Infografías del diseño de la Torre Chipperfield en el puerto de Málaga.

Infografías del diseño de la Torre Chipperfield en el puerto de Málaga. David Chipperfield

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Diez años de la Torre del Puerto: el rascacielos catarí llamado a cambiar el skyline de Málaga sigue atrapado

El hotel de lujo promovido por un fondo vinculado a la familia real de Catar ha cambiado de arquitecto, diseño, altura y estrategia empresarial desde 2016, pero aún depende de los recursos judiciales y de la autorización del Consejo de Ministros para iniciar las obras.

Más información: El Puerto de Málaga echa el freno con la Torre y abre la puerta a pedir nuevos informes a la Abogacía del Estado

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Las claves

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La Torre del Puerto de Málaga lleva diez años paralizada pese a los cambios de arquitecto, diseño y estrategia empresarial.

El proyecto, impulsado por un fondo catarí, busca transformar el skyline de Málaga con una torre hotelera que ha generado intensa controversia social y política.

La propuesta ha pasado por modificaciones urbanísticas y ambientales, y ahora depende de resoluciones judiciales y la autorización final del Consejo de Ministros.

Entre los principales opositores están la Academia de Bellas Artes y plataformas ciudadanas, que cuestionan el impacto visual y legal del edificio.

Diez años después de que el Puerto de Málaga eligiese la propuesta llamada a cambiar para siempre el perfil de la ciudad, la Torre del Puerto sigue sin haber colocado un solo ladrillo.

El proyecto ha cambiado de arquitecto, de diseño, de altura e incluso de estrategia empresarial, pero su futuro continúa dependiendo de dos decisiones ajenas a sus promotores: los tribunales y, después, el Consejo de Ministros.

Pese a la ingente documentación técnica acumulada en esta década y la compleja tramitación urbanística, el fondo de inversión catarí (vinculado a la familia real) que promueve el proyecto sigue a la espera.

Aunque la idea original de levantar un hotel sobre este espacio del recinto portuario se remonta a 2001 y años posteriores, la realidad es que fue a finales de julio de 2016 cuando el Puerto dio el pistoletazo de salida al seleccionar la propuesta presentada por Andalusian Hospitality II.

Infografías del diseño de la Torre Chipperfield en el puerto de Málaga.

Infografías del diseño de la Torre Chipperfield en el puerto de Málaga. David Chipperfield

La operación nació con la aspiración de convertirse en uno de los grandes iconos arquitectónicos de Málaga. El diseño inicial, firmado por el arquitecto José Seguí, planteaba una torre de 135 metros de altura —aunque el planeamiento permitía llegar hasta los 150— y una inversión cercana a los 200 millones de euros.

Durante este tiempo ha cambiado prácticamente todo. Lo único que permanece inalterable es el solar del dique de Levante. La torre ha sido capaz de superar la evaluación ambiental, un expediente del Ministerio de Cultura, intensos debates políticos y una de las mayores controversias ciudadanas que recuerda la capital en materia urbanística.

Y pese a ello, su materialización queda pendiente de superar dos últimos filtros que condicionarán definitivamente su futuro: los recursos judiciales presentados por la Academia de Bellas Artes de San Telmo y la Plataforma Salvemos Nuestro Horizonte, objeto de análisis desde hace meses por parte de los tribunales y, la decisión del Consejo de Ministros.

Del sueño catarí al proyecto más controvertido de Málaga

La historia de la torre comenzó incluso antes del concurso convocado por el Puerto. Ya en 2015, los inversores cataríes, de la mano de José Seguí, presentaron una propuesta para levantar un hotel de gran lujo junto a la estación de cruceros. Meses después depositaron un aval cercano a los dos millones de euros, paso previo a la convocatoria oficial del concurso.

En febrero de 2016 la Autoridad Portuaria abrió el procedimiento para adjudicar la concesión administrativa de los terrenos. Apenas unos meses más tarde, el Consejo de Administración descartó la única oferta competidora y seleccionó la presentada por Andalusian Hospitality II.

