Un montaje con imágenes de cómo quedó Vanesa tras la paliza.

Un montaje con imágenes de cómo quedó Vanesa tras la paliza. Cedidas

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Vanesa, presunta víctima del detenido por matar a Cristina en Rincón de la Victoria: "Yo podría estar en ese pozo"

La mujer denuncia haber sufrido un intento de robo y una paliza por parte del asesino confeso de Cristina en abril, cuando la joven ya estaba desaparecida.

Más información: Cristina, la mujer hallada muerta en un pozo en Rincón de la Victoria, era de Ciudad Jardín y madre de una niña

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Las claves

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Vanesa Mérida, vecina de Málaga, denunció una agresión en abril presuntamente cometida por el mismo hombre que mató a Cristina Catalá.

Cristina Catalá, de 35 años, fue encontrada muerta en un pozo de Rincón de la Victoria tras haber sido apuñalada y ahogada.

El detenido, Raúl, confesó el crimen y tiene antecedentes por delitos contra las personas y violencia de género.

La investigación indica que el agresor presentaba celos patológicos y sometía a sus víctimas a abusos físicos, psicológicos y sexuales.

"Yo podría estar en ese pozo y ahora solo quiero hacer justicia por Cristina". Así de rotunda se muestra Vanesa Mérida, una vecina de Olías, en Málaga capital, que el pasado 11 de abril sufrió una agresión en Rincón de la Victoria.

El autor sería, presuntamente, el asesino de Cristina Catalá, la joven de 35 años que fue localizada en un pozo de una finca de Rincón de la Victoria tras haber sido previamente apuñalada y ahogada. Su familia no la localizaba desde el 31 de marzo.

Según ha podido corroborar este periódico, Vanesa ha denunciado ante la Guardia Civil una agresión sufrida la madrugada del 11 de abril en Rincón de la Victoria.

Meses después, con el hallazgo del cuerpo de Cristina en un pozo de esa misma localidad, ha decidido contar su historia.

Los hechos, según ha podido saber EL ESPAÑOL de Málaga, ocurrieron sobre las 03.30 horas en un bar de copas en la avenida del Mediterráneo de Rincón de la Victoria.

Vanesa se disponía a marcharse en su ciclomotor cuando un hombre al que conocía por ser de la barriada malagueña de El Palo, se acercó a ella y le tiró del chaleco que vestía para, presuntamente, arrebatarle el monedero.

Al no conseguirlo, según su relato, la arrastró por el suelo y comenzó a golpearla con puñetazos en el costado y patadas en la cara y el cuerpo. Vanesa gritó pidiendo socorro. El agresor le tapó la boca para que no gritara.

Vanesa asegura que en ese momento sintió el filo de un arma blanca en el cuello y pensaba que todo se acababa. Recibió otra patada en la cabeza y perdió el conocimiento unos instantes.

Cuando recuperó la conciencia, varios jóvenes que pasaban por la zona, que asegura que "me salvaron la vida", habían salido en su auxilio.

Según el atestado, esos testigos relataron a la Policía Local que el agresor les dijo "es mi mujer, no os metáis, que me ha puesto los cuernos" y que además les amenazó con una navaja.

La policía local trasladó a Vanesa al centro de salud de Rincón de la Victoria, donde fue atendida sobre las cinco menos diez de la madrugada.

El parte de lesiones recoge una herida incisa-contusa en la región maxilar izquierda, dolor y edema en la muñeca derecha, una lesión contusiva en la parrilla costal izquierda y otra herida incisa-contusa en la rodilla derecha.

El diagnóstico de alta fue politraumatismo por agresión. El informe médico se remitió al juzgado ese mismo día.

En su declaración, Vanesa identificó a su agresor rápido mostrándoles a los agentes de policía local su perfil de Facebook. También aportó el dato de que conoce a su familia, muy conocida en El Palo.

La causa quedó abierta en la Sección de Instrucción del Tribunal de Instancia de Málaga como diligencias previas por un presunto delito de robo con violencia o intimidación.

Vanesa está citada para declarar como perjudicada el 22 de julio e insiste en que "espero que se haga justicia" para una "persona con tantísimos antecedentes y que no sabe tratar a las mujeres".

Cristina, de 35 años y natural de Málaga, llevaba desaparecida desde el 31 de marzo. Su cuerpo apareció el 1 de julio en un pozo de Rincón de la Victoria, con signos de apuñalamiento y ahogamiento.

El hombre detenido como presunto autor, Raúl, de 49 años y expareja de la víctima, confesó el crimen ante los investigadores y dirigió a los agentes hasta el lugar donde había ocultado el cadáver. También fueron detenidos en un primer momento dos conocidos suyos por un delito de encubrimiento y tráfico de drogas.

Vanesa asegura que cuando supo que su agresor y el hombre detenido por la muerte de Cristina eran la misma persona no daba crédito. Se vio dentro de ese pozo. Hay quien, a día de hoy, le da la enhorabuena por haber tenido más suerte que Cristina.

Insiste en que ella conocía sobre todo a su familia, aunque nunca mantuvo con él una relación de amistad ni sentimental. "Lo saludaba como a cualquiera del barrio", relata.

La declaración

Según la declaración del detenido, a la que tuvo acceso la agencia EFE, el hombre reconoció haber apuñalado a Cristina con un cuchillo y un machete y haberla ahogado después en una alberca.

Relató que días antes ya la había apuñalado durante una discusión, tras recogerla en la barriada de El Palo cuando se dirigían a casa de otro de los detenidos, que permanece en prisión provisional como presunto encubridor.

Según las pesquisas, la muerte se produjo entre el 4 y el 5 de mayo (después de la agresión de Vanesa). El cuerpo no llegó hasta el pozo hasta el 14 de mayo, cuando el presunto asesino y uno de los encubridores lo trasladaron en una silla de ruedas por senderos poco transitados, aprovechando la nocturnidad y su conocimiento del terreno.

En su declaración, el detenido afirmó que conocía a Cristina desde hacía aproximadamente un año y que mantenían una relación sentimental esporádica, con "idas y venidas".

Los atestados de la investigación, desarrollada conjuntamente por la Policía Nacional y la Guardia Civil, recogen que eran habituales en él los celos patológicos y que presuntamente sometió a la víctima a abusos físicos, psicológicos y sexuales, aprovechando su situación de vulnerabilidad.

El detenido cuenta con antecedentes por delitos contra las personas, tenencia de armas y violencia de género, con tres casos previos registrados en el sistema VioGén.

La Guardia Civil calificó su perfil como el de un reincidente "con un elevado perfeccionamiento en la violencia" y destacó su actitud colaboradora durante la instrucción, ya que confesó los hechos y guio a los investigadores hasta el lugar donde había ocultado el cadáver.