Paulino de la Fuente (Santander, Cantabria, 27 de junio de 1997) ya era estrella incluso antes de hacer un partido redondo ante el Girona con doblete incluido. El cántabro tenía el honor de ser el protagonista del hit del verano en clave malaguista. Y además venía con un cartel exótico, con un precinto de los que gustan en Málaga: el de ser uno de los mejores regateadores de la categoría. Sin embargo, todo ello había que ratificarlo y el extremo ha tardado sólo cinco jornadas en confirmar lo que es, un jugadorazo.

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El 7 malaguista atiende a El ESPAÑOL de Málaga después del entrenamiento. Está ilusionado y se mueve también en la cresta de la ola a la que se ha subido todo el malaguismo. Son buenos tiempos, con una comunión perfecta de la plantilla con la grada y con el techo del equipo aún por descubrirse. Es la primera gran tarde, pero promete hacer muchas más.

Parece que ha caído de pie en Málaga. ¿Se lo esperaba?

Desde el primer momento he estado muy ilusionado. El proyecto tenía muy buena pinta, la gente tenía muchas ganas e ilusión. Siempre esperas arrancar lo mejor posible y por ahora estamos teniendo suerte.

Posiblemente comenzamos a ser pesados con el tema, pero desde luego es inevitable hablar de su canción, la famosa “Pau Paulino balón de oro balón de platino" creada por Francis Rumbamor. Más allá de la anécdota, es de suponer que eso ayuda mucho a recalar en un nuevo equipo y a darse a conocer, ¿no?

Sí, porque al final el vestuario está con la broma de la canción. También el día de la presentación, que pudo asistir el Rumba. Eso crea un buen ambiente y un buen rollo que se refleja dentro del campo. Al final, todo crea un buen compañerismo y luego eso se nota.

¿Qué pasa, que es la canción del vestuario?

Bueno, es normal. El que no la canta a uno se la canta a otro. Y con el buen rollo que hay es normal en el vestuario. Y estamos todo el día de broma.

Precisamente uno de los primeros temas conocidos del Rumba fue a Okazaki, que fichó por el Málaga pero finalmente no pudo debutar por problemas burocráticos. Alguno ya decía que cuidado a ver si le iba a caer la misma maldición…

(Risas) Eso también me lo decían. Que no vaya a ser que me pasara lo mismo que a Okazaki, que no vaya ni a debutar. Entre la canción y eso, no veas lo que me cayó en los primeros días.

Lo que es innegable es que se le ve hambre futbolística, que no ha venido a pasearse a Málaga.

Sí, es que al final lo bueno de este equipo es que tiene muchos jugadores jóvenes que no tienen el pan ganado, que tienen mucha ambición. Somos jugadores con mucha ilusión, ya se ve dentro y fuera, la unión entre todos y el esfuerzo. Pero sí, vengo con mucho hambre, con muchas ganas de hacerlo bien, con ganas de devolver al club esa confianza depositada en mí y espero conseguirlo y que sea un año magnífico.

Cuéntenos. Se formó en las canteras del Inter y del Atlético, pero comenzó a jugar en el filial del Alavés e incluso debutó en Primera… Salir de casa tan pequeño no debió ser fácil.

En el Inter estuve desde el 2013 al 2016. Luego pasé a la cantera del Atlético y luego al filial del Alavés. Son experiencias únicas que conocí a mucha gente y me trataron muy bien. No tengo ninguna queja. Es verdad que era muy pequeño, apenas había cumplido 16 años. Pero la gente que había en el otro lado se portó muy bien. Había compañeros que estaban acostumbrados a acoger gente que venía de otros lados, que ven gente que no lo pasa bien, algunos que lo dejan y se vuelven. Me lo pusieron muy fácil. Tengo a día de hoy muchos amigos de aquella etapa en el Inter. Gracias a ellos no me supuso mucha dificultad estar allí.

Tenía el difícil reto de suplir este año las bajas de Yannis Rahmani y de Joaquín Muñoz. ¿Notó esa presión?

La verdad es que no he notado nunca esa presión aquí. Por parte de la gente y del club se ha confiado muchísimo en mí. Está claro que esos jugadores el año pasado dieron mucho. Soy amigo de Joaquín, sobre todo del hermano y ya los conocía. Dieron muchísimo nivel y ojalá les vaya genial. Pero se hablaba de la vuelta de algunos e incluso la llegada de otros nuevos. Eso es normal en el mercado de fichajes. El míster siempre confió en mí desde el primer momento. El club me propuso una cosa y al final es lo que se estaba dando, confianza y tranquilidad. Lo que me dijeron durante el verano. Y al final se está convirtiendo en un buen inicio de temporada y ojalá siga así de bien.

