La oficina de su Alteza el Príncipe de Asturias nos dijo que aceptaban la invitación y que Don Felipe estaba interesado en conocer el sector y a empresarios y altos directivos de su generación. Guardo la foto de las escalinata de las Caballerizas Reales del Palacio de la Magdalena en el mueble de teca que conserva mis libros y fotos más queridas. Allí estaba José María Álvarez Pallete, Pérez Dolset, que acababa de arrasar con Planet51 y presidía nuestro flamante grupo de contenidos digitales.

La industria tecnológica española reunía a las empresas españolas y a las multinacionales que estaban establecidas productivamente también. Alcatel, Ericsson, Lucent, Nokia, IBM, Fujitsu, Sony, Panasonic, Samsung, Celestica, Siemens, Sanyo, Phillips, Thompson, fabricaban y mantenían importantes equipos de I+D en España.

La fusión con SEDISI aportó la industria digital y las consultoras, desde Informática El Corte Inglés (IECISA), hasta Everys. Hoy estas dos han devenido Inetum y NTT Data. La industria española, Ikusi, Fagor, Alcad, TELEVÉS, SIDSA, Teltronic, Balay, CERLER, Bihomsa, Premo, Premium. Las operadoras, con Telefónica a la cabeza, tractores de aquella industria estaban ahí.

La TDT había sido un gran éxito de liderazgo español que, al implantarla los primeros en Europa, permitió a nuestras industrias estar más preparadas para competir en Europa e Hispanoamérica. Nunca se ha reconocido bastante a algunas autoridades del momento como Francisco Ros. Hubo televisión digital gratuita para todos, se liberó espectro para comunicaciones móviles y se generaron recursos públicos de las subastas que ayudaron enormemente, a través de Red.es, a la digitalización del país. Medidas que potenciaron oferta y demanda, industria y mercado.

Pronto el neoliberalismo, la crisis y los complejos de autoridades cada vez peores dejaron de exigir que una buena parte del valor añadido de los productos y servicios fueran de producción española o, al menos, europea.

Cuando la miseria entra por la puerta, el amor salta por la ventana. Como ya no daba para todo, se decidió dar la pelea por una tele de pago a través de internet contra un servicio público universal. Los malos no se salieron con la suya, pero las operadoras exigieron a sus proveedores que secundaran la escisión que debería haber matado Ametic.

Los acuerdos estratégicos con Huawei y otros fabricantes, en aquel momento low cost, sucedieron más o menos a la vez. El cierre de plantas en Europa y en España fue masivo. Había que pagar un fortunón en redes y espectro y se hizo dejando caer a los fabricantes de terminales, de redes y equipos de transmisión europeos y españoles.

Los jóvenes no saben que Alcatel, Siemens, Ericsson, Vitelcom, Ascom, Phillips, Bosch tenían equipos DECT y GSM.

Contamos con la primera red de TDT de Europa, el primer DNI electrónico de un gran país europeo. Empresas duales como Indra lideraban en Radar, los programas de la ESA impulsaron CRISA, Mier, GTD, TTI (hoy Celestia).

Los proyectos CENIT, los proyectos tractores, los PERTE que nacen de la propuesta de macro proyectos tractores de Ametic facilitaron un diálogo constructivo y propositivo con todos los gobiernos. Propuestas que ampliarán la adopción de la digitalización (mercado) y el impulso de nuestras industrias españolas.

Seat, por su contribución a la industria electrónica y tecnológica en España, fue entidad destacada del año. Allí estuvo Luca de Meo, con su equipo.

En la presentación del PERTE del Vehículo Eléctrico, Ametic, por su contribución tecnológica en todas las capas de la electrificación del automóvil, tuvo un papel protagonista.

Motivos históricos (IBM o Samsung habían fabricado en España), pero también por la herencia de las fusiones con Sedisi y Asimelec, acabamos con un buen número de multinacionales cuyo único fin era vender más. A pocas les interesaba que aquí hubiera empresas fuertes, competitivas, que en algún campo pudiera competir o, simplemente, elegir libremente sus proveedores, socios o partners internacionales.

A las multinacionales extranjeras les importaba poco el impulso de la innovación o la realización de proyectos colaborativos, la creación de clusters o agrupaciones de empresas innovadoras. ¿Para qué necesitaba Ametic un grupo de reflexión?

Ametic, contra el deseo de las operadoras, no murió. Mediante el liderazgo en las propuestas, desde la autonomía estratégica a la sostenibilidad o los pactos de Estado, cada año, en Santander, las autoridades, al máximo nivel, se llevaban una perdición clara que mejorara la industria, el país y creara más y mejor empleo.

Este año, reflejado por el gesto torpe de no haber invitado al presidente anterior, por el de poner los logos de tres o cuatro multinacionales chinas detrás de dos generales y un contraalmirante que hablaban de autonomía y soberanía estratégica, hemos tocado fondo.

Quizá aquel mandato de mátese, salido de un despacho de una operadora, acabe —con efecto retardado y mediante la conversión de la asociación en el lobby de las multinacionales extranjeras— sucediendo.

Una pena grande para la industria española.