Un burro usado para el entretenimiento de los turistas.

Un burro usado para el entretenimiento de los turistas. Istock

Mascotario

Grecia endurece las normas: ya no puedes montar en un burro si tu peso supera el 20% de su peso total

La normativa, que nace tras años de protestas de colectivos animalistas, establece límites estrictos de peso y horas de descanso bajo el sol.

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Angelica Rimini
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Grecia ha dicho basta. Las icónicas imágenes de burros subiendo las interminables escaleras de Santorini cargando a turistas bajo un sol de justicia están cambiando de normativa.

Tras años de presiones por parte de organizaciones internacionales como PETA y The Donkey Sanctuary, el Ministerio de Desarrollo Rural y Alimentación ha blindado una ley que pone límites físicos al "ocio" sobre los lomos de estos équidos.

La norma es clara: ningún animal de carga podrá transportar a una persona que supere los 100 kilogramos de peso. Una medida que no solo busca evitar el sufrimiento animal, sino atajar las graves lesiones de columna y las heridas abiertas que muchos de estos animales presentaban al finalizar la temporada estival.

La regla del 20%

El endurecimiento de la ley no se limita a un número redondo. El texto legal especifica que la carga total (jinete más equipaje) no podrá exceder en ningún caso la quinta parte del peso corporal del animal.

Teniendo en cuenta que un burro medio pesa alrededor de 250 kilos, para muchos ejemplares el límite real de carga se sitúa incluso por debajo de esos 100 kilos publicitados.

Esta medida convierte a Grecia en uno de los países más estrictos de la cuenca mediterránea en cuanto al uso de animales en el sector turístico, un paso necesario para lavar la imagen de maltrato que durante décadas ha perseguido a sus destinos más populares.

Adiós al trabajo bajo el "fuego" del mediodía

Más allá de la báscula, la ley de 2025-2026 introduce un "protocolo de calor" similar al que ya se aplica en algunas ciudades españolas con los coches de caballos.

Prohibición horaria: Se prohíbe el uso de burros y mulas para transporte de personas o carga pesada entre las 13:00 y las 17:00 horas durante los meses de julio y agosto, o siempre que el termómetro supere los 35°C.

Agua y refugio: Los propietarios están obligados a garantizar acceso a agua potable constante y zonas de sombra en los puntos de espera.

Salud certificada: Los animales deben pasar controles veterinarios obligatorios que certifiquen la ausencia de heridas o parásitos antes de comenzar la temporada turística.

Multas y presión internacional

El incumplimiento de estas normas no saldrá barato. Las multas por sobrecargar a un animal o por trabajar en horas de calor extremo pueden alcanzar los 30.000 euros por animal, llegando incluso a la confiscación del burro en casos de reincidencia o crueldad manifiesta.

Esta regulación llega en un momento de máxima sensibilidad en Europa. Mientras que en Italia asistimos a una "humanización" de las mascotas sin precedentes, en el Mediterráneo oriental el debate se centra en la ética de la explotación laboral de los animales.

La pregunta que queda en el aire es si estas medidas serán suficientes para frenar el maltrato animal o si, como ya piden muchos colectivos, el futuro del turismo en Santorini pasa por la sustitución total de los animales por vehículos eléctricos, dejando a los burros en un merecido régimen de jubilación y protección.