Aquella decisión supuso el verdadero punto de partida de un proyecto que, desde sus primeros pasos, quedó rodeado de una enorme expectación y de una intensa división social.

Mientras la Autoridad Portuaria, el Ayuntamiento de Málaga y la Junta de Andalucía defendían la actuación como una oportunidad para reforzar el posicionamiento internacional de la ciudad y atraer turismo de alto nivel, numerosas voces criticaron la operación.

La Academia de Bellas Artes de San Telmo fue una de las primeras instituciones en manifestar públicamente su rechazo. Más tarde se sumarían el Consejo Internacional de Monumentos y Sitios (Icomos), el Colegio de Arquitectos, colectivos patrimonialistas, plataformas ciudadanas y diferentes organizaciones sociales que cuestionaban el impacto visual del edificio sobre la bahía y el perfil histórico de Málaga.

Diseño inicial del hotel proyectado en el puerto de Málaga.

Diseño inicial del hotel proyectado en el puerto de Málaga. Estudio José Seguí

Una década de cambios

Pocas iniciativas urbanísticas han experimentado tantas transformaciones antes incluso de iniciar las obras. La propuesta inicial planteaba un edificio de 135 metros de altura, dimensión que fue recortada hasta los 116 metros en un intento por rebajar la controversia.

Pero el cambio más profundo llegó a finales de 2024. Los promotores decidieron encomendar el diseño definitivo al prestigioso arquitecto británico David Chipperfield, premio Pritzker de Arquitectura, lo que supuso la salida de Seguí después de casi una década vinculado a la operación.

La llegada de Chipperfield no significó únicamente un relevo de autor. También implicó una profunda revisión del edificio. El nuevo diseño recuperó altura hasta alcanzar los 144 metros, modificó sustancialmente la imagen exterior del inmueble.

Todo ello en el marco de un ajuste del planeamiento urbanístico que requirió varios años de tramitación. Lejos de los que cuestionaban la oportunidad de la iniciativa, la posición del alcalde, Francisco de la Torre, siempre ha sido favorable a este proyecto.

Y muestra de ello es que pese a las dificultades completó la modificación del Plan Especial del Puerto necesaria para hacer posible el hotel, incrementando la edificabilidad de la parcela hasta un máximo de 45.000 metros cuadrados y autorizando una altura de hasta 150 metros.

En este proceso, fue necesario repetir la evaluación ambiental estratégica después de que la anterior perdiera su vigencia, incorporar nuevos informes sectoriales y adaptar el procedimiento a las exigencias de Puertos del Estado.

Finalmente, el Pleno municipal aprobó definitivamente la modificación urbanística en noviembre de 2023, dejando prácticamente resuelto el encaje urbanístico de la actuación.

Deciden los tribunales

Con la planificación urbanística aprobada, el principal cuello de botella del proyecto ha dejado de estar en los despachos técnicos para trasladarse a los tribunales.

La Academia de Bellas Artes de San Telmo y la plataforma Defendamos Nuestro Horizonte presentaron recursos contencioso-administrativos contra el acuerdo municipal que modificó el planeamiento, al entender que la actuación no se ajusta al ordenamiento jurídico.

Esos procedimientos mantienen judicializada la operación y dificultan que el expediente pueda avanzar hacia su siguiente gran hito administrativo.

La resolución de estos recursos se presenta como el primer paso imprescindible para despejar el horizonte del proyecto.

En el supuesto de que la Justicia no altere el curso del expediente, la torre todavía deberá superar un último trámite de enorme trascendencia. La construcción del hotel requiere que el Consejo de Ministros autorice expresamente un uso hotelero sobre terrenos de dominio público portuario, levantando la limitación actualmente existente.

Solo después podrá culminarse definitivamente la tramitación administrativa, de manera que el Puerto podrá adjudicar la concesión de los terrenos.