¿Se está cumpliendo el proyecto que le presentaron en verano para que fichara por el Málaga o está incluso por encima de las expectativas creadas?

Yo diría que incluso está por encima de lo que se habló. Ellos no prometieron nada. Simplemente me presentaron el proyecto de gente joven, gente con ilusión. También de veteranos experimentados que ayudan mucho al grupo, que te hacen integrarte bien. Gente de puta madre, como yo digo. Y sobre todo el club. La manera de trabajar, el cuerpo técnico, el club… son encantadores. Da gusto trabajar así. Pero por encima de las expectativas que yo tenía. Aquí estoy encantado. Me encuentro como en casa, el club trabaja genial y ojalá seguir mucho tiempo más.

La temporada pasada descendió con el Logroñés, pero fue uno de los jugadores más destacados de la categoría al ser de los mejores regateadores. Gran contraste.

Fue un año desafortunado porque estuvimos todo el año fuera del descenso. Trabajamos y peleamos mucho. Lo veíamos cerca, pero no se pudo dar. Dimos todo, el máximo. Ninguno podía hacer más. Una lástima para la gente porque era espectacular. Tuve un año bueno a nivel individual, pero al final se te queda eso, lo que importa es el sueño de todos.

Su forma de jugar tiene tintes canallas, con mucho fútbol callejero. ¿De pequeño le gustaba más jugar en la calle o en el campo?

Siempre he sido de jugar en la calle. Siempre he tenido muchos amigos futboleros y estábamos en la calle jugando. Echando partidillos. Jugaba mucho en la calle, pero también en el campo. Empecé desde que era muy pequeño. La verdad que siempre he estado jugando en el colegio, en la calle…

Kevin y usted tienen ese fútbol descaro, de encarar y arriesgar. Ese fútbol gusta mucho y cada vez se ve menos en los campos. ¿Rara avis?

A mí es un fútbol que me gusta mucho. El mister propone partidos muy atrevidos y muy bonitos. El equipo está ilusionando a la afición y la afición lo está dando todo. Sí que somos extremos que nos gusta encarar, pero tenemos que tener ese toque de cabeza, de asegurar balones, que eso va en mejorar nuestro rendimiento.

Ha descollado con un doblete, pero venía buscándolo. ¿Se atreve a marcarse una cifra goleadora, porque ya ha marcado el doble de goles que el curso pasado?

La verdad es que no estaba obsesionado pero me estaba quedando con la espinita de no marcar, que merecía un golito porque estaba llegando y no estaba teniendo suerte o acierto en la finalización. Y bueno, sí he metido ya el doble de goles que todo el curso pasado porque fue sólo uno. Pero se agradece la confianza. Y a partir de aquí no me pongo cifras, porque no me gusta, pero los más que pueda para poder ayudar al equipo.

Hay mucha ilusión en la afición con este Málaga, ha comenzado la campaña de abonados con una buena respuesta. ¿Todo eso lo notan en el vestuario?

Sí, yo creo que ese trabajo diario se nota. Pero siempre lo digo, a la hora de jugar los partidos ellos son el 80 por ciento. Bueno ya se ve en los partidos, que nos hacen que apretemos más del doble. Incluso cuando estás mal en el partido, tener a la gente al lado te da un plus. Ayuda muchísimo. Ojalá nos ayuden lo máximo posible, que pueda entrar la máxima gente posible mientras que la sanidad lo permita. Y a partir de ahí estar todos juntos para primero conseguir el objetivo de llegar a 50 puntos y después crecer y conseguir el mayor número de puntos posible.

Hay ilusión casi desbordada en Málaga con este equipo.

Está claro que ilusión tenemos todos. Pero tenemos que ser conscientes de que es una categoría muy complicada. De momento vamos bien, pero nunca sabes lo que te puede pasar. Todos los equipos tienen baches y momentos que no están tan bien. Ahí es donde tiene que aparecer la gente para que dos o tres partidos malos se quede en uno. Incluso para el líder de la categoría. Malos tiempos vienen para todos. El objetivo es conseguir 50 puntos. Y a partir de ahí, lo que separa el descenso del playoffs son cinco partidos. Pero intentaremos estar lo más arriba posible.

Tiene 24 años. ¿Se ve más cerca de los jóvenes del equipo o de los veteranos?

Yo siempre me pongo con los jóvenes, que para ser viejo siempre hay tiempo. Hay muy buen ambiente en el vestuario, lo mejor, siempre lo digo. Y es para mí es lo más importante porque para la gente nueva es lo mejor y se adapta rápido.

La pregunta es inevitable para cualquier visitante ¿Campero o espetos?

Yo soy más de espetos. He probado los dos, pero me gusta más una lubina, un calamar o una sardina espetada. Me llama más que un campero. Pero me tiro más a por los espetos.