Un pulpo.

Un pulpo.

Mascotario

España propone una nueva ley: se prohíbe la cría y la comercialización de pulpos por ser animales inteligentes

En España se ha iniciado un proceso legislativo para prohibir específicamente la cría intensiva de pulpos en granjas comerciales.

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Angelica Rimini
Publicada

El debate sobre el bienestar animal ha saltado de los hogares y las granjas terrestres directamente a las profundidades del océano.

España se encuentra actualmente en el centro de una controversia internacional que mezcla la innovación económica con la vanguardia ética debido a la propuesta legislativa para prohibir la cría y comercialización de pulpos en granjas de acuicultura.

Esta iniciativa surge como respuesta a la creciente evidencia científica que cataloga a estos cefalópodos no solo como recursos marinos, sino como individuos con una inteligencia asombrosa y una capacidad probada de sentir dolor y angustia.

Seres sintientes

La base científica que sustenta esta nueva normativa es contundente al describir a los pulpos como seres sintientes con un sistema nervioso complejo capaz de resolver problemas, utilizar herramientas y mostrar personalidades diferenciadas.

Estudios recientes han demostrado que estos animales experimentan un sufrimiento profundo cuando son confinados en espacios reducidos, ya que su naturaleza es solitaria y territorial.

La vida en tanques de cría intensiva provoca en ellos comportamientos erráticos que incluyen el canibalismo y la automutilación. Por esto, los defensores de los derechos animales consideran que su producción industrial es intrínsecamente cruel e imposible de gestionar bajo estándares humanitarios.

La primera granja comercial

El detonante político de esta ley fue el ambicioso proyecto de instalar en las Islas Canarias la primera granja comercial de pulpos del mundo.

Mientras que la industria defiende que la acuicultura es la única vía sostenible para satisfacer la demanda global y proteger las poblaciones salvajes de la sobrepesca, el movimiento legislativo actual sostiene que el coste ético es demasiado elevado.

España se enfrenta así al reto de decidir si liderar una nueva industria tecnológica y alimentaria o convertirse en un referente mundial de la ética animal prohibiendo una práctica que ya ha sido vetada en territorios como California o el Reino Unido.

Sin agonía

Más allá de la inteligencia del animal, la ley también pone el foco en la ausencia de métodos de sacrificio que garanticen una muerte sin agonía para estos animales en un entorno industrial.

Los métodos propuestos inicialmente, como el uso de agua con hielo, han sido denunciados por expertos internacionales como procesos lentos y dolorosos. Por tanto, la prohibición no solo afectaría a la cría en territorio español.

También se busca impedir la comercialización de productos derivados de estas granjas en otros países, cerrando así la puerta a un mercado que colisiona frontalmente con las nuevas sensibilidades sociales sobre el respeto a la vida animal.

La posible aprobación de esta ley marcaría un hito en la legislación española al reconocer que la inteligencia y la capacidad de sentir son criterios suficientes para excluir a una especie del sistema de explotación industrial.

El país se encuentra en una encrucijada donde la protección del ecosistema marino y el respeto por los seres sintientes parecen haber ganado la partida a la rentabilidad comercial, transformando nuestra relación con una de las criaturas más fascinantes y desconocidas de nuestros mares.