Un gato.

Un gato.

Con la colaboración de:

Mascotario

Los veterinarios coinciden: el gato no te ve simplemente como un humano sino como un miembro de su colonia felina

La ciencia sugiere que para el felino, la sensación de refugio y calma es más valiosa que el plato de comida.

Más información: Un veterinario revela cómo los gatos reconocen a su madre humana: "El 70% manifiestan un hiperapego seguro"

Publicada

Como bien señala la Dra. Kristyn Vitale la investigadora principal de esta teoría afirma que "a diferencia de los perros, los gatos no fueron domesticados de la misma manera; ellos eligieron vivir con los humanos en sus propios términos".

Esta independencia ha creado el mito de que son seres distantes, pero la ciencia veterinaria y la etología demuestran que la conexión emocional es mucho más profunda de lo que parece.

Para un gato, tú no eres simplemente un proveedor de comida; en su esquema mental, eres un miembro fundamental.

Bajo esta perspectiva, "el gato no te ve simplemente como un humano sino como su familia y un miembro de su colonia felina", viéndote como un compañero de territorio, alguien "grande y torpe", pero absolutamente vital para su equilibrio emocional.

El poder del olfato: tu aroma como refugio

Seguramente has encontrado a tu gato durmiendo sobre una montaña de ropa usada o incluso dentro de tus zapatillas.

Aunque para nosotros sea extraño, para ellos es una de las muestras de cariño más puras.

El mundo del gato se basa fuertemente en el olfato, y los científicos han descubierto que "oler la ropa de su dueño baja el ritmo cardiaco del gato, reduce la ansiedad y le da una sensación de seguridad y calma que ni la comida ni el catnip pueden igualar"

Además de su potente olfato, los gatos son observadores silenciosos. "Los gatos han aprendido a leer nuestras expresiones faciales y emociones mucho mejor de lo que creemos".

Tu gato es capaz de detectar si estás triste, enfadado o enfermo, e incluso pueden notar desajustes sutiles cuando intentas fingir que estás bien, pues ellos "juntan la información visual de tu cara con el tono de tu voz para formarse una imagen emocional".

Esta capacidad de análisis es lo que les permite conectar contigo a un nivel casi intuitivo.

Esta conexión se manifiesta también en la forma en que te saludan. Si al llegar a casa tu gato se estira perezosamente o se frota contra tus piernas sin hacer un gran alboroto, está demostrando que relaja su vigilancia territorial porque, al verte, sabe que todo está en orden.

El lenguaje de la confianza

Para ellos, la calidad del saludo es importante: prefieren una atención tranquila y un contacto visual suave.

Los etólogos conocen a este gesto como el "beso felino" y es una señal de comunicación que "indica confianza absoluta y vulnerabilidad; al cerrar los ojos frente a ti, te está diciendo que se siente seguro y que no teme ser atacado".

Si en ese momento te bajas a su altura y le devuelves un parpadeo lento, le estarás comunicando en su propio idioma que existe una confianza absoluta y que ambos están a salvo.

Finalmente, a pesar de la creencia popular sobre su independencia, las investigaciones muestran que "muchos gatos prefieren la interacción con su humano antes que la comida".

Esto se debe al "efecto base segura", un comportamiento social donde tu presencia cambia la química de su cerebro.

Al igual que un niño con sus padres, tu gato te utiliza como referencia social, ya que la simple presencia del dueño "actúa como un ancla que hace soportable la incertidumbre y le da el valor necesario para explorar situaciones que normalmente le darían miedo".

En definitiva, para tu gato, tú no eres su dueño, sino su garantía de que el mundo es un lugar seguro.