Cósima Ramírez.

Cósima Ramírez. Monica Mollá

Mascotario

Cósima Ramírez, sobre los conejos de Pascua: "En la Europa medieval se veneraba la liebre como símbolo de fertilidad"

En su nuevo vídeo para Mascotario, Cósima cuenta de dónde viene la mítica liebre que traía huevos decorados a los niños durante Pascua.

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"El conejo de Pascuas llega a España a través de nuestras influencias anglosajonas", explica Cósima Ramírez en su nuevo vídeo para Mascotario.

Justo en estos días que preceden Pascua, Cósima decide detenerse en una figura que cada año aparece en escaparates y redes sociales, pero que pocas veces nos paramos a pensar de dónde viene: el conejo de Pascua.

"Históricamente aparece en el siglo XVII como der Osterhase en regiones protestantes de Alemania", recuerda. Allí, una liebre mítica traía huevos decorados a los niños durante la Pascua.

Una forma flexible

Cósima señala que ni siquiera su forma está del todo fijada: "Existen discrepancias en las que el conejo era una liebre, un zorro, un cuco, una cigüeña o bien un bilby (para los australianos)".

En algunos lugares se mantiene la liebre como animal original, en otros el símbolo se ha adaptado a fauna local, como el bilby en Australia, un pequeño marsupial en peligro de extinción que algunas campañas proponen como alternativa al conejo para concienciar sobre conservación.

Más allá de la especie exacta, "se supone que es la energía primaveral personificada": un animal veloz, fértil y esquivo que encarna el estallido de vida tras el invierno.

China y Mesoamérica

El vínculo entre conejos y primavera no es exclusivo de Europa. "En China hay un conejo en la luna, en Mesoamérica también", recuerda Cósima, aludiendo a las leyendas del conejo lunar que prepara el elixir de la vida o acompaña a la diosa de la luna en distintas tradiciones.

"Y en la Europa medieval se veneraba a la liebre como símbolo de fertilidad y renacimiento cíclico", gracias a su capacidad reproductiva y a su presencia en los campos al inicio de la estación templada. Todo ello alimentó la asociación entre este animal y las fiestas de primavera que celebraban la renovación de la vida.

Los huevos decorados

Cósima continúa después con otro gran protagonista de estos días: los huevos decorados "que se esconden, supuestamente escondidos por el conejo de Pascuas, a veces llenos de chocolate y tesoros".

Recuerda que se trata de "una tradición incluso más antigua" que el propio conejo: ya en la Persia del Imperio aqueménida y en festivales primaverales precristianos se intercambiaban huevos decorados como símbolo de vida nueva y buen augurio para el ciclo que comenzaba.

Con el tiempo, esas costumbres se integraron en la Pascua cristiana, pero su sentido profundo ya estaba ahí: "evocar el exquisito misterio de lo que está aún por nacer".