Los peces en el acuario en la discoteca Fabrik.

Los peces en el acuario en la discoteca Fabrik. Cristina Ibáñez

Mascotario

Cristina Ibáñez, abogada que denunció el caso de los peces de la discoteca Fabrik de Madrid: "Deben pagar entre 10.001 y 50.000 euros"

La abogada de la ONG AnimaNaturalis cuenta que todavía no han recibido respuesta, pero que gracias a un vídeo que se ha hecho viral, han quitado los animales.

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Angelica Rimini
Publicada

Luces coloradas intermitentes, música techno a volumen muy alto, vibraciones constantes, iluminación muy intensa. En estas condiciones vivían varios peces en un acuario de tamaño medio dentro de la discoteca Fabrik de Madrid.

Encerrados en la sala principal, pasaban largas horas expuestos a ruidos extremos. La pecera llevaba años instalada en el interior del local, utilizada como elemento de "decoración".

Los animales no tenían zonas de refugio ni elementos que simularan un hábitat natural. Los vídeos que se han hecho virales muestran a personas golpeando el cristal del acuario, aumentando visiblemente el estrés continuado de los peces.

"Hacía muchísimos años que esto estaba ocurriendo", cuenta Cristina Ibáñez, abogada de la organización iberoamericana AnimaNaturalis, en una entrevista con Mascotario. Las imágenes grabadas han generado una ola de indignación entre los ciudadanos que provocó una redimensión de la situación.

Poca esperanza

La ONG animalista presentó en diciembre de 2025 una denuncia administrativa ante el Ayuntamiento de Humanes de Madrid. "Tenemos buenas leyes que nos amparan, pero no teníamos mucha esperanza. Estamos acostumbradas a que nos archiven las denuncias de maltrato".

Sobre todo en este caso específico, tratándose de peces, pensaban que habría que batallar mucho, pero decidieron presentar la denuncia formal con las pruebas de las que disponían. "Las condiciones en las que vivían esos animales eran completamente incompatibles con sus necesidades".

Los peces de Fabrik en el acuario en medio de la discoteca.

Ibáñez explica que la denuncia se basaba en dos tipos de leyes que se estaban vulnerando. Por un lado, la Ley estatal de protección de los derechos de los animales de 2023, que establece que los animales deben tratarse como seres sintientes, con condiciones de vida dignas, y prohíbe prácticas que generen sufrimiento, ansiedad o miedo. "Una discoteca no es un espacio adecuado para ningún animal".

Esto, según la abogada, se considera una infracción grave, con multas de entre 10.001 y 50.000 euros. Por otro lado, la Ley de Protección de Animales de Compañía de la Comunidad de Madrid de 2016 es aún más clara: en su artículo 7 prohíbe expresamente exhibir animales en locales de ocio o diversión.

"Aunque las sanciones no son tan altas, también hemos denunciado la infracción de esta normativa". Cuando presentaron la reclamación, solicitaron ser consideradas parte interesada y, a fecha de hoy, todavía no han recibido respuesta.

El vídeo que cambió todo

Sin embargo, publicaron un vídeo en redes sociales que se hizo viral, generando un fuerte rechazo social que provocó un cambio. "Sabemos por clientes habituales de la discoteca que los peces ya no están y los han reemplazado por unos de plástico", comenta Ibáñez.

Según explica, la discoteca se asesoró con su equipo legal, que le recomendó retirar los peces por la repercusión negativa que estaban recibiendo. Pero la historia no ha terminado.

Desde AnimaNaturalis quieren seguir adelante con el proceso porque, "aunque los peces ya no estén, la normativa se ha infringido durante años y deben imponerse sanciones". Nadie sabe qué ha pasado con los animales reales, dónde están ahora ni en qué condiciones.

Por este motivo, la ONG ha decidido presentar una solicitud de información basada en la Ley de Transparencia. La administración de Fabrik tiene tres meses para responder, es decir, hasta marzo. "Si no contestan, reclamaremos ante el Defensor del Pueblo".

"La situación es asombrosa", dice Ibáñez, sobre todo porque la ley madrileña lleva casi diez años en vigor. "Lo desesperanzador es que personas particulares y ONGs pequeñas ya lo habían denunciado antes y no se hizo nada hasta que una organización más grande consiguió que se hiciera viral".

Normalizar el sufrimiento

No es la primera vez que ocurre algo así. En 2019 la discoteca Mae West de Granada recibió una denuncia por exhibir un caballo en un escenario durante un evento. Cuando la policía acudió, denunciaron a la discoteca que desalojó al animal inmediatamente.

Aunque posteriormente declararon que "el animal está especialmente adiestrado para acudir a fiestas y eventos con gran volumen de público y música", educadores y étologos denuncian este tipo de adiestramiento como maltrato. Los animales suelen tener sentidos más sensibles que los humanos, sobre todo el oído, así que un volumen tolerable para una persona puede ser insoportable para ellos.

Adiestrar para que "aguanten" ruido, luces y vibraciones muy fuertes significa acostumbrarlos a un estímulo que su sistema nervioso vive como amenaza, activando continuamente la respuesta de lucha/huida. Estudios sobre métodos de entrenamiento aversivos muestran más conductas de estrés, más miedo y niveles de cortisol más altos, incluso fuera del contexto de entrenamiento.

En vez de mejorar su bienestar, ese adiestramiento normaliza el sufrimiento y empeora su salud emocional y física. Entrenarlo para que "tolere" un ambiente que le daña, solo para decoración o entretenimiento humano, choca directamente con la idea de tratarlo como ser sintiente con una vida digna.

Ruidos fuertes, luces intermitentes y vibraciones generan miedo, ansiedad y sensación de amenaza, porque el animal no entiende el origen del estímulo ni puede escapar. Aunque las imágenes no son nítidas, son lo suficientemente claras como para distinguir a los peces y al maltrato que hay detrás.