Una cirugía de cáncer renal en el Clínico de Málaga.

Una cirugía de cáncer renal en el Clínico de Málaga. Junta de Andalucía

Salud

La cirugía robótica gana peso en el tratamiento del cáncer renal en el Clínico de Málaga: operan a 100 pacientes al año

Estas intervenciones permiten reducir el impacto en la calidad de vida del paciente y permiten que pueda reincorporarse a su vida diaria mucho antes.

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Las claves

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El Hospital Virgen de la Victoria de Málaga realiza entre 90 y 100 cirugías robóticas para tratar el cáncer renal cada año.

La cirugía robótica permite extirpar solo el tumor, preservando el resto del riñón sano y mejorando la calidad de vida del paciente.

Unos 60 pacientes anuales requieren nefrectomía radical mediante laparoscopia tradicional, mientras que una veintena necesita cirugía abierta por la complejidad de sus casos.

El avance tecnológico y el diagnóstico precoz facilitan tratamientos menos invasivos y una recuperación más rápida para los pacientes.

El cáncer renal es una enfermedad que no suele tener síntomas y para diagnosticarlo son necesarias unas pruebas de imagen que solicitan especialistas, como digestivos, cuando el paciente presenta molestias abdominales difusas que pueden poner la sospecha de que podría haber una lesión renal.

Para tratar esta enfermedad, en el Hospital Universitario Virgen de la Victoria de Málaga trabajan combinando técnicas mínimamente invasivas como la laparoscopia y la cirugía robótica, complementadas con sistemas de simulación virtual de última generación.

La incorporación de estas herramientas ha supuesto un salto cualitativo definitivo en el modelo asistencial del hospital malagueño, permitiendo diseñar estrategias terapéuticas a la medida exacta de la complejidad anatómica de cada paciente, priorizando siempre la seguridad y la humanización de los cuidados.

Al año, según han informado en un comunicado, el equipo de Urología del Clínico lleva a cabo 180 intervenciones para tratar esta patología que se distribuye de manera personalizada según las características y la evolución de la enfermedad de cada paciente.

Actualmente, entre 90 y 100 pacientes al año se benefician directamente de la cirugía robótica.

Esta modalidad está especialmente indicada en aquellos casos en los que, por la localización o el tamaño de la enfermedad, se plantea una cirugía parcial; es decir, se elimina únicamente el tumor de forma precisa y se respeta el resto del riñón sano.

Por otra parte, unos 60 pacientes anuales, cuyas lesiones impiden una cirugía conservadora son intervenidos mediante nefrectomía radical (extirpación completa del órgano) a través de cirugía laparoscópica tradicional, una técnica también mínimamente invasiva pero no asistida por robot.

Finalmente, en torno a una veintena de pacientes al año que presentan una evolución más avanzada con afectación de estructuras vasculares importantes, requieren un abordaje mediante cirugía abierta.

En este sentido, el doctor Felipe Sáez, especialista en Urología del hospital, subraya el impacto que el avance tecnológico ejerce sobre la calidad de vida de los pacientes, argumentando que: "el uso cada vez más habitual de la ecografía o el escáner nos permite diagnosticar lesiones renales en fases muy precoces de la enfermedad".

Además, incide en que "esto hace posible que no tengamos que extirpar el riñón en su totalidad, sino quitar únicamente la lesión. Para lograrlo, la integración de la cirugía robótica en nuestro centro nos ha permitido mejorar notablemente los resultados, tanto oncológicos como funcionales".

"Al evitar la cirugía abierta que se realizaba antaño, conseguimos reducir el impacto en la calidad de vida del paciente y favorecemos que pueda reincorporarse a su vida diaria mucho antes", concluye el especialista.