Tres gatos mirando arriba.

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Con la colaboración de:

Mascotario

Cuando el seguro cubre una pelea entre gatos: el dueño puede obtener el reembolso de los gastos veterinarios

Estas son las condiciones para que un seguro de animales contemple las peleas entre animales dentro de sus coberturas.

Más información: Si tu mascota provoca un accidente dentro del hogar: esto es lo que debes saber para contratar un seguro

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Las peleas entre gatos son uno de los incidentes más frecuentes en hogares con varios felinos o en comunidades donde conviven muchos animales. Más allá del susto y de las posibles heridas, surge una duda cada vez más habitual entre los dueños: ¿cubre el seguro las consecuencias de estas peleas?

En España, la respuesta no es sencilla y depende del tipo de póliza contratada, de las condiciones particulares y, sobre todo, de cómo la aseguradora defina el concepto de "accidente" y de "daños a terceros".

Mientras algunas compañías contemplan las peleas entre animales dentro de sus coberturas, otras las excluyen de forma expresa o las limitan con numerosas cláusulas.

Dos caras de la protección

Hoy en día, la mayoría de pólizas para mascotas se dividen en dos grandes bloques: seguros de salud veterinaria y seguros de responsabilidad civil. El primero está pensado para costear, total o parcialmente, las facturas del veterinario cuando el animal sufre una enfermedad o un accidente.

El segundo, para responder económicamente si el animal causa daños a terceros, ya sean personas, bienes u otros animales. En el caso de las peleas entre gatos, esta distinción es clave.

Si un gato resulta herido tras un enfrentamiento con otro animal, la cobertura de ese tratamiento dependerá de si la aseguradora considera la pelea como un accidente. Si, por el contrario, el gato causa lesiones al animal de un vecino, entra en juego la responsabilidad civil: es la póliza la que puede asumir la indemnización o los gastos veterinarios del tercero afectado.

Cuándo sí pueden estar cubiertas las peleas

Las pólizas de salud veterinaria suelen detallar los supuestos de accidente: atropellos, caídas, traumatismos y, en algunos casos, agresiones o peleas con otros animales. Cuando la pelea se incluye en esa lista, el dueño puede obtener el reembolso de una parte, o la totalidad, de los gastos veterinarios derivados de las heridas del gato.

En paralelo, el seguro de responsabilidad civil —ya sea específico de mascotas o integrado en el seguro de hogar— puede cubrir los daños ocasionados a otro animal. Si un gato hiere a el de un vecino en el portal o en el patio comunitario, es esta cobertura la que puede responder.

Sin embargo, no todo son buenas noticias para los dueños. Las aseguradoras acostumbran a incorporar un amplio listado de exclusiones. Entre las más habituales se encuentran los siniestros derivados de comportamientos agresivos reiterados.

Si un gato tiene antecedentes de peleas frecuentes o está catalogado como especialmente agresivo, la compañía puede negarse a asumir los costes.

La letra pequeña

Los expertos recomiendan leer con detenimiento dos apartados fundamentales antes de contratar un seguro: la definición de "accidente" y la sección de "exclusiones".

En la primera, conviene comprobar si se mencionan expresamente las peleas con otros animales. En la segunda, es importante localizar referencias a conductas agresivas, peleas reiteradas o daños intencionados.