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Mascotario

Carlos Gutiérrez, veterinario: "El juguete perfecto para un gato es una caja de cartón, disminuye su estrés y le da seguridad"

El experto resalta que los felinos suelen preferir objetos cotidianos, como rollos de cartón, tapones de plástico o calcetines viejos, por encima de costosos artículos comerciales.

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Angelica Rimini
Publicada

Existe una "ley felina universal" que afirma que el interés que un gato muestra por un juguete nuevo es inversamente proporcional al dinero que te has gastado en él.

Por ello, el veterinario Carlos Gutiérrez aconseja que, en lugar de desperdiciar dinero, es posible aprovechar objetos cotidianos que ya tenemos en casa para crear juguetes gratuitos, ecológicos y enormemente estimulantes para nuestros compañeros felinos.

El atractivo del cartón y el plástico

Los gatos adoran el olor del cartón: "les entusiasma cómo huele y les ofrece texturas ideales para morder".

Así es como un simple rulo de papel higiénico o un rollo de vendas se convierte en una presa perfecta. Estos cilindros, al rebotar por la casa y hacer ruido, despiertan de inmediato su instinto cazador y resultan ser una versión más ecológica de los clásicos muelles de plástico.

Otra excelente opción, según indica el experto, son los tapones de plástico, que ruedan fácilmente y generan un sonido que estimula mucho a los gatos.

Un truco muy práctico para evitar perderlos por toda la casa es dejar al gato jugar con el tapón dentro de la ducha, creando así una zona de juego controlada.

La madriguera de ratones y el saco de boxeo

Con una toalla o manta vieja se puede montar fácilmente una "madriguera de ratones" en el salón. Solo hay que ocultar juguetes o mover una vieja caña por debajo de la tela para que el gato se lance a cazar lo que hace bulto.

Esta es una alternativa de bajo coste a las caras esterillas electrónicas, las cuales los gatos suelen descifrar y abandonar en apenas 10 minutos porque sus movimientos siguen un patrón predecible.

Por otro lado, puedes fabricar un "saco de boxeo felino" rellenando un calcetín limpio con bolas de papel y haciéndole un nudo en la punta.

"Este juguete tiene el tamaño ideal para que el gato lo muerda, lo abrace con las patas delanteras y lo patee con las traseras", afirma. Además de ser un juguete muy silencioso —ideal para no molestar a los vecinos por la noche—, a los gatos les encanta porque conserva el olor de su humano.

La reina indiscutible: la caja de cartón

Ningún espacio de juego felino está completo sin la inigualable caja de cartón. Las cajas no solo sirven para que el gato se esconda o juegue a sacar objetos a través de agujeros, sino que suponen un gran refugio.

"El cartón los aísla del frío, les da seguridad y se ha comprobado que ayuda a disminuir significativamente su estrés". Son un elemento fundamental para el enriquecimiento del entorno, ofreciéndoles lugares para explorar sin gastar un solo euro y siendo totalmente reciclables al final de su vida útil.

Sin embargo, aunque la creatividad es el límite a la hora de reciclar objetos, el veterinario advierte que hay que prestar atención cuando jugamos con nuestros animales. "No les deje jugar con cosas que sean demasiado pequeñas que se las pueda llegar a tragar y que produzcan algún tipo de obstrucción intestinal".

El veterinario también alerta sobre otro riesgo muy común en los hogares, señalando que "tampoco les tienes que dejar jugar con hilos o cuerdas muy muy finas o que las puedan romper mientras que están jugando y tragárselas, porque eso es una situación muy peligrosa para ellos".

Antes de ofrecer cualquier juguete de fabricación casera, el experto aconseja revisar exhaustivamente los materiales; por ejemplo, se deben retirar siempre las grapas de las cajas de cartón para evitar accidentes.

Su consejo definitivo para todos los cuidadores es claro: "Apliquemos siempre el sentido común y, sobre todo, prioricemos la seguridad".