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Los educadores coinciden: "Es fácil pensar que si no sacas a tu gato a la calle, le estás privando de algo; pero no es un perro"

María Ángeles García, educadora felina, explica por qué no siempre es una buena opción pasear a tu felino por las calles concurridas de gente y ruidos desconocidos.

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Angelica Rimini
Publicada

"Sacar a un gato con arnés a la calle no suele ser una buena idea", afirma María Ángeles García, educadora felina, en un vídeo de Instagram. "En muchos casos genera más estrés que bienestar".

En los últimos años, cada vez más dueños se hacen la misma pregunta: ¿es necesario sacar a mi gato a la calle? Con el avance de los estudios y de las leyes correspondientes, los animales ya no son 'objetos', sino seres sintientes con necesidades específicas.

Por esto, ha crecido cada vez más el debate sobre cuáles son las necesidades de los gatos, más allá de las básicas. Por ley, no se pueden dejar solos durante más de 3 días, porque son animales que requieren estímulos constantes y contacto humano.

El gato no es un perro

Muchos tutores han tomado la decisión de sacarlos a la calle —como se hace con los perros— con correa y arnés, para que puedan experimentar el mundo exterior. Sin embargo, la experta en felinos declara que esta no siempre es una buena opción.

"Es fácil pensar que si no lo sacas a la calle, quizás le estás privando de algo. Pero tu gato no es un perro", afirma contundente. Según ella, no necesitan salir a pasear para estar bien.

La calle es un mundo que no podemos controlar. Los animales de las colonias felinas que nacen y crecen en el exterior necesitan quedarse allí porque es su hábitat, aunque los coches pongan en peligro sus vidas.

Son animales que corren, huelen, investigan y un piso, muchas veces, se les queda pequeño. Se aburren, se apagan y pueden, incluso, entrar en depresión. Sin embargo, como indica la educadora, también "son animales territoriales y fuera de su entorno pueden encontrarse con estímulos que no controlan".

Entrar en el pánico

Ruidos, perros, coches, personas, olores desconocidos y otros animales. "Para muchos gatos eso no es una aventura, es una situación de amenaza". Lo que para nosotros puede ser un breve paseo al aire libre, para ellos puede transformarse en una pesadilla.

"Y cuando un gato se siente sobrepasado, intenta huir, se bloquea, entra en pánico y vuelve a casa muy estresado". El shock por la falta de control en la calle los puede dejar muy asustados. "Ese estrés puede aparecer después como agresividad redirigida hacia otro gato de casa, hacia la persona, o generar más tensión en la convivencia".

Para evitar estas situaciones, es importante conocer el carácter de tu gato y lo que realmente necesita. La solución, según María Ángeles, no suele estar en llevarlo fuera, sino en "mejorar su propio territorio".

El enriquecimiento ambiental es el primer paso para garantizar el bienestar de tu animal. Muchas veces, solo hacen falta unas estanterías para verticalizar sus movimientos o más tiempo de juego conjunto. "Necesita un hogar donde pueda expresar su naturaleza y sentirse seguro", concluye la educadora.

Antes de lanzarlo al mundo exterior, donde puede estresarse mucho, se puede empezar con pequeños pasos en entornos más controlados.