Almudena Martorell y sus perros Santa y Fujur

Almudena Martorell y sus perros Santa y Fujur Almudena Martorell.

Mascotario

Almudena Martorell, sobre el amor para sus perros: "En la Fundación puedo llevarlos, así no me despego de ellos"

El secreto de la presidenta de la Fundación A LA PAR para ser más auténtica en su trabajo.

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"Son Santa —bautizado así por el Pequeño Ayudante de Santa Claus— y Fujur, un claro homenaje al icónico dragón de La historia interminable", cuenta Almudena Martorell cuando habla en una entrevista para Mascotario de sus dos compinches de aventuras.

Completamente distintos en su físico pero idénticos en su lealtad, ambos perros han conquistado el corazón de la directiva, acompañándola a todas partes y convirtiéndose en su refugio más sincero e incondicional.

Un amor incondicional

"Son dos perros geniales que me acompañan a todas partes", relata Martorell. Su presencia no se limita al ámbito privado del hogar, sino que se integra con total naturalidad en su exigente faceta profesional.

"En la Fundación A LA PAR podemos ir a trabajar con nuestra mascota, así que no me despego de ellos, pero además constato cómo los animales crean entornos más familiares y cercanos".

El vínculo que la directiva comparte con sus perros está lleno de pequeñas rutinas que rompen la seriedad de su cargo. Tienen, por ejemplo, una táctica infalible para reclamar su atención entre correos y gestiones: "Cuando estoy trabajando sentada, se pone a mis pies y me mira porque quiere que le coja en brazos y sentarse en mi regazo".

Incluso confiesa, divertida, una pequeña manía canina que se ha convertido en la banda sonora de su oficina: "Se pone en la puerta de mi despacho y ladra a todo el que pasa... Es un poco molesto para los demás, pero confieso que me divierte mucho".

Esa complicidad absoluta se cimienta en algo que los animales hacen con una facilidad pasmosa. Cuando hace balance de lo que Santa y Fujur aportan a su vida que nadie más sabe hacer igual, la respuesta es inmediata: "No juzgan nada de lo que soy".

Es precisamente esa pureza la que la lleva a admitir, con total franqueza, que sus perros la superan "en nobleza, paciencia, tolerancia, amor incondicional".

Esa conexión emocional alcanza su máxima expresión en los momentos de mayor vulnerabilidad. "Cuando yo o cualquiera de casa está enfermo, Fujur lo sabe, y se pone a tu lado y no se mueve... y te mira tumbado con unos ojos entre las patas... que cuando pienso en él me llega esa imagen".

Aventuras surrealistas

La pasión de Almudena Martorell por los animales viene de lejos y la ha llevado a protagonizar escenas casi cinematográficas. Aunque hoy Santa y Fujur son los reyes de la casa, recuerda con humor lo más irracional que ha llegado a hacer por una mascota.

"Tuve un guacamayo que una vez se cayó a un agujero y salté detrás de él sin pensarlo. Y de pronto me encontré ahí abajo con él en el hombro, pero sin manera de salir, pues el agujero era profundo. Fue una estampa bastante surrealista".

Hoy, su vida avanza a un ritmo trepidante entre los despachos de la Fundación y su incansable compromiso social.

Al no haber limitaciones para viajar con ellos al trabajo, reconoce que ha compartido "más lugares con ellos que con nadie".

Tanto es así que, si Santa y Fujur tuvieran el don de la palabra, Martorell tiene clarísimo cuál sería la petición que más le repetirían al ver su incombustible nivel de energía: "¿Podemos parar un poco?".