Un perro y un gato

Un perro y un gato

Mascotario

Los veterinarios coinciden: el 77% de los españoles teme no saber cuidar de su mascota cuando envejezca

Una investigación internacional revela que los dueños se resisten a afrontar la vejez de sus animales de compañía.

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Angelica Rimini
Publicada

El envejecimiento de los animales de compañía no es solo un proceso biológico, sino que para las familias españolas constituye un reto emocional de primer orden.

Así lo reflejan los resultados de una investigación internacional realizada por la consultora Censuswide, que ha encuestado a más de 19.000 cuidadores de perros y gatos en 18 países.

Los datos obtenidos por Royal Canin sitúan a España como uno de los territorios donde el declive de las mascotas genera una mayor carga psicológica y asistencial para sus dueños.

Según el informe, el 81% de los cuidadores españoles afirma sentir tristeza al pensar en la vejez de su perro o gato, frente al 66% de la media internacional.

Asimismo, existe una marcada falta de confianza respecto a las exigencias que depara la última etapa de la vida del animal, ya que el 77% de los encuestados en España teme no saber atender adecuadamente a su mascota cuando esta envejezca, un porcentaje que contrasta drásticamente con el 51% del promedio global.

Afrontar la realidad

Esta fuerte vinculación afectiva, que a menudo lleva a considerar a los animales como un miembro más de la familia o incluso como hijos por parte de un tercio de los encuestados, se traduce también en una resistencia generalizada a afrontar la realidad.

El 55% de los españoles con mascota reconoce que evita pensar o hablar sobre el envejecimiento de sus animales, situándose casi diez puntos por encima de la media global, que es del 46%.

Entre los motivos para evitar este debate, la mayoría alude a la profunda tristeza que les produce, mientras que otros rechazan catalogar o etiquetar a su compañero como anciano.

A este bloqueo emocional se une la preocupación por patologías específicas asociadas a la edad, entre las que destacan la artritis y los problemas de movilidad, seguidas de cerca por las enfermedades renales, las patologías cardíacas, la demencia cognitiva y la diabetes.

Una reacción tardía

Uno de los puntos críticos que señala el estudio es la discrepancia entre el momento real en que empieza el envejecimiento biológico y el momento en que lo perciben los seres humanos.

Aunque los encuestados identifican con facilidad signos cotidianos como la lentitud al moverse, la pérdida de audición, el menor deseo de jugar o la aparición de canas, la reacción suele ser demasiado tardía.

En España, el 42% de los propietarios admite que solo empieza a plantearse la vejez de su mascota cuando aparecen síntomas claros de enfermedad. Los expertos en veterinaria advierten de que este retraso frena la aplicación de medidas preventivas clave que podrían garantizar una mayor calidad de vida.

Por ello, la recomendación profesional actual pasa por establecer revisiones periódicas tempranas y planes personalizados antes de que el deterioro sea evidente.

Celebrar el cumpleaños

Por otro lado, el informe deja constancia de la integración total de los animales en la dinámica familiar española, donde más de la mitad de la población celebra los cumpleaños de sus mascotas y una amplia mayoría les compra regalos para conmemorar estas fechas.

Esta devoción se traduce en una disposición real a modificar drásticamente los hábitos diarios en favor del bienestar del animal anciano.

Ante la necesidad de cuidados especiales, casi la mitad de los cuidadores españoles se muestra dispuesta a reducir su ocio y tiempo libre, mientras que un porcentaje significativo renunciaría a las vacaciones fuera de casa o modificaría sus horarios laborales para poder atenderlos adecuadamente.

Finalmente, el análisis de los expertos subraya que las necesidades nutricionales de perros y gatos evolucionan mucho antes de que los signos de la edad sean visibles. Dado que los requerimientos difieren notablemente entre especies, la evaluación veterinaria es fundamental en esta fase.

En etapas maduras, los especialistas recomiendan adaptar el aporte de proteínas y grasas, e incorporar nutrientes específicos como antioxidantes, condroprotectores para proteger las articulaciones y ácidos grasos esenciales omega, herramientas que resultan clave para mitigar los efectos del paso del tiempo y prolongar la vitalidad de los animales.