David Larrubia celebra el gol que le da el ascenso al Málaga CF

David Larrubia celebra el gol que le da el ascenso al Málaga CF EFE / Jorge Zapata

Málaga C.F.

1-2 | Málaga entera es de Primera

Los goles de Chupe y Larrubia devuelven al conjunto blanquiazul a la máxima categoría del fútbol español.

El ascenso llega ocho años después de bajar a Segunda.

El proyecto ideado por Loren Juarros, levantado por Pellicer y consolidado por Funes, cobra más fuerza que nunca.

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Las claves

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El Málaga CF logra el ascenso a Primera División tras vencer 1-2 al Almería en un partido histórico.

Ocho años después, el club malagueño regresa a la máxima categoría del fútbol español, respaldado por una afición volcada.

Chupe y David Larrubia fueron protagonistas con sus goles, destacando la firmeza y personalidad del equipo durante el encuentro.

El partido estuvo marcado por la lesión de Murillo, la valentía táctica de Funes y una actuación defensiva clave de Puga y Alfonso.

Desde el barrio de La Luz hasta Marbella. De Los Corazones hasta Fuengirola. Desde Almería hasta la eternidad. El Málaga CF es de Primera División. Con todas las letras en mayúsculas. El Málaga de los malagueños, de los canteranos, de una provincia volcada con su equipo, de los niños, principalmente de los niños, de los que no fueron a Tarragona pero sí estuvieron en Almería. El Málaga de Chupe. Y el Málaga de David Larrubia. El Funes y de Lorenzo Juarros García. Hay que ir poniéndolo con todas las letras. Qué forma de ganarse el ascenso en Almería. Este, como cantó el Kanka, no es inexplicable. Tiene una explicación. Es un equipazo como la copa de un pino que se plantó en Almería para ascender. Y lo hizo.

Ocho años después, el Málaga Club de Fútbol, el de las 30.000 personas cada domingo en La Rosaleda, vuelve a Primera División. Ha pasado el quinario. Pero aquí está de nuevo.

Los de Funes reventaron el partido entre el minuto 65 y 70 para abrir brecha con un 0-2, amenazado por 1-2 de Baptistao, pero no derribado. Fue un señor partido del Málaga. Un partidazo, tremendo. Colores blanquiazules brama la grada malaguista ahora.

Es un ascenso con muchos nombres propios, también el de Sergio Pellicer, que le dio la alternativa a los héroes del 20 de junio en Almería. Pero antes hubo que jugar.

El partido se retrasó media hora por los incidentes en la llegada del autobús del Málaga. El equipo estuvo retenido en la autovía dentro del autobús.

Funes no sorprendió con el once, y devolvió a la alineación a Chupe, Izan Merino y Joaquín, los tres suplentes en la ida. Rubi sí tocó una pieza. Melamed por Arnau. Con ese cambio, Embarba se fue a la derecha y Nico a la izquierda por arribas por dentro.

Chupe perdonó al Almería en el minuto cinco de partido. Sólo en el punto de penalti, para reventarla desde la derecha como le gustaría a cualquier delantero, la mandó a las nubes de forma incomprensible. Fue una incursión eléctrica del Málaga por la derecha. Más tarde tuvo otra parecida, con la oposición de Rodrigo Ely, que se resbaló. Eso no lo esperó el 9, que remató esta vez a las manos de Andrés.

El Almería no fue el bloque granítico de La Rosaleda y dejó espacios. El Málaga, con muchísima personalidad, entendió el mensaje. Jugó con muchísima personalidad los primeros cuarenta y cinco minutos, siempre quiso el balón.

Izan se metió entre los centrales para sacarla desde atrás. Dani Lorenzo recibía entre líneas. El que estaba más tapado era Larrubia. Pero el Málaga aseguró la pelota, daba todos los pases de seguridad necesarios hasta que podía avanzar.

El Málaga acumuló varios córners. También los tuvo el Almería fruto de alguna llegada peligrosa, especialmente desde la derecha con Chirino, con una zancada portentosa. Miguel tuvo una en el primer palo que se interceptó la defensa blanquiazul, muy firme hasta el descanso.

Lesión de Murillo y el Funes más valiente

Siguió igual de firme. Con más personalidad si cabe con la pelota. Y se fue a por el Almería, a presionarle arriba. Pero lo primero que llegó fue un susto morrocotudo de Murillo, que se retiró llorando del campo y aplaudido por toda la grada.

Funes fue más valiente todavía. Retrasó a Izan Merino y metió en el campo a Adrián Niño. Eso desquició a la defensa local, con Niño y Chupe revoloteando.

La presión arriba hizo efecto. Una mala salida del balón la recogió Dani Lorenzo en tres cuartos, se la dio a Joaquín y este se la dio Chupe, que escorado desde la derecha la cruzó imposible para Andrés Fernández.

El Almería quedó noqueado. Se echó arriba y Puga dejó una acción defensiva de muchos quilates. Le rebañó el balón a Embarba y se armó una contra mortal. Chupe la condujo por la derecha y se la dio a Larrubia al borde del área. Se volvió y la puso en lo más profundo de todos los corazones malagueños. Y en la mismísima escuadra.

El gol del ascenso tenía que ser de él, de la cara visible del modelo implantado por Loren Juarros. Un golazo del que habrá que sacar pósters.

Era el minuto 71 y el Málaga tenía casi los dos pies en Primera División. Pero el Almería tiene una artillería inacabable. Se volcó y Embarba se elevó por encima de Puga para meter la pelota en el meollo. Montero no acertó a despejar. La bola le llegó a Baptistao, que la durmió y puso a sufrir a una provincia entera.

Pero el Málaga estuvo entero, enterísimo. Lo que presionó Dotor arriba no está en los escritos. Ochoa le regaló el tercer a Niño en una contra que el de Rota perdonó. Rafita estuvo imperial en la izquierda. Y Alfonso, el muro de contención de este equipo, firme, más firme que nunca.

Hubo tiempo de una tángana en el córner que acabó con la expulsión de Thalys dentro de los diez de añadido. Ochoa vio amarilla y más tarde la segunda por una falta en mitad del campo.

Pero el destino ya estaba escrito. De Valencia, cuando se descendió contra el Levante, a Almería. En el Mediterráneo, donde la gente se perfuma con la brisa del mar, como le canta Joaquín Crespo a este equipo de leyenda. El Málaga ha cubierto este trayecto pasando las Caín. Pero ya está de vuelta. Porque "con nosotros no hay quien pueda".