se le echa encima, lo cual puede interpretar como una agresión psicológica".

En respuesta, el gato se defiende mordiendo, y lo hace habitualmente en los dedos de la persona, ya que es la parte de la mano que más se mueve y que el felino identifica rápidamente como una presa o un agente agresor.

Para corregir o mitigar esta situación, el veterinario Manuel Manzano ofrece un consejo muy práctico: aprende a corresponder su saludo.

"Cuando el gato se acerque a frotarse, dale una pequeña y breve caricia, y luego déjalo tranquilo". Espera su señal. Si el animal verdaderamente tiene ganas de recibir más caricias, él mismo insistirá y volverá a por más. Si no lo hace, es que solo quería saludar.

Además, hay que aprender a controlar los impulsos. "Debemos aguantar nuestras propias ganas y nuestra actitud un poquito egoísta de querer tener al gato siempre encima y acariciarlo constantemente".

En conclusión, la clave para evitar los mordiscos durante las caricias radica en comprender que el gato es un animal sumamente independiente. Respetar sus saludos sin forzar la interacción física garantizará una convivencia mucho más armónica y libre de mordeduras inesperadas.