Un cachorro en un coche.

Un cachorro en un coche. istock

Mascotario

Francia marca las normas: multan a una mujer por dejar a su perro encerrado en el maletero a más de 35 grados

La propietaria denunciada en Lyon se enfrenta de entrada a una sanción económica penal de 750 euros por infringir los cuidados mínimos.

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Angelica Rimini
Publicada
Actualizada

Las intensas olas de calor que están golpeando Europa de forma prematura este año vuelven a poner sobre la mesa la urgencia del civismo y la estricta aplicación de las leyes de protección animal.

Un dramático incidente ocurrido en la ciudad de Lyon se ha convertido en el símbolo de la política de tolerancia cero que las autoridades francesas aplican contra la negligencia y el maltrato animal.

El suceso se desencadenó el pasado 23 de mayo de 2026, una jornada en la que los termómetros en la región de Auvernia-Ródano-Alpes registraron un pico térmico inusual para la primavera, consolidando temperaturas exteriores de hasta 35 °C.

Fue en el aparcamiento subterráneo del concurrido centro comercial Westfield La Part-Dieu, en pleno corazón de Lyon, donde varios ciudadanos detectaron una situación alarmante que requirió intervención inmediata.

Una conductora había estacionado su vehículo para realizar compras, dejando a su perro encerrado en el interior de un bolso o transportín de viaje, ubicado directamente dentro del maletero herméticamente cerrado del coche.

El animal permaneció en el cubículo a oscuras y sin ventilación durante un espacio de tiempo superior a las tres horas. La voz de alarma la dieron los propios transeúntes al percatarse de la situación del coche.

El malestar e indignación de los testigos quedó registrado en vídeos difundidos en redes sociales, donde se observa el momento en que se confrontó con dureza a la dueña a su regreso, a la par que se notificaba de urgencia a las fuerzas del orden.

La patrulla policial actuó con rapidez para asegurar la integridad de la mascota, que presentaba signos severos de deshidratación y shock térmico.

"El coche se convierte en una estructura metálica capaz de absorber y concentrar la radiación”, escriben en un comunicado oficial del Servicio de Investigación de la Fundación 30 Millions d'Amis.

"Un animal encerrado en esas condiciones se enfrenta a una muerte agónica en cuestión de minutos, pues sus mecanismos termorreguladores se colapsan por completo", añaden.

El efecto invernadero automovilístico

La creencia errónea de que los aparcamientos subterráneos protegen del calor debido a la ausencia de radiación solar directa sigue cobrando vidas de animales de compañía.

Los expertos veterinarios recuerdan que en estos entornos el aire tiende a estancarse, y el calor residual emitido por los motores de centenares de vehículos eleva drásticamente la temperatura ambiental fija.

A diferencia de los seres humanos, los caninos no poseen glándulas sudoríparas distribuidas por el cuerpo; dependen exclusivamente del jadeo y de la transpiración a través de sus almohadillas plantares para disipar el calor corporativo.

En un habitáculo cerrado, la humedad del propio jadeo satura el aire rápidamente, anulando la eficacia de este sistema. El aumento de temperatura corporal sigue una progresión letal:

  • A 21 °C exterior (10 min): El interior alcanza los 32 °C (Malestar moderado).
  • A 21 °C exterior (30 min): El interior alcanza los 42 °C (Riesgo crítico de golpe de calor).
  • A 35 °C exterior (15-20 min - Caso Lyon): El interior supera los 50 °C (Fallo multiorgánico y muerte inminente).

El marco legal francés

Francia ha venido endureciendo sus normativas de forma rigurosa. Desde la reforma del Código Civil y la aprobación de la ley del 30 de noviembre de 2021 contra el maltrato animal, el estatus jurídico de las mascotas se define explícitamente como "seres vivos dotados de sensibilidad".

Esto desplaza este tipo de conductas fuera del ámbito de la simple imprudencia civil para adentrarlas plenamente en el código penal. La legislación contempla multas base que parten de los 750 € por negligencias que vulneren las necesidades biológicas básicas del animal (como la hidratación y la ventilación).

Al ser tipificado como maltrato por negligencia severa y crueldad pasiva, si se ratifican lesiones o secuelas permanentes en el animal, el proceso judicial contempla penas privativas de libertad de hasta varios meses y la inhabilitación especial para la tenencia de animales.

Además, el protocolo habitual en territorio francés tras la denuncia formal de entidades protectoras (como la SPA o la Fundación 30 Millions d'Amis) conlleva la retirada preventiva o confiscación definitiva del ejemplar afectado, cuya custodia es asignada a centros de acogida autorizados para asegurar su posterior adopción por familias responsables.

¿Cómo actuar ante un caso similar?

El desenlace en Lyon subraya la relevancia de la cooperación ciudadana. Las recomendaciones vigentes para los testigos de situaciones equivalentes priorizan el contacto urgente con la Policía Nacional o la Gendarmería local.

En el ámbito técnico-legal, si la vida del animal corre un peligro inminente y las autoridades demoran su llegada, el código penal de varios países de la Unión Europea ampara la intervención ciudadana (como romper una ventanilla) bajo la doctrina del "estado de necesidad", siempre que se cuente con testigos presenciales, se grabe la situación y se realicen comprobaciones previas para acreditar que el rescate es la única vía disponible para salvar la vida del animal.