Varios operarios de la empresa de limpieza de Málaga, Limasam.

Varios operarios de la empresa de limpieza de Málaga, Limasam. Amparo García

Málaga ciudad

Málaga volverá a fichar a un 'gran hermano' privado para controlar la suciedad en todos sus barrios

Limasam licita por 517.000 euros un sistema de inspección diaria con datos geolocalizados que medirá la limpieza calle a calle y cruzará los resultados con las quejas vecinales.

Más información: Una empresa externa volverá a evaluar el trabajo de la empresa de limpieza de Málaga

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Las claves

El Ayuntamiento de Málaga contratará a una empresa externa para inspeccionar la limpieza de las calles y barrios durante dos años, por 517.064,19 euros.

La inspección será continua, con rutas aleatorias y medición de numerosos aspectos como orines, residuos, estado de mobiliario urbano y presencia de grafitis.

Los datos recogidos estarán geolocalizados y se analizarán mediante aplicaciones móviles, generando índices de calidad y permitiendo informes técnicos periódicos.

La empresa adjudicataria deberá cruzar los resultados de las inspecciones con las quejas ciudadanas para ajustar los servicios y detectar tendencias o problemas recurrentes.

Como ya viene haciendo desde hace varios años, el Ayuntamiento de Málaga volverá a dejar en manos de una empresa externa el examen de la suciedad de sus calles y barrios.

Con este objetivo, la empresa de limpieza, Limasam, acaba de activar el concurso mediante el que contratará un sistema de inspección permanente que medirá, con datos geolocalizados y análisis avanzado, cómo de limpia (o sucia) está realmente la ciudad a ojos de sus vecinos.

El contrato, valorado inicialmente en 517.064,19 euros (IVA incluido), por un periodo de dos años (con posibilidad de prórroga por 12 meses), busca una empresa que se encargue de registrar información en la vía pública los 365 días del año (salvo 1 de enero y 25 de diciembre), evaluar la limpieza en todo el término municipal y convertir esas observaciones en índices de calidad por distritos, barrios y sectores de limpieza viaria.

​Según el pliego de prescripciones técnicas, el objetivo es disponer de una evaluación continua del estado de la limpieza y de la percepción ciudadana, con independencia de que lo observado sea o no competencia directa de Limasam. Las empresas interesadas tienen hasta el 27 de abril para presentar sus ofertas.

La inspección se hará sobre el terreno, con rutas y frecuencias programadas, pero sin que la empresa municipal conozca el plan detallado de cada día, precisamente para garantizar que la foto que se tome de la calle sea lo más objetiva posible.

Cada punto de la ciudad deberá revisarse, como mínimo, una vez cada 14 días, con cambios de horarios y días de la semana para no repetir siempre el mismo patrón de observación.

​El listado de aspectos a controlar da una idea del nivel de detalle que se persigue. Los equipos deberán registrar la presencia de orines, malos olores, excrementos, colillas, papeles y cartones, restos vegetales, residuos orgánicos según su tamaño, muebles y voluminosos, plásticos y envases, vidrios, bolsas de basura, animales muertos…

Además, tendrán que evaluar el estado del mobiliario urbano de recogida (contenedores y papeleras), los residuos en zonas ajardinadas y parques infantiles, las incidencias en otro mobiliario urbano, el estado del pavimento, las señales verticales, los grafitis según su ubicación, los problemas vinculados a terrazas de bares y las incidencias en solares.

El pliego incluso anima a los licitadores a proponer variables adicionales que, a juicio de Limasam, puedan resultar relevantes para el contrato.

Aplicaciones​

Toda esa información se captará mediante aplicaciones informáticas específicas, instaladas en móviles o tabletas, y cada incidencia tendrá que ir georreferenciada con coordenadas, fecha y hora, asociada a distrito, barrio, parque auxiliar y sector de limpieza.

La empresa ganadora deberá habilitar una plataforma a la que Limasam pueda acceder en tiempo real para consultar los datos depurados, y facilitar un sistema que permita, más adelante, integrar esa base de datos con el sistema de gestión municipal, ya sea mediante acceso directo en modo lectura o a través de una API o servicios web documentados.

​El contrato no se limita a la recogida de datos en bruto. El adjudicatario está obligado a organizar la información y transformarla en índices o indicadores de calidad de limpieza con distintos niveles de agregación: ciudad, distritos, barrios, calles concretas, ámbitos de parques auxiliares y sectores de limpieza viaria.

Entre esos indicadores deberá figurar un índice global de calidad "a ojos del ciudadano", junto a otros que permitan separar qué parte de las carencias corresponde a Limasam, a parques y jardines o a otros elementos del viario urbano.

Cada 28 días, la concesionaria tendrá que entregar un archivo en formato Excel con todos los datos georreferenciados recabados, así como informes técnicos con resultados, tendencias y comparativas, acompañados de gráficos y desagregados por niveles territoriales.

Esos informes deberán señalar, entre otras cosas, las localizaciones que presentan de forma recurrente problemas con determinadas variables, y la empresa estará también obligada a preparar informes monográficos sobre aspectos concretos e incluso reportes “exprés” de lo sucedido en las últimas 24 horas cuando Limasam lo solicite.

Periódicamente, el adjudicatario tendrá que exponer los resultados ante la dirección de la empresa municipal y, si se le requiere, ante otras áreas del Ayuntamiento implicadas en la percepción de la limpieza, como parques y jardines, ocupación de vía pública o mantenimiento urbano.

Novedades​

Una de las novedades del sistema es la obligación de cruzar estos datos con las comunicaciones ciudadanas atendidas por Limasam.

El pliego establece que, cada mes, la empresa municipal facilitará un fichero con las quejas clasificadas por distrito, barrio, calle, tipo de incidencia y elemento afectado, para que el adjudicatario correlacione esa información con los índices de limpieza y ayude a explicar si la percepción vecinal coincide o no con los resultados de las inspecciones.

A partir de esa lectura conjunta y de las series históricas, la firma deberá proponer ajustes en las frecuencias de los servicios, tratamientos específicos según la época del año y análisis predictivos sobre los problemas que pueden aparecer en los meses siguientes.