Ross Montgomery, escritor.
Ross Montgomery, escritor, sobre el vínculo que crean los perros: "Los humanos no vemos su conexión con la naturaleza"
El autor de 'Me llamo Rebel' cuenta cómo los niños se identifican más fácilmente con los animales y las conexiones que se crean.
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"Creo que los niños muchas veces se identifican con animales como los perros mucho más fácilmente que con otras personas", afirma el escritor Ross Montgomery (Escocia, 1962) en una entrevista con Mascotario.
"Los niños viven en un mundo de adultos: tienen que seguir reglas estrictas que no entienden y apenas tienen poder o autonomía. Creo que, en ese sentido, sienten una afinidad especial con los animales".
Por esta razón, el granjero y maestro de primaria decidió escribir un libro narrado desde los ojos de un perro. Fue su editora quien le sugirió la idea. En aquel momento no le dio demasiadas vueltas, pero no consiguió sacársela de la cabeza durante semanas.
"La marca de una buena editora es alguien que sabe qué libro se te dará bien escribir incluso mejor que tú", comenta, divertido. Así fue cómo nació Me llamo Rebel (Duomo, 2025).
El amor y la propiedad
Cuando empieza la historia, Rebel está obsesionado con su dueño, Tom, quien lo rescató cuando era un cachorro. En las horas vacías, cuando Tom se va a trabajar, el perro empieza a reflexionar sobre qué significa amar a alguien y qué significa ser propiedad de alguien.
Hasta que, un día, Tom desaparece y Rebel decide emprender un viaje en su búsqueda. "Cree que lo único que Tom desea de verdad es volver a casa con él, y que solo tiene que recordarle lo perfecto que es todo". Según el propio autor, el animal ha llevado una vida muy protegida y, en realidad, no entiende cómo funciona el mundo.
Montgomery decidió escribir en presente, algo que nunca había hecho, porque cree que los perros viven momento a momento. Después llenó la escritura de descripciones sensoriales —olores, sonidos, sabores—, ya que los animales se deleitan con sus sentidos.
Quería, además, que el mundo natural estuviera descrito y retratado como algo vivo: "Creo que los perros perciben una conexión directa entre ellos y la naturaleza que los humanos no vemos tan inmediatamente".
Un lenguaje silencioso
En el libro, todos los animales pueden comunicarse entre sí: Rebel habla con cerdos, ratones y burros en su viaje para salvar a Tom, pero los animales y los humanos no pueden hablar entre ellos.
"Quería dejar un espacio entre ambos: la relación de Rebel con Tom existe sin palabras, solo en el afecto y la compañía". Aunque no comparten un lenguaje hablado, los gestos, el tono y la presencia son indispensables para transmitir sus emociones.
Rebel conoce a Tom de arriba abajo y entiende la diferencia que puede suponer un tono de voz o un pequeño cambio de movimiento, pero aprende que su dueño tiene una vida interior que él no comprende y a la que no puede acceder.
El reto, para el escritor, fue lograr que los lectores sintieran esa conexión emocional sin humanizar al perro en exceso. Tuvo que aceptar que siempre estará proyectando emociones humanas sobre un animal, pero quería evitarlo en la medida de lo posible.
Los vínculos valiosos
"Los perros son animales increíbles: aman de forma inmediata, viven con facilidad, celebran su vida y el mundo tal como es. Todos podríamos aprender mucho de ellos". Me llamo Rebel es una historia sobre los vínculos increíblemente significativos y valiosos que se pueden establecer con los animales.
"Deberíamos tratarlos como un privilegio, no como un derecho". Montgomery recuerda que es muy fácil olvidar que compartimos el planeta con muchas otras especies y que, en última instancia, este no es solo nuestro mundo.
"Pienso que la gente ama profundamente a los animales, pero tenemos la costumbre de expresar ese amor queriendo tenerlos como mascotas. Algunos animales no pueden ser 'propiedad' de nadie: tenemos que demostrar que los queremos dejándolos ser quienes son".