La Infanta Sofía con dos perros de la ONCE.

La Infanta Sofía con dos perros de la ONCE. Gtres

Mascotario

El amor de la Casa Real por los perros: labradores en Zarzuela y el gran sueño animalista de la reina Sofía

La relación con los animales de la familia real no es solo institucional: conviven con varios perros, visitan la ONCE y quieren abrir una protectora.

Más información: 320.000 perros viven en hogares de Madrid: más de un 10% del total, pero un 50% menos que en Andalucía

Publicada

Esta mañana, la infanta Sofía ha inaugurado el nuevo Complejo Clínico y Asistencial de la Fundación ONCE del Perro Guía (FOPG). En este espacio se entrenan los animales que acompañan a las personas ciegas o con discapacidad visual grave.

La infanta Sofía visitó las zonas de cría, el hospital y el aula de estimulación sensorial para cachorros. En el acto, se la presentó como una gran amante de los perros, siguiendo la estela de su abuela, la reina emérita Sofía.

De hecho, la familia real siempre ha estado muy vinculada con los animales y, en más de una ocasión, lo ha demostrado. Su relación con los perros no es solo institucional: en Zarzuela conviven con Jan, un labrador negro muy unido a las dos hermanas.

Jan fue protagonista de la emotiva foto de despedida cuando la infanta se marchó a estudiar a Gales. Junto a él está Sara, la labradora chocolate de la princesa Leonor; los dos forman parte del entorno cotidiano de las hijas de los reyes, que juegan con ellos en los jardines del palacio.

Perros y burros

La reina emérita Sofía lleva décadas mostrando un profundo apego por los animales, desde los perros hasta una pareja de burros que cuida en las instalaciones de Zarzuela.

En 2026 comienza a materializar uno de sus grandes sueños: una protectora de animales en Arganda del Rey, destinada a perros, gatos y burros, integrada en la red autonómica de atención a animales abandonados.

Para diseñar este centro ha visitado refugios de nueva generación, estudiando modelos arquitectónicos y de bienestar animal que puedan aplicarse a su futura instalación.

Su elección de dedicar una parte de su legado público a los animales conecta con una sensibilidad muy extendida hoy: ver a las mascotas como seres a proteger y no solo como compañía.

El christmas perruno

El rey Juan Carlos y la reina Sofía han elegido recientemente una imagen solo de sus perros, posando junto a un árbol de Navidad, para felicitar las fiestas, algo inédito en la historia reciente de la Casa Real.

En la foto aparecen cinco perros de diferentes razas, entre ellos cockers y schnauzers, colocados casi como si fueran un pequeño belén, sustituyendo a las tradicionales escenas religiosas.

En sus memorias, el rey Juan Carlos recuerda con pena haber dejado hasta siete perros en Zarzuela cuando se trasladó a Abu Dabi, lo que refuerza la idea de una larga convivencia con mascotas.

El hecho de que esta relación se traslade a la imagen oficial —un christmas protagonizado solo por animales— enlaza con la forma en que muchas familias comparten hoy las fotos de sus propios perros y gatos.

Arky y Bobby

En la familia Borbón Ortiz existe una tradición continuada de crecer rodeados de perros. Juan Carlos I tuvo, por ejemplo, un golden retriever llamado Arky y la reina Sofía convivió con Bobby, un perro de raza lhasa apso, que marcó la infancia de Felipe, Elena y Cristina.

Hoy esa tradición sigue con Leonor y Sofía, que han visto cómo sus labradores se convierten incluso en parte de la narrativa pública de la Corona, al aparecer en despedidas, fotos familiares y reportajes.

Aunque se ha publicado que los perros no entran en la residencia por decisión de la reina Letizia, el rey y sus hijas pasan tiempo con ellos en los jardines del palacio, en escenas que recuerdan a cualquier familia que baja con el perro al parque.

La agenda reciente de la infanta Sofía mezcla ternura por los perros y compromiso social, dos ejes muy presentes en la conversación pública actual. La Casa Real se acerca a una mayoría social para la que un perro es, sin duda, parte de la familia.