Vista lateral del Renault Twingo.
Renault Twingo, la vuelta con la estética de un modelo icónico
Ahora llega en formato eléctrico, con todo para triunfar en entornos urbanos.
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No es el primero ni probablemente sea el último, pero la moda de resucitar nombres de modelos que en su momento fueron de gran éxito es una fórmula que está funcionando comercialmente.
Aunque estéticamente se parezca al modelo original, su adaptación a los requerimientos técnicos actuales lo hace totalmente distinto en cuanto a la disposición mecánica, porque 33 años de diferencia es mucho tiempo en lo tecnológico.
La frescura de su diseño exterior, con unos trazos que nos recuerdan claramente el modelo original, y su versátil interior, adaptado a las necesidades y gustos de los conductores actuales, dan como resultado un coche que hace que la gente vuelva la cabeza a su paso.
Eso es exactamente lo que noté cuando salí de concesionario oficial Tahermo Málaga, ya que la mayoría se quedaba mirando un coche que, o les recordaba el modelo original o les encantaba por la estética tan poco habitual.
Aunque ya teníamos un modelo Twingo actual, su diseño estético no se basó en el original, por lo que no existe una conexión visual con este, que sí recuerda claramente a su hermano de los años noventa.
Vista frontal del Renault Twingo.
Hay algo básico en lo que no se parece el original a su descendiente actual: su disposición mecánica. En el año 1993 las versiones iniciales solo contemplaban motorizaciones de gasolina.
Ahora, su único motor es eléctrico, alimentado por baterías. El coche es mucho más grande en todas sus medidas y está cargado de tecnología de seguridad, de las que carecía hace tres décadas.
Otra diferencia es que ahora su enfoque es claramente más urbano, aunque su autonomía homologada nos permite llegar hasta los 260 kilómetros y realizar viajes interurbanos, pero, eso sí, planificándolos gracias a su excelente navegador.
Si decidimos usarlo en ciudad entonces sí que podremos exprimir todo su potencial, por su excelente equilibrio entre potencia, consumo eléctrico y facilidad de manejo. Además, cubre todas las necesidades en cuanto a su desenvolvimiento en el tráfico urbano, gracias a su motor de 82 cv. La velocidad está limitada a 130 km/h.
El peso también ayuda porque 1200 kg es poco para lo que se estila en un coche eléctrico, aunque hay que decir que se ha ahorrado en otros sitios eliminando, por ejemplo, los elevalunas traseros, material de insonorización y diseño de suspensiones, equipando una batería de menor capacidad y peso, aunque de mejor rendimiento que el Twingo de 2019.
Vista trasera del Renault Twingo.
El resultado es un sorprendentemente bajo consumo eléctrico, pudiéndose rozar los 10 kw/h si somos suaves con el acelerador en circulación urbana, lo que daría un coste en euros realmente bajo si lo cargamos de electricidad en casa. Por cierto, pasar del 10 al 100% en corriente alterna de 6,6 kw/h nos llevaría cuatro horas y media.
En el aspecto de conectividad hemos probado la versión Techno, la más alta de las dos que se comercializan y que equipa el nuevo Android Automotive, que funciona de maravilla, aunque la versión de inicio también equipa Android Auto y Apple Car Play.
En general, un coche perfecto para la ciudad, sencillo y ágil de conducir, con un radio de giro bajísimo que nos permite maniobras en sitios estrechos, con una estética rompedora y, lo mejor, un precio que sí está al alcance de muchos: 19.500 euros en el acabado Evolution y 21.000 euros en el Techno. Si además entregamos un vehículo usado y accedemos a las ayudas estatales sumando el descuento de la marca, es posible tener un Renault Twingo a partir de 13.000 euros.