Un gato en un transportín.

Un gato en un transportín.

Mascotario

El perito veterinario: el informe que demuestra el verdadero impacto de un accidente en tu mascota

Este nuevo método profesional valora las causas y los daños que se pueden producir durante un transporte de animales.

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María Fernández Álvarez
Publicada

El transporte de animales es una actividad mucho más compleja de lo que puede parecer a simple vista. No se trata únicamente de desplazar un animal de un lugar a otro, sino de hacerlo garantizando su seguridad, su bienestar y unas condiciones adecuadas a su especie, edad, estado sanitario y finalidad del traslado.

Esto afecta tanto a animales de compañía (perros, gatos u otros animales domésticos) como a animales de producción, équidos, animales destinados a ferias, concursos, explotaciones ganaderas, mataderos o centros de recría.

Cuando durante un transporte se produce una lesión, una caída, una fuga, un golpe, un episodio de estrés térmico, una muerte inesperada o un accidente de tráfico, pueden surgir dudas importantes: ¿el animal viajaba en condiciones adecuadas?, ¿el vehículo era apto?, ¿existía hacinamiento?, ¿se respetaron los tiempos de descanso?, ¿hubo una correcta carga y descarga?, ¿la lesión es compatible con el accidente descrito?, ¿pudo evitarse el daño con medidas razonables? En ese contexto, el perito veterinario puede desempeñar un papel esencial.

El perito veterinario es el profesional encargado de analizar técnicamente los hechos desde una perspectiva clínica, sanitaria, zootécnica y de bienestar animal.

Su función no es decidir quién tiene la razón, sino aportar una valoración objetiva, razonada y documentada que ayude a interpretar lo ocurrido. Puede intervenir en reclamaciones entre particulares, procedimientos judiciales, conflictos con empresas transportistas, accidentes en explotaciones, incidencias en mataderos, problemas durante traslados comerciales o reclamaciones frente a seguros.

En animales de compañía, los casos más frecuentes suelen estar relacionados con accidentes de tráfico, perros que viajan sin sujeción adecuada, lesiones dentro de transportines, fugas durante una parada, golpes al subir o bajar del vehículo, o daños ocurridos durante transportes contratados.

En estos supuestos, el perito valora las lesiones, el sistema de retención utilizado, el estado previo del animal, la asistencia veterinaria recibida y la relación entre el accidente y el daño sufrido.

En animales de producción, la valoración pericial adquiere una dimensión añadida. El transporte de bovinos, ovinos, caprinos, porcinos, aves, conejos o équidos exige atender a factores como densidad de carga, ventilación, temperatura, duración del viaje, aptitud de los animales para el transporte, manejo durante la carga y descarga, disponibilidad de agua, estado fisiológico, presencia de animales enfermos o lesionados, y condiciones del vehículo.

Un bovino caído durante el transporte, cerdos con signos de estrés por calor, aves con elevada mortalidad a la llegada, corderos lesionados durante la descarga o caballos afectados tras un traslado prolongado pueden requerir una valoración veterinaria especializada.

Uno de los aspectos más importantes del informe pericial es la determinación de la causalidad. El perito debe analizar si las lesiones o la muerte son compatibles con el transporte, con un accidente concreto, con un manejo inadecuado o con una patología previa. No todas las muertes durante un traslado implican responsabilidad, pero tampoco todo daño puede considerarse inevitable. La clave está en estudiar los hechos, la documentación y los hallazgos clínicos con rigor.

También resulta fundamental valorar si el animal era apto para ser transportado. Animales enfermos, debilitados, recién paridos, lesionados, con dificultad respiratoria, cojera grave o signos de sufrimiento pueden no estar en condiciones de afrontar un traslado. En estos casos, la decisión de cargar, trasladar o continuar el viaje puede tener relevancia pericial.

Para realizar su trabajo, el perito veterinario revisa informes clínicos, certificados sanitarios, guías de transporte, partes de accidente, fotografías, vídeos, necropsias, registros de temperatura, documentación del vehículo, comunicaciones entre las partes y cualquier prueba disponible. Cuanta más información objetiva exista, más sólido será el análisis.

El transporte de animales exige responsabilidad y conocimiento. Cuando algo falla, el perito veterinario permite reconstruir técnicamente lo ocurrido, valorar el daño y determinar si se respetaron las condiciones mínimas de seguridad, sanidad y bienestar.

Su intervención es especialmente valiosa porque sitúa al animal en el centro del análisis, no como una simple mercancía, sino como un ser vivo cuyo manejo requiere cuidado, previsión y diligencia profesional.