El quiosco donde ya se anuncia esta nueva propuesta.

El quiosco donde ya se anuncia esta nueva propuesta. A.R.

Málaga ciudad

El histórico quiosco junto a la Casa de Guardia se convierte en 'El Wafelito': la idea es de Mike, emprendedor neerlandés

El pequeño puesto ofrecerá stroopwafels, una de las especialidades más populares de la repostería neerlandesa, así como cafés y bebidas frías.

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Las claves

Un histórico quiosco junto a la Casa de Guardia en la calle Pastora inicia una nueva etapa como 'El Wafelito', dirigido por el emprendedor neerlandés Mike van Laarhoven Álvarez.

El nuevo concepto del quiosco está inspirado en la repostería holandesa y ofrecerá stroopwafels, galletas finas rellenas de caramelo caliente preparadas al momento.

Además de los stroopwafels, el quiosco ofrecerá bebidas frías y café recién hecho, buscando convertirse en una parada atractiva para vecinos y visitantes del centro de Málaga.

Mike van Laarhoven pretende revitalizar el quiosco manteniendo su identidad histórica y fusionando la tradición local con su herencia holandesa.

En plena calle Pastora, cada vez más animada desde la llegada de la parada de metro de Atarazanas y con la histórica Casa de Guardia siempre llena a pocos metros, un quiosco de los de toda la vida vuelve a abrir una nueva etapa en su larga historia, pero con una idea radicalmente distinta.

Este pequeño quiosco, con más de 90 años de trayectoria familiar y perteneciente a un tipo de comercio en extinción, inicia ahora una nueva vida con la llegada del emprendedor Mike van Laarhoven Álvarez. El neerlandés ha decidido apostar por este rincón histórico para impulsar un proyecto gastronómico inspirado en su país de origen, muy alejado del clásico quiosco de chucherías en los que crecieron generaciones malagueñas.

Van Laarhoven llegó a España hace algo más de seis años desde los Países Bajos, justo antes de que estallara la pandemia. Su traslado estuvo motivado por razones familiares, ya que la familia de su mujer es española. “Me mudé desde los Países Bajos justito antes de la Covid”, explica.

Aquel aterrizaje coincidió con uno de los momentos más inciertos de los últimos años, algo que también marcó su camino como emprendedor. “Como para muchos emprendedores, la pandemia fue una etapa de reflexión profunda sobre qué hacer y cómo construir algo propio aquí en Málaga”, recuerda.

Durante ese tiempo puso en marcha un negocio en el polígono El Viso dedicado a la fabricación de mesas de roble macizo. “Fueron cinco años de mucho trabajo y estabilidad empresarial”, señala. Sin embargo, mientras consolidaba esa actividad, otra idea seguía rondándole la cabeza.

“Siempre había una idea que seguía rondando en mi cabeza: crear algo gastronómico en la calle, algo que encajara con la vida tan activa que tiene Málaga Centro”, cuenta.

En un primer momento pensó en abrir una foodtruck, aunque pronto descartó esa posibilidad. “Una foodtruck me parecía atractiva, pero en España suele depender mucho de eventos puntuales”, explica. Su intención era encontrar una fórmula más estable y arraigada en la ciudad. .

Fue entonces cuando empezó a pensar en la posibilidad de un quiosco tradicional adaptado a un nuevo concepto gastronómico. La oportunidad apareció en la calle Pastora, donde encontró el citado establecimiento.

“El quiosco tiene más de 90 años de historia familiar y está ubicado en una de las zonas con más vida del centro”, explica. En un principio, su intención era simplemente conocer cómo era el espacio. “Cuando pedí la cita para verlo, en realidad solo quería informarme”, recuerda.

Sin embargo, la impresión que le produjo el lugar cambió rápidamente sus planes. “Al estar allí por primera vez, entendí que el proyecto solo podía funcionar en un lugar así”, afirma. La ubicación y el movimiento constante de locales y turistas terminaron de convencerle. “El carácter histórico me terminó de convencer inmediatamente”.

El establecimiento había sido gestionado durante años por Pilar Carmona, una malagueña que decidió traspasar el negocio tras décadas al frente del mismo. Para el nuevo responsable del quiosco, su papel ha sido fundamental en esta transición. “Para mí es un verdadero honor que ella haya confiado en mí para continuar la historia del quiosco”, señala.

Además, destaca la ayuda recibida durante el proceso. “Me ayudó en todo, desde los permisos hasta los detalles prácticos”, explica. Sin esa colaboración, reconoce, el proyecto habría sido mucho más difícil de poner en marcha.

Con el relevo ya formalizado, el quiosco inicia ahora una nueva etapa con un concepto gastronómico poco habitual en el centro de Málaga. Bajo el nombre de El Wafelito, el pequeño puesto ofrecerá stroopwafels, una de las especialidades más populares de la repostería neerlandesa.

Es consciente de que en Málaga no conocemos este tipo de galletas ni por asomo. “Son galletas finas rellenas de caramelo caliente, preparadas al momento en la plancha y servidas recién hechas”, explica Van Laarhoven. Su idea es que puedan disfrutarse de manera sencilla mientras se pasea por el centro histórico.

El quiosco no se limitará únicamente a este producto. “Además de las stroopwafels, también queremos ofrecer bebidas frías y, si todo encaja como esperamos, buen café recién hecho”, adelanta.

El objetivo es convertir el puesto en una "pequeña parada agradable dentro del recorrido cotidiano de vecinos y visitantes". Para el emprendedor neerlandés, este tipo de producto puede encajar perfectamente con la forma de disfrutar la ciudad en España. “Creo que el producto encaja muy bien con la cultura española de disfrutar algo dulce en la calle”, explica. Además, destaca su atractivo visual y aromático.

“Mi objetivo es revitalizar un quiosco histórico que necesitaba una renovación, manteniendo su identidad y dándole una nueva energía”, sostiene el joven, que no tiene claro cuándo abrirá, pero espera estar en marcha en Semana Santa. “Para mí no se trata solo de abrir un negocio, sino de continuar una pequeña parte de la historia del centro de Málaga y aportar algo diferente que combine mis raíces holandesas con mi vida aquí en España”, concluye.