Parcela donde se proyecta el nuevo edificio de apartamentos turísticos.
La Trinidad, de barrio olvidado a nueva joya inmobiliaria de Málaga: se disparan los edificios turísticos al otro lado del Centro
La Gerencia de Urbanismo autoriza la construcción de nuevos edificios de apartamentos turísticos en este popular barrio. Los expertos destacan el potencial de la zona por su cercanía al Centro y la escasez de suelos en el casco histórico.
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El boom inmobiliario en el que se encuentra instalada Málaga, convertida en una especie de imán para nuevos residentes y fondos de inversión, está provocando un proceso de transformación general que toca de lleno a barrios tradicionalmente humildes.
Fiel ejemplo de este fenómeno, en el que el ladrillo toma fuerza en forma de hoteles, hostales y apartamentos turísticos, es La Trinidad. Un emplazamiento popular situado en la margen derecha del río Guadalmedina pero a escasa distancia del Centro histórico.
La imagen de solares baldíos distribuidos por sus calles ha pasado a ser un mero recuerdo. Y sobre esos vacíos urbanos se impulsan desde hace años numerosos proyectos inmobiliarios.
Tal y como indican expertos, las oportunidades que se abren en esta zona de la capital de la Costa del Sol, como ocurre en El Perchel, son numerosas, frente a la escasez de espacios que hay en el casco histórico para poder intervenir.
"Hablamos de un barrio muy próximo al Centro, con un potencial de crecimiento grande", explica José Félix Pérez-Peña, de Savills, quien insiste en que se trata de un área de regeneración muy importante de la ciudad.
Esto ha hecho de La Trinidad una especie de nueva joya inmobiliaria de la ciudad, en la que se observa un cambio continuo del paisaje de la mano de edificios de apartamentos turísticos, hoteles e inmuebles destinados al denominado coliving.
En muy poco tiempo se ha dibujado un mapa de proyectos que empujan al barrio hacia una reconversión silenciosa:
El último de ellos es el promovido por la empresa Cisne Servicios Restauración, sociedad malagueña ligada a la hostelería, que acaba de obtener licencia para construir nueve estudios turísticos —18 plazas en total— en la calle Malasaña 36, sobre un solar de unos 180 metros cuadrados, con un edificio de planta baja más dos alturas exclusivamente para apartamentos turísticos.
Y a poca distancia, en la calle Carril 24, la Gerencia de Urbanismo ha autorizado otro proyecto semejante, aunque de menor entidad.
En concreto, se trata de cuatro apartamentos turísticos promovidos por JACC Investment Management S.L. sobre una parcela de 101,72 metros cuadrados. La inversión ronda los 226.388 euros.
Son las dos últimas referencias de las actuaciones avaladas por Urbanismo. Pero no las únicas que han nacido en estos años.
Hace pocos meses, una promotora barcelonesa logró el visto bueno urbanístico para levantar un bloque con 12 apartamentos turísticos en las calles Empedrada 6 y 8, esquina con Jara. El bloque dispondrá de casi 800 metros cuadrados edificables sobre rasante destinados íntegramente a uso turístico.
En la propia Trinidad, en la calle Ventura Rodríguez, 41, opera ya el complejo Líbere Málaga Trinidad. Se trata de un edificio entero de estudios y apartamentos de corta estancia.
El grupo SmartRental eligió también este barrio para abrir un coliving de obra nueva con alrededor de 60 habitaciones y amplias zonas comunes, un producto híbrido entre residencia, hotel y apartamentos, orientado a estancias medias de jóvenes profesionales y nómadas digitales.
La cadena Radisson construye un hotel de cuatro estrellas con 102 habitaciones en La Trinidad, con rooftop, piscina y oferta de restauración y eventos, apoyado por capital institucional que ve el barrio como extensión natural del Centro turístico.
Moratoria turística
Mientras todo esto ocurre, el Ayuntamiento ha intentado frenar el crecimiento de las viviendas turísticas en el resto de la ciudad.
Tras declarar saturadas 43 zonas, en 2025 acordó una moratoria de tres años que suspende la concesión de nuevas viviendas de uso turístico en todo el municipio, con el objetivo de contener la presión sobre el parque residencial.
Sin embargo, esa moratoria convive con el avance de edificios completos destinados a explotación turística, colivings y hoteles, que se tramitan por otras vías y no siempre quedan atrapados por las mismas restricciones.