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Helicóptero, 250 policías, 19 detenidos: así fue el gran operativo en La Trinidad de Málaga

El operativo, con apoyo aéreo y unidades especiales, se activa tras una escalada de violencia armada en las últimas semanas.

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Las claves

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La Policía Nacional desplegó un gran operativo en La Trinidad de Málaga con más de 250 agentes y apoyo de un helicóptero.

El dispositivo incluyó entradas simultáneas, calles acordonadas y registros en al menos 21 viviendas del barrio.

El balance provisional del operativo es de 19 detenidos, incautación de armas de fuego, armas blancas y droga.

La operación busca frenar la escalada de violencia entre clanes, tras meses de tiroteos y tensión en la zona.

El zumbido grave de las aspas de un helicóptero rompió el silencio en el barrio de La Trinidad.

Eran las últimas horas de la madrugada o las primeras de la mañana. Antes incluso de que muchos vecinos levantaran la persiana… Ese fue el momento en que un amplísimo dispositivo de la Policía Nacional tomaba por tierra y por aire el popular asentamiento de la capital de la Costa del Sol.

Furgones, agentes con chalecos antibalas y accesos cortados dibujaban una escena poco habitual, pero cada vez menos ajena para quienes viven en esta zona de Málaga.

Algunos se asomaban con cautela a los balcones. Otros comentaban en voz baja en la calle, sorprendidos por la contundente reacción policial ante la creciente tensión que desde hace meses se vive en el barrio por el conflicto de dos clanes.

Más de 250 agentes participaron en el dispositivo. Desde primera hora, se desplegaron con el apoyo de un helicóptero y grupos especializados.

El operativo avanzó de manera programada. Entradas simultáneas, calles acordonadas —como Jabonero o Jara— y registros que se sucedían puerta a puerta. En pocas horas, ya se contabilizaban al menos 21 viviendas inspeccionadas.

Dentro de los inmuebles, cajones abiertos, colchones levantados, perros rastreando cada rincón.

El resultado provisional: una quincena de detenidos, la mayoría de los investigados, y la incautación de más de una decena de armas de fuego, además de armas blancas y droga.

Más allá de los elementos materiales, el objetivo primero era el de frenar la espiral de violencia que había encendido las alarmas.

El eco de los disparos

La Trinidad llevaba meses viviendo con el ruido de fondo de los disparos. El último episodio se produjo el 16 de abril, cuando varias detonaciones en la calle Carboneros sobresaltaron a los vecinos.

Antes, en la madrugada del día 12, la plaza Bravo fue escenario de otro tiroteo. Y meses atrás, en enero, dos episodios similares en menos de 24 horas dejaron impactos en fachadas y ventanas. Señales visibles de una violencia que, aunque sin víctimas, había ido ganando terreno en la vida diaria del barrio.

Poco antes de las diez de la mañana, los registros se dieron por finalizados. Y el helicóptero, que había provocado la expectación en buena parte de la ciudad, se alejó. Poco a poco las calles fueron recuperando el pulso habitual.

Los agentes, entretanto, iniciaban una segunda fase más silenciosa: analizar todo lo incautado. La operación sigue abierta y bajo secreto judicial, dirigida por el grupo especializado en delitos violentos y con la participación de unidades como GOES, UPR o UIP.