El manto de las Penas.

El manto de las Penas.

Cofradías

El manto de la Virgen de las Penas se llena de uvas en la Semana Santa 2026 en homenaje a Viñeros

El resultado combina margaritas euryops en tonos blancos, marfil, amarillos y naranjas, junto a anastasia blanca, componiendo un conjunto en el que el racimo de uvas adquiere un papel protagonista sobre el clásico tapiz verde.

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Las claves

El manto de la Virgen de las Penas en Málaga incluye este año un diseño protagonista con racimos de uvas en homenaje a la Hermandad Sacramental de Viñeros.

El diseño floral, elaborado por el Servicio de Parques y Jardines, conmemora el 50 aniversario del Nazareno de Viñeros y destaca una custodia de la que emergen racimos de uvas.

Para la confección se han utilizado ciprés como base, margaritas euryops, claveles, rosas blancas, orquídeas y otras flores, insertadas artesanalmente sobre una malla metálica.

La tradicional ofrenda floral a la Virgen incluyó una canastilla con lilium oriental blanco, rosas, alhelíes y helechos, reforzando el carácter simbólico del Martes Santo en Málaga.

El manto de la Virgen de las Penas vuelve a convertirse este Martes Santo en uno de los grandes protagonistas de la jornada, y lo hace este año con un guiño muy especial: las uvas de Viñeros cobran todo el protagonismo en su diseño.

El alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, junto a las concejalas delegadas de Sostenibilidad Medioambiental y Fiestas, Penélope Gómez y Teresa Porras, ha participado en la tradicional ofrenda floral a la Virgen, un acto que se celebra desde 1944 y que cada año culmina con la elaboración de este singular manto de flores naturales por parte del Servicio de Parques y Jardines.

Pero en esta ocasión, la mirada se dirige directamente al dibujo que luce la imagen. El diseño, propuesto por la Hermandad de las Penas, está dedicado a la Hermandad Sacramental de Viñeros con motivo del 50 aniversario de su Nazareno. De ahí que el elemento central sea una custodia de la que nace un racimo de uvas, símbolo inequívoco de la corporación y pieza clave del conjunto. Las uvas no son un detalle más: marcan el sentido del manto y lo convierten en un homenaje visual reconocible para cualquier cofrade malagueño.

La confección, como cada año, ha requerido un trabajo minucioso. Sobre una malla metálica unida al trono se ha dispuesto una base tupida de tallos de ciprés (unos tres metros cúbicos procedentes del Jardín Botánico-Histórico La Concepción) que sirve de fondo verde sobre el que se construye el diseño floral. A partir de ahí, se coloca la plantilla y comienza el ‘pichado’ de cada flor, insertada manualmente sobre una base de corcho.

El resultado combina margaritas euryops en tonos blancos, marfil, amarillos y naranjas, junto a anastasia blanca, componiendo un conjunto en el que el racimo de uvas adquiere un papel protagonista sobre el clásico tapiz verde.

Para dar forma al manto se han empleado, entre otras especies, 1.875 claveles blancos, 350 rosas blancas, 203 tallos de vendela ecuatoriana, 240 orquídeas y 525 paquetes de margarita euryops de color crema, además del ciprés que sostiene toda la estructura.

En paralelo, la ofrenda floral a la Virgen se ha materializado en una canastilla compuesta por lilium oriental blanco, rosas blancas, alhelíes, helechos de cuero y palmas de Phoenix roebelenii, completando así uno de los gestos más simbólicos del Martes Santo malagueño.