Un visón en una granja.

Un visón en una granja. istock

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Una asociación animalista denuncia a una granja de visones: "En España ocurre mientras Europa avanza"

Visones heridos, cadáveres y animales mutilados: esta es la situación que oculta una granja en Galicia.

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La organización de protección animal ARDE ha interpuesto una denuncia ante la Fiscalía contra una granja de visones ubicada en Abegondo (A Coruña) por presuntos delitos de maltrato animal.

La acción judicial es el resultado de una investigación exhaustiva realizada por la entidad entre noviembre de 2025 y abril de 2026.

Los documentos gráficos obtenidos en el interior de las instalaciones muestran escenas de animales gravemente heridos, mutilaciones, restos mortales en el interior de las jaulas y un entorno de extrema suciedad.

Este centro forma parte de las 21 granjas de visón americano que todavía operan en el territorio gallego.

Animales mutilados, enfermos y restos mortales en las jaulas

El informe de ARDE constata múltiples casos de visones con lesiones severas que, según los expertos, se derivan de cuadros de estrés crónico, peleas y conductas de automutilación.

Entre los hallazgos más graves se encuentran ejemplares sin cola, heridas abiertas infectadas y exposición ósea. La investigación también ha sacado a la luz:

  • Visones con severas inflamaciones en la zona ocular y facial.
  • Conductas estereotipadas y movimientos repetitivos debido a la ansiedad.
  • Cachorros de visón que mueren a las pocas horas de nacer.
  • Cadáveres de ejemplares adultos con signos de infecciones graves.
  • Falta de asistencia veterinaria visible para los animales enfermos.
  • El informe pericial veterinario adjuntado a la denuncia es contundente:

"Las condiciones observadas en el material analizado son compatibles con estrés crónico sostenido, frustración conductual, dolor físico asociado a las lesiones descritas y compromiso del bienestar animal".

Alerta sanitaria

Las instalaciones muestran un evidente estado de abandono y un nulo cumplimiento de los estándares higiénico-sanitarios.

Las imágenes muestran jaulas oxidadas, toneladas de excrementos acumulados bajo las estructuras, densas telarañas rodeando a los animales y libre acceso de aves y gatos silvestres al interior de las naves.

Desde ARDE señalan que este escenario vulnera la normativa estatal de bienestar animal, de forma específica el Real Decreto 348/2000 y la Ley 32/2007, que exigen evitar cualquier sufrimiento innecesario y garantizar un entorno limpio.

Asimismo, la organización recuerda el peligro de salud pública que conllevan estas explotaciones. El municipio de Abegondo ya sufrió dos brotes de SARS-CoV-2 entre 2020 y 2021 vinculados a esta actividad.

La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) ya ha catalogado las granjas peleteras como zonas de alto riesgo zoonótico debido a la masificación, el encierro continuo y la enorme vulnerabilidad de los visones ante patógenos respiratorios.

La legalidad administrativa de la granja

A las acusaciones de maltrato se suman presuntas irregularidades administrativas señaladas por colectivos ecologistas.

La Xunta de Galicia concedió la autorización a esta granja en septiembre de 2016, seis meses después de que el Tribunal Supremo emitiera la sentencia 637/2016.

Dicho fallo judicial prohíbe de manera efectiva la apertura o ampliación de instalaciones de visón americano en suelo español. Bajo este criterio legal, la granja podría estar operando al margen de la ley.

Como antecedente, en 2021, la corporación de origen holandés que provee el alimento a la explotación proyectó una ampliación de macrogranja para albergar hasta 40.000 animales, aunque el plan finalmente no prosperó.

Una industria con un rechazo social en máximos

El modelo de las granjas peleteras cuenta con una oposición ciudadana cada vez mayor en España y en el marco europeo. El informe Percepciones de la naturaleza y los animales de la Fundación BBVA (2025) reflejó que el 90% de los españoles rechaza la cría de animales con fines textiles.

A nivel comunitario, ya son 18 los Estados miembros de la UE que han legislado para erradicar la peletería.

El hito más reciente lo marcó Polonia —segundo productor mundial por detrás de China— a finales de 2025, vetando nuevas aperturas de forma inmediata y fijando un calendario de desmantelamiento.

A este movimiento se sumó la Federación de Veterinarios de Europa en 2025, exigiendo el fin de la cría y de las importaciones de pieles de terceros países.

"Las autoridades deben actuar ya"

"Ningún animal debería pasar toda su vida encerrado en una jaula para acabar asfixiado por un simple abrigo. Sin embargo, eso sigue ocurriendo en España mientras el resto de Europa avanza para prohibir estas granjas", afirma Julia Elizalde, portavoz de ARDE. "Las autoridades deben actuar ya. Exigimos el cierre y prohibición de las granjas peleteras en España".

A pesar de que el Real Decreto 1057/2022 estipula que el Ejecutivo debe coordinar el cierre definitivo de las granjas de visón americano antes de 2030, ARDE critica que el plan sigue completamente paralizado.

De igual modo, alertan de que los vacíos legales vigentes todavía permitirían abrir granjas para explotar otras especies como chinchillas, zorros o perros mapache.

Acabar con las pieles

Con la campaña ciudadana "Acaba con las pieles", ARDE busca aglutinar el descontento social para forzar una ley estatal que prohíba de raíz la explotación animal con fines estrictamente peleteros.

La iniciativa exige una protección jurídica real que ampare a visones, zorros, perros mapache o chinchillas, clausurando de manera irreversible todas las instalaciones de este tipo en España.

El sector peletero español arrancó en los años 50 con centros en Segovia y Pontevedra, expandiéndose con fuerza por el norte del país hasta alcanzar su pico productivo en 1989 (cuando solo en Galicia operaban 320 granjas).

La crisis económica de 1992 redujo el tejido a 214 explotaciones en todo el territorio, estabilizando una cabaña de entre 100.000 y 150.000 madres para producir unos 700.000 visones anuales.

En la actualidad, apenas quedan algo más de una veintena de granjas activas en España —concentradas de forma casi exclusiva en Galicia—, donde se crían y sacrifican unos 300.000 visones al año con destino a la exportación para mercados de confección de lujo en terceros países.