Un médico revisa imágenes del cerebro de un paciente de alzhéimer. Gtres
Giro inesperado en la lucha contra el alzhéimer en Málaga: descubren unas células que agravan la enfermedad
Un equipo de investigadores de la Universidad de Málaga ha identificado que el 80% del tejido que mostraba signos de envejecimiento prematuro en la corteza cerebral correspondían a astrocitos.
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La búsqueda de tratamientos eficaces contra el alzhéimer podría estar dando un giro inesperado. Un equipo de investigadores de la Universidad de Málaga ha identificado a los astrocitos, las células gliales más abundantes del cerebro, como una prometedora diana terapéutica frente a esta enfermedad neurodegenerativa que afecta a más de 1,2 millones de personas en España.
El hallazgo, liderado por la doctora Antonia Gutiérrez y el doctor Juan Antonio García León, responsables del grupo NeuroAD (Neuropatología de la Enfermedad de alzhéimer), en la identificación de astrocitos como una prometedora diana celular para el desarrollo de futuras terapias.
El estudio ha descubierto astrocitos senescentes en pacientes con alzhéimer. Estas son células vivas que han perdido su funcionalidad y, como consecuencia, contribuyen activamente al deterioro neuronal en estos pacientes.
Además, estas son las células gliales más abundantes del cerebro y desempeñan un papel esencial en el mantenimiento y la protección de las neuronas, garantizando su supervivencia y correcto funcionamiento.
Sin embargo, la investigación revela que, en pacientes portadores del genotipo de mayor riesgo para la enfermedad de alzhéimer (APOE4), estas células experimentan un envejecimiento patológico prematuro.
“Hemos comprobado que estos astrocitos dañados no solo pierden su capacidad de proteger a las neuronas, sino que además adoptan un perfil proinflamatorio que compromete gravemente la supervivencia neuronal”, explican los autores.
Al entrar en un estado de senescencia, las células acumulan daños en su ADN, presentan alteraciones en sus mitocondrias -las ‘fábricas de energía’ celulares- y liberan moléculas tóxicas que amplifican la inflamación y el daño en el tejido cerebral.
Tecnología puntera involucrada en este descubrimiento
Para llegar a dar con estos astrocitos senescentes en el cerebro, el equipo recurrió a una tecnología puntera basada en el uso de células madre pluripotentes inducidas (iPSCs).
A partir de pequeñas muestras de piel de pacientes, los investigadores lograron reprogramar estas células en el laboratorio hasta transformarlas en astrocitos humanos funcionales.
Una estrategia que ha permitido estudiar los mecanismos de la enfermedad directamente en células humanas, superando las limitaciones de los modelos animales, que no siempre reproducen con fidelidad la complejidad del cerebro humano.
Los hallazgos obtenidos in vitro también han sido validados mediante el análisis de tejido cerebral postmortem de pacientes con alzhéimer.
Finalmente, confirmaron que cerca del 80% de las células que mostraban signos de envejecimiento prematuro en la corteza cerebral correspondían a astrocitos, un porcentaje significativamente mayor que el observado en personas sanas de la misma edad.
Estos resultados refuerzan la hipótesis de que la senescencia de los astrocitos no es un fenómeno secundario, sino un elemento central en la progresión de la enfermedad.
Puertas abiertas a nuevas terapias
Este descubrimiento adquiere especial relevancia en un contexto en el que aún no existe un tratamiento eficaz para curar o frenar la progresión del alzhéimer, una enfermedad con la que conviven más de 1,2 millones de personas en España.
Los resultados del estudio abren una nueva vía de esperanza basada en el desarrollo de estrategias terapéuticas innovadoras, como los fármacos senolíticos, orientadas a eliminar o “reprogramar” estos astrocitos envejecidos con el objetivo de proteger a las neuronas y ralentizar el deterioro cognitivo.
Asimismo, el trabajo se enmarca en la tesis doctoral de Laura Cáceres Palomo, primera autora del estudio, y ha contado con la colaboración de investigadores de instituciones internacionales de referencia como la Universidad de California en Irvine (UCI) y en San Francisco (UCSF), así como con la Universidad de Sevilla (US) y el Instituto de Biomedicina de Sevilla (IBIS), y el CIBERNED, reforzando el carácter multidisciplinar y global de la investigación.