Playa de Castell de Ferro, en Granada.

Playa de Castell de Ferro, en Granada. Google Maps.

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El pueblo medieval donde comer de maravilla junto al mar: con 3.000 habitantes y un castillo del siglo XIII

Los 5,5 kilómetros de acantilados del término municipal añaden un atractivo paisajístico especial.

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Las claves

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Castell de Ferro es un pueblo costero de Granada con 3.000 habitantes y una fortaleza nazarí del siglo XIII.

El castillo y sus torres formaban parte de un sistema defensivo costero, reforzado en el siglo XVI para protegerse de los corsarios otomanos.

El litoral ofrece playas vírgenes como la Cala de la Rijana, reconocida por su valor medioambiental y atractiva para el buceo y el senderismo.

La gastronomía local destaca por sus pescados y mariscos frescos, con restaurantes reconocidos como Lecrín, Chiringuito Añoño y Hostal Costa Sol.

Con apenas 3.000 habitantes censados y una silueta dominada por los restos de una fortaleza nazarí que lleva vigilando el Mediterráneo desde el siglo XIII, un pequeño núcleo de la Costa Tropical tiene todo lo que se le puede pedir a un destino de costa: historia, playas vírgenes, y una gastronomía exquisita.

Hablamos de Castell de Ferro, en la provincia de Granada. Su nombre viene de Qastal i Ferro, que en árabe significa Castillo de Hierro. Y no es una casualidad poética: en lo alto del cerro que preside el casco urbano, asomado al mar, aguanta una fortaleza de origen nazarí cuya construcción se sitúa entre los siglos XII y XIII, aunque los arqueólogos no han podido precisar la fecha exacta por la escasez de documentos que sobrevivieron a la conquista cristiana.

Lo que sí queda claro en los archivos es que el castillo no dejó de evolucionar durante siglos. En el siglo XVI, ya bajo dominio cristiano, se añadió un patio rectangular con dependencias para la guarnición y una batería semicircular en el flanco sur para alojar cañones, dentro de los planes de defensa costera.

Castell de Ferro forma parte del sistema defensivo costero más completo de toda la Costa Granadina: cuatro torres-atalayas que en apenas ocho kilómetros configuran una cadena de vigilancia. Todas ellas fueron levantadas o reformadas en el siglo XVI por orden de Felipe II, que quiso poner fin a las incursiones de los corsarios otomanos que asolaban estas costas.

El litoral de esta localidad es otro de sus atractivos. La playa principal ofrece dos kilómetros de arena fina y gruesa, y, a pocos metros, se encuentra la Cala de la Rijana. Encajada entre acantilados, de aguas cristalinas y fondos de posidonia oceánica que atraen a buceadores y amantes del snorkel, fue la primera playa no urbana de Granada en recibir la Bandera Verde por su valor medioambiental.

Los 5,5 kilómetros de acantilados del término municipal añaden un atractivo paisajístico especial, que también conquista a los senderistas que buscan rutas con vistas al Mediterráneo.

La tradición pesquera del pueblo llega directamente a la mesa. La quisquilla de Motril, el rape, el mero, el cazón, la jibia, el boquerón, las sardinas y las almejas son protagonistas habituales de las cartas. También el pulpo, los calamares a la plancha y una paella de mariscos.

Entre los locales más valorados destaca el Restaurante Lecrín, el Chiringuito Añoño y el Hostal Costa Sol.

Castell de Ferro se encuentra a 84 kilómetros al sureste de Granada capital, por la A-44 y la N-340. Desde Málaga, la distancia es de aproximadamente 130 kilómetros por la A-7.