Javier Gallardo, en clase.
La carta de despedida del colegio El Monte al "profe Javi" tras su muerte en un accidente en Pedregalejo: "¡Te queremos!"
El docente malagueño, de 33 años, falleció tras sufrir una caída mortal de madrugada; el centro donde estudió y enseñó le dedica una carta que recorre su vida entre esas mismas aulas.
Más información: El fatal accidente que acabó con la vida de Javi, el joven de 33 años futbolero y cofrade que acababa de hacerse policía
El Colegio El Monte de Málaga vive estos días de luto por una de esas pérdidas difíciles de explicar tras la muerte de uno de sus maestros, el joven Javier Gallardo, que falleció el pasado lunes tras sufrir una caída mortal de madrugada con su moto en el barrio de Pedregalejo de Málaga.
Tenía 33 años y, como repiten quienes lo conocían, “un corazón muy grande”. La comunidad educativa ha querido despedirse de él con una carta pública cargada de emoción, un texto que recorre la vida de Javi dentro del propio centro, donde prácticamente creció antes de convertirse en maestro, ya que fue estudiante en sus aulas.
"Hay publicaciones que nunca querríamos escribir. El corazón de nuestro colegio está roto y nos faltan las palabras para expresar el vacío y la profunda pena que nos deja la partida de nuestro profesor Javi", comienzan escribiendo, reflejando de golpe el dolor que han sentido niños y docentes con su pérdida.
Desde ese punto, el colegio dibuja el retrato de un profesor que formaba parte de su historia mucho antes de ponerse frente a una clase. Javi fue alumno del centro desde Infantil hasta la Secundaria. Allí se formó y allí regresó años después convertido en docente, cerrando un círculo que muchos en el colegio recuerdan con orgullo.
En la carta, el centro repasa cómo su relación con el colegio fue mucho más allá del aula. “Javi fue, es y será siempre parte de nuestra casa”, escriben. Primero lo vieron crecer como estudiante. Después regresó como entrenador de fútbol en el campo del colegio, como coordinador de actividades extraescolares y como jugador del equipo sénior.
Y finalmente, se convirtió en maestro en el mismo lugar donde había aprendido de pequeño. En estos momentos se encontraba, según han explicado algunas fuentes a EL ESPAÑOL de Málaga, cubriendo a otra maestra. La clase de la que se encargaba está totalmente rota, pues gran parte de los alumnos y alumnas, además de considerarlo un "profe", lo consideraban "un amigo" en el que confiar.
La comunidad educativa lo recuerda como alguien que siempre respondía con entusiasmo a cualquier propuesta. “Javi era esa persona que siempre tenía un ‘sí’ por respuesta”, señalan en el texto. Su sonrisa constante y su energía contagiosa aparecen una y otra vez en los recuerdos de quienes compartieron con él los pasillos del centro. “Su vocación por la enseñanza y su energía son un regalo que siempre guardaremos”, escriben.
El colegio insiste en que su huella seguirá presente entre las aulas y los patios. “Te vas demasiado pronto, pero te quedas en cada rincón de este colegio”, afirma la carta, que también dedica unas palabras a los niños a los que enseñó y entrenó. Para ellos, explican, Javi será siempre un ejemplo.
La despedida del centro se cierra con una referencia a la Virgen Blanca, en un mensaje de consuelo dirigido a su familia, a sus amigos y a toda la comunidad educativa. “Sabemos que nuestra Virgen Blanca te acompaña”, concluyen.
La muerte de Javier Gallardo ha provocado una ola de mensajes de cariño en toda Málaga. El joven estaba muy vinculado al deporte base, especialmente al fútbol, donde entrenaba a niños en la Unión Deportiva La Mosca y jugaba como futbolista en el Atlético Totalán. También era un apasionado de la Semana Santa y un malaguista fiel que acudía siempre que podía a animar al equipo en La Rosaleda.
Pero para muchos alumnos y profesores del Colegio El Monte su recuerdo quedará ligado a algo mucho más sencillo y profundo a la vez: la figura cercana del maestro que un día fue alumno de esas mismas aulas. “Te queremos mucho, Javi. Descansa en paz”, concluye la carta que hoy recorre las redes y los teléfonos de toda una comunidad educativa que aún trata de asimilar su pérdida.