Parcela sobre la que se plantea la construcción de la residencia de estudiantes de la Universidad de Málaga.
El 'proyecto maldito' de la UMA: la residencia universitaria vuelve a quedar desierta tras excluir la oferta de Urbania
Es el segundo concurso que fracasa después de que la única oferta presentada incumpliera las condiciones exigidas por la Universidad de Málaga, al superar las alturas permitidas.
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La apuesta de la Universidad de Málaga por construir de la mano de un socio privado una gran residencia con la que aliviar la falta de alojamiento para estudiantes y profesorado se ha convertido en una especie de proyecto maldito.
Pese a los varios intentos ya impulsados por la institución académica, la operación sigue encallando una y otra vez.
Eso es justo lo que acaba de suceder ahora, cuando la UMA ha declarado desierto el concurso para adjudicar la concesión demanial de la parcela sobre la que se plantea este complejo residencial.
La determinación adoptada por la mesa de contratación supone la exclusión de la oferta de Urbania Alternatives Investments, la única presentada a la convocatoria pública, la segunda en los últimos meses después de que quedase desierto el primer intento.
La decisión, recogida en la documentación oficial del procedimiento consultada por EL ESPAÑOL de Málaga, supone un nuevo frenazo para una iniciativa estratégica valorada en hasta 60 millones de euros y que contemplaba la construcción de entre 775 y 825 habitaciones.
El procedimiento había sido reactivado este año después de que a finales de 2025 la Universidad declarase desierto un primer concurso al quedar excluida la única oferta presentada entonces, la de Gestilar Islas Sisargas, por no acreditar la solvencia económica exigida en los pliegos.
Urbania, única aspirante
En esta segunda convocatoria, Urbania fue la única empresa que decidió concurrir a la licitación. Sin embargo, los informes técnicos concluyen que la propuesta presentada no puede ser admitida al incumplir determinaciones esenciales del planeamiento urbanístico que regula la parcela.
Según recoge el acta de la mesa de contratación, el proyecto planteaba una edificación de planta baja más cuatro alturas (PB+IV) prácticamente en la totalidad del solar.
Sin embargo, el Plan Especial de Reforma Interior (PERI) que ordena este ámbito establece distintas limitaciones de altura debido, principalmente, a las servidumbres aeronáuticas derivadas de la proximidad del aeropuerto de Málaga.
Los técnicos concluyen que una parte importante de la parcela únicamente permite edificios de planta baja más tres alturas (PB+III), por lo que la propuesta de Urbania incumple las condiciones urbanísticas de obligado cumplimiento.
Un defecto que no puede corregirse
Durante la tramitación del expediente, la Universidad solicitó aclaraciones a la empresa para determinar si el incumplimiento podía ser subsanado.
No obstante, los servicios técnicos consideran que adaptar el edificio a las alturas permitidas supondría una modificación sustancial de la oferta presentada, algo que vulneraría los principios de igualdad de trato y concurrencia recogidos en la Ley de Contratos del Sector Público.
Por ese motivo, la mesa de contratación acordó proponer la exclusión de Urbania y declarar desierto el procedimiento al no existir más ofertas.
El pliego contemplaba una inversión privada cercana a los 60 millones de euros para levantar un complejo con capacidad para entre 775 y 825 unidades de alojamiento, combinando habitaciones individuales, dobles, apartamentos y espacios de flex living. Las habitaciones debían contar con una superficie útil mínima de 18 metros cuadrados, mientras que el diseño debía reservar espacios libres y zonas comunes acordes con las exigencias fijadas por la Universidad.
El modelo económico planteado por la UMA establecía como referencia rentas mensuales que oscilaban entre 500 y 690 euros para las habitaciones convencionales, mientras que los apartamentos podían alcanzar los 1.100 euros mensuales y las unidades de flex living situarse entre 625 y 800 euros, dependiendo de su tipología.
Con la nueva licitación también frustrada, la Universidad deberá decidir ahora si vuelve a sacar el proyecto al mercado, modifica las condiciones del concurso o introduce cambios en el planteamiento para tratar de atraer nuevos operadores capaces de desarrollar una infraestructura considerada estratégica para responder al creciente déficit de alojamiento universitario en Málaga.