Una imagen de los policías en la operación
Cae el clan que vendía cocaína 24 horas al día en Los Núcleos (Fuengirola): seis detenidos y 2,6 kilos intervenidos
La operación Luna ha desarticulado dos puntos de venta y una "guardería" de droga liderada por un patriarca de 49 años, con incautación además de más de 13.000 euros en efectivo.
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La Policía Nacional ha asestado un golpe importante al menudeo de droga en Fuengirola con la desarticulación de dos puntos de venta que funcionaban a pleno rendimiento las veinticuatro horas del día, sin descanso, en el barrio de Los Núcleos.
La operación, bautizada como Luna y llevada a cabo por agentes de la Unidad de Delincuencia Especializada y Violenta (UDEV) de la comisaría local, se ha saldado con seis detenidos a los que se atribuye su presunta participación en delitos de tráfico de drogas y pertenencia a organización criminal.
Los agentes practicaron tres registros simultáneos en domicilios del barrio.
Dos de ellos eran los puntos donde se despachaba la droga al cliente y el tercero hacía las veces de "guardería": un piso que servía de almacén y caja fuerte de la organización, donde se custodiaban las sustancias y los beneficios obtenidos en la calle.
El balance del registro habla por sí solo: 2,69 kilogramos de cocaína, 118 gramos de hachís, 13.175 euros en efectivo y dos balanzas de precisión, además de otros útiles destinados a preparar las dosis que después se vendían al menudeo.
Una organización con turnos, vigías y reparto de funciones
Lo que más llama la atención del caso es el grado de profesionalización de la trama.
Los investigadores describen una estructura que funcionaba prácticamente como un negocio reglado, con trabajo organizado por turnos continuos para asegurar que el suministro nunca se interrumpiese, captación de clientes a pie de calle y vigías encargados de detectar cualquier movimiento policial en el entorno y dar la voz de alarma.
Al frente de todo el entramado figura, según las pesquisas, un varón de 49 años al que la Policía Nacional señala como patriarca del clan.
Era él quien ejercía las funciones de liderazgo y quien repartía los papeles entre el resto de socios, asignando a cada uno un rol específico dentro de la operativa diaria.
El esquema logístico también estaba pensado al detalle.
La droga se almacenaba en el piso utilizado como guardería y, desde allí, se iba reponiendo el género en los dos puntos de venta a medida que se agotaba.
Los beneficios de la recaudación diaria seguían el camino inverso y acababan también en ese inmueble, que no se utilizaba para vender precisamente con el objetivo de mantenerlo a salvo de eventuales intervenciones policiales.
Semanas de trabajo en un entorno complicado
La investigación, según reconocen las propias fuentes policiales, exigió semanas de trabajo en un entorno descrito como especialmente complejo.
Antes de la fase de registros, los agentes desarrollaron un seguimiento sostenido del trasiego de compradores que permitió levantar varias actas de aprehensión de droga a clientes que se acercaban a comprar sus dosis y, sobre todo, identificar uno a uno a los integrantes de la trama.
El operativo culminó finalmente con los tres registros, las seis detenciones y la incautación de los 2,6 kilos de cocaína, una cantidad que la propia Policía Nacional califica de significativa si se tiene en cuenta que la organización se dedicaba al menudeo, es decir, al pequeño tráfico al consumidor final.
La cifra da una idea del volumen de negocio que movían los dos puntos de venta de Los Núcleos antes de que la operación Luna les bajase definitivamente la persiana.