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Málaga sigue esperando la sentencia que decidirá el futuro de los suelos de Repsol tras cuatro años de batalla legal

Bosque Urbano avanza que el fallo definitivo puede estar cerca después de que el procedimiento haya entrado en la fase de conclusiones.

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Las claves

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El futuro de los antiguos suelos de Repsol en Málaga está pendiente de una sentencia judicial tras cuatro años de litigio.

La Plataforma Bosque Urbano recurrió la subasta de estos terrenos, defendiendo su conversión en una gran zona verde en lugar de desarrollos residenciales.

El procedimiento ha sido largo y complejo, marcado por incidencias procesales, recursos y la exigencia de una garantía económica.

La resolución del Juzgado de lo Contencioso-Administrativo número 4 decidirá si se mantiene la venta municipal o se da prioridad a la creación de zonas verdes.

Uno de los litigios urbanísticos más relevantes de los últimos años en Málaga parece encarar su recta final.

Cuatro años después de que la Gerencia de Urbanismo decidiera suspender la subasta de los terrenos municipales de los antiguos suelos de Repsol por la batalla judicial emprendida por la Plataforma Bosque Urbano, el procedimiento sigue pendiente de sentencia.

La resolución que debe dictar el Juzgado de lo Contencioso-Administrativo número 4 de Málaga no sólo determinará quién tiene razón sobre la legalidad de la operación de venta promovida por el Ayuntamiento.

También puede condicionar el futuro de una de las mayores bolsas de suelo de la capital, con unos 177.000 metros cuadrados, y el debate sobre si estos terrenos deben albergar desarrollos residenciales o convertirse de manera exclusiva en una gran zona verde.

Según explica a EL ESPAÑOL de Málaga el portavoz de Bosque Urbano, Pedro Francisco Sánchez, el procedimiento judicial se encuentra ya en su fase final, después de que las partes hayan presentado sus conclusiones.

"Estamos en la recta final. Nuestro abogado ya presentó las conclusiones y ahora lo que queda es que la jueza dicte sentencia y resuelva", señala.

La espera se prolonga desde junio de 2022, cuando la Plataforma Bosque Urbano recurrió judicialmente la decisión municipal de sacar a subasta varias parcelas municipales del ámbito de Repsol.

Aquella actuación obligó al Ayuntamiento a replantear el proceso de licitación y derivó en una suspensión que sigue proyectando sus efectos cuatro años después.

Un proceso largo y complejo

Desde Bosque Urbano reconocen que la duración del procedimiento ha sido extraordinaria, aunque la atribuyen a la complejidad del caso y a las numerosas incidencias procesales registradas durante su tramitación.

A ello se suma, según la plataforma, la presentación de diversos recursos durante la instrucción. Entre ellos citan el conflicto generado en torno a la petición de una garantía económica de 225.000 euros asociada al procedimiento cautelar, cuestión que acabó prolongando durante meses la tramitación judicial.

"Tuvimos prácticamente un año dedicado a resolver todo lo relacionado con las costas y los recursos que se fueron presentando", sostienen.

Asimismo, apuntan que durante la fase de instrucción también tuvieron que reclamar en varias ocasiones la ampliación del expediente administrativo al entender que la documentación remitida inicialmente no estaba completa.

La controversia se remonta a finales de 2021, cuando el Ayuntamiento de Málaga aprobó la licitación para la venta de varias parcelas municipales situadas en los antiguos terrenos de Repsol.

La Plataforma Bosque Urbano presentó entonces un recurso de reposición que fue desestimado por la Gerencia de Urbanismo. Tras ello acudió a la vía judicial e interpuso un recurso contencioso-administrativo contra la decisión municipal.

En junio de 2022, coincidiendo con el desarrollo del procedimiento de enajenación, el recurso y la petición de medidas cautelares llegaron a la Mesa de Contratación y al Consejo Rector de Urbanismo, que optaron por paralizar la operación mientras se resolvía el conflicto judicial.

Más que una subasta

Aunque la paralización de la venta fue el detonante del procedimiento, Bosque Urbano insiste en que el fondo del asunto va mucho más allá de una simple operación inmobiliaria.

La plataforma sostiene que el desarrollo urbanístico previsto para estos terrenos carece de una justificación suficiente desde el punto de vista del interés general y cuestiona la clasificación residencial contemplada en el planeamiento vigente.

Entre los argumentos esgrimidos figura el denominado principio de no regresión de las zonas verdes, así como las dudas sobre la movilidad prevista para el sector.

Los responsables de Bosque Urbano sostienen que la conexión prevista con el bulevar Adolfo Suárez nunca ha llegado a materializarse y recuerdan que distintos informes han puesto de manifiesto las dificultades para ejecutar el esquema de movilidad contemplado en el planeamiento.

Por ello mantienen su reivindicación histórica: que los antiguos terrenos de Repsol se transformen en una gran zona verde para uso y disfrute ciudadano.

"Nosotros no presentamos este recurso para paralizar la venta. Lo presentamos porque era la oportunidad legal que teníamos para impugnar determinados aspectos del planeamiento. Creemos en nuestros argumentos jurídicos y tenemos esperanza en conseguir una resolución favorable", afirman.