Un perro bulldog francés, con un Biotracker al cuello.

Un perro bulldog francés, con un Biotracker al cuello. Invoxia

Mascotario

Los científicos dicen que la respiración rápida es la primera señal de que un perro está sufriendo por el calor

Investigaciones revelan que la frecuencia respiratoria y la variabilidad de la frecuencia cardíaca son los primeros signos de advertencia fisiológica.

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"Durante los períodos de calor, se deben adoptar buenos hábitos. Por ello, se aconseja priorizar las horas más frescas para los paseos, caminar por la sombra o por el agua, y mantener siempre bien hidratado al animal", afirma Carmin Juren, Doctor Veterinario.

Frente al aumento de los fenómenos meteorológicos extremos, los expertos advierten que la protección de nuestras mascotas ya no puede depender solo de la observación visual, sino de la prevención tecnológica y los cambios de hábitos inmediatos.

"Humedecer su pelaje o sus almohadillas y las zonas sin pelo (pliegues inguinales y axilares) también puede ayudar a bajar su temperatura corporal", añade el experto.

Invoxia, experto en salud animal conectada, revela una investigación pionera que demuestra los primeros signos de advertencia fisiológica del estrés por calor en los perros.

Y según sus datos, la frecuencia respiratoria y la variabilidad de la frecuencia cardíaca son los primeros que aparecen, mucho antes de que se presenten signos visibles de malestar.

Estos resultados se basan en los datos fisiológicos recopilados de 803 perros que llevaron el collar Biotracker en Europa entre el 1 de mayo y el 28 de junio de 2026, un periodo de 59 días de observación continua.

Por primera vez en la historia, ahora es posible realizar un seguimiento del impacto real del calor extremo en el cuerpo de los perros.

El principal signo de advertencia

Basándose en los datos recopilados, la frecuencia respiratoria surge como el principal signo de advertencia. Es el indicador que responde con mayor claridad al calor, reflejando fielmente la curva de temperatura.

Entre los días más frescos de principios de mayo y el pico de la ola de calor en Europa a finales de junio, la frecuencia respiratoria de los perros aumentó de aproximadamente 17 a casi 21 respiraciones por minuto durante el día (+16%) y de 15 a más de 18 por la noche (+23%).

Una frecuencia respiratoria en reposo que supere de forma constante las 30 respiraciones por minuto durante el sueño debe vigilarse de cerca, especialmente en perros con problemas cardíacos, ya que este umbral sirve como una referencia diaria fundamental para la salud.

Otros indicadores de la investigación apuntan a un cuerpo bajo estrés. El SDNN —un marcador de la variabilidad de la frecuencia cardíaca que refleja la capacidad del sistema nervioso para variar el intervalo entre latidos— cae una media del 7% entre principios de mayo y el pico de la ola de calor.

El RMSSD, otro marcador de recuperación, sigue la misma tendencia (-5%). Los índices de sueño también disminuyen (-5% en una escala de 100 puntos), mientras que el tiempo dedicado al ejercicio intenso se reduce en un 23%, lo que indica que los perros reducen de forma espontánea su actividad durante los periodos de mucho calor.

Herramientas preventivas

"Estos datos confirman que la salud animal también requiere herramientas preventivas, no solo de diagnóstico", afirma Clément Moreau, CEO de Invoxia.

"Nuestra misión es estudiar al detalle la fisiología de las mascotas para desarrollar sistemas capaces de emitir alertas antes de que una situación se vuelva crítica, especialmente durante los fenómenos meteorológicos extremos que están destinados a repetirse".

En un estudio previo realizado en 2023, Invoxia ya advirtió sobre los peligros de las olas de calor en los perros.

Según los datos biométricos recopilados, los perros braquicéfalos (bulldogs franceses, carlinos/pugs, bóxers) son los más sensibles a las variaciones de temperatura. El estudio también reveló un aumento medio de más del 20% en la frecuencia respiratoria de estos perros durante los picos de calor.