Ella, en la playa.

Ella, en la playa.

Mascotario

Ya es oficial: la Ley de Bienestar Animal multa con hasta 10.000 euros por no cuidar de la higiene de tu perro

Es obligatorio recoger inmediatamente los excrementos del animal. No hacerlo en un espacio público como una playa se considera una infracción leve.

Más información: España marca las normas: se prohíbe enterrar a las mascotas en el campo con multas de 50.000 euros

Angelica Rimini
Publicada

Disfrutar de una jornada de sol y mar junto a nuestras mascotas se ha convertido en una opción cada vez más común en las costas españolas, pero también en un terreno vigilado de cerca por las autoridades.

Con la aplicación de la Ley de Bienestar Animal, la libertad de acudir a las playas aptas para perros lleva aparejada una responsabilidad higiénica extrema.

La normativa estatal ha unificado los criterios sancionadores, estableciendo de manera oficial que no recoger los excrementos o desatender la limpieza de los desechos de tu perro en el entorno playero se considera una infracción leve que puede acarrear multas económicas de hasta diez mil euros.

El endurecimiento de estas sanciones busca erradicar las conductas incívicas que comprometen la salud pública y el equilibrio medioambiental de los arenales.

Un foco de infecciones

Las playas son espacios especialmente sensibles donde los residuos biológicos no solo generan olores desagradables y molestias al resto de los bañistas, sino que representan un foco de infecciones, parásitos y contaminación de la propia arena y del agua.

Por ello, la legislación ya no deja la cuantía de estas penalizaciones a la libre interpretación de las ordenanzas locales de cada municipio, sino que fija un baremo estatal contundente que sitúa la sanción mínima por un descuido higiénico en los quinientos euros.

La vigilancia policial y de los servicios de inspección del litoral se intensifica notablemente en las zonas acotadas para el baño canino.

Los propietarios tienen la obligación legal de mantener un control constante sobre el animal y portar en todo momento las herramientas necesarias para la retirada de los excrementos, como bolsas impermeables, e incluso botellas de agua con detergente biodegradable para diluir los orines en los accesos, pasarelas o zonas de mobiliario público de la playa.

El desconocimiento de la norma o el argumento de haber perdido de vista al animal mientras corría por la orilla no exime del castigo, ya que la ley hace al tutor legal responsable directo de cualquier alteración de la salubridad del espacio.

La gravedad y el riesgo generado

Es importante destacar que el importe de la multa se graduará en función de la gravedad y del riesgo generado para la comunidad.

Un descuido puntual en un rincón apartado de la playa se sancionará de forma cercana al mínimo legal, pero la reincidencia, el abandono de los deshechos en zonas infantiles o de baño compartido, o mantener una actitud desafiante ante el requerimiento de los agentes de la autoridad elevará la cuantía hacia el límite máximo de los diez mil euros.

Además, para poder disfrutar de estos espacios con seguridad jurídica, el propietario debe asegurarse de que el can cuenta con su microchip, sus vacunas en regla y el correspondiente seguro de responsabilidad civil obligatorio.

En definitiva, la apertura de playas pet friendly en toda España es un avance social que exige una contrapartida de civismo absoluto por parte de los amantes de los animales.

La Ley de Bienestar Animal lanza un mensaje inequívoco al bolsillo de los ciudadanos: la convivencia armónica en los espacios naturales se protege mediante el respeto y la higiene.

Preparar la bolsa de la playa ya no solo implica llevar la toalla y el protector solar, sino también los utensilios necesarios para garantizar que el paso de nuestro perro por la arena sea tan divertido como invisible para el medio ambiente.