Encarni Navarro.

Encarni Navarro. Carlos Díaz

Cultura

Encarni Navarro, el alma de la Feria de Málaga, comienza la cuenta atrás: "Tengo una sorpresa muy familiar"

La artista de Huelin llega a la semana grande con 15 actuaciones, camisetas y tacones de flamenca exclusivos y sorteos con noches de hotel incluidas.

Más información: Patricia Castro, autora del cartel de la Feria: "El malagueño tiene que aprender de su ciudad; es la única manera de defenderla"

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Las claves

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Encarni Navarro tendrá 15 actuaciones durante la Feria de Málaga 2026, repartidas entre el centro y el Real.

La artista prepara una sorpresa "muy familiar, muy bonita y muy malagueña" para la programación de conciertos.

Navarro destaca la diferencia de ambiente entre el centro, más internacional, y el Real, con sabor tradicional.

Este año lanza merchandising exclusivo: camisetas, abanicos y tacones flamencos con sorteos y premios para el público.

Queda menos de un mes. La Feria de Málaga 2026 se celebrará del 15 al 22 de agosto, con el tradicional espectáculo piromusical de la noche del 14 como pistoletazo de salida.

Y Encarni Navarro, el alma de la Feria, ya tiene la agenda apretada para las fiestas malagueñas: 15 actuaciones cerradas de momento, en escenarios del centro y del Real, y una promesa que deja con la miel en los labios.

Porque la artista guarda sorpresas que todavía no puede desvelar: "Son muy familiares, muy bonitas y muy malagueñas", como asegura que tiene que ser la Feria de Málaga. Todo parece indicar que en la programación de conciertos de la semana grande, aún por anunciar, puede haber alguna unión de las Navarro.

Mientras llega el posible anuncio, su agenda sigue creciendo. Confirma que repetirá en el Málaga Palacio y en La Fábrica, y celebra especialmente sus pasos, una vez más, por el Real, que este año vuelve a apostar por ella. Ella, que presume de apostar siempre por las cosas de Málaga, agradece que confíen en ella "para donar alegría".

Del centro al Real

Sobre la diferencia entre públicos de la Feria de Málaga, lo tiene claro. Señala que en el centro se encuentra un ambiente "más de mundo", con visitantes de Valencia, Barcelona o Corea, los que llama cariñosamente "los guiris", mientras el Real conserva el sabor de los caballos y las casetas de siempre. Ella defiende disfrutar de los dos.

Hay una frase que la acompaña siempre y que menciona varias veces durante la conversación: a Encarni le gusta donar alegría. Asegura que en feria se dona doble "y con abanicos para que nos dé el aire", con las calores de agosto apretando. Insiste en que problemas tenemos todos y que la semana grande está para llevarla a gala y disfrutarla.

Confiesa que apenas puede vivir la Feria a pie de calle como ciudadana malagueña. No le dejan quitarse el disfraz de artista como Spiderman para acabar bailando durante horas entre las multitudes.

Cuando baja del escenario, relata, el cariño del público es inmenso y muchas veces no puede atenderlo como querría porque toca salir corriendo hacia la siguiente actuación. Eso sí, si pilla a un compañero cantando de camino, se para "aunque sea unos minutillos" a decirle olé.

Cuando se le pregunta por sus primeros recuerdos de feria, Encarni rememora los años en que se podían meter carrozas por Carretería y Puerta del Mar, cuando iba con la familia Pérez desde Las Delicias, con la Boquerona, en un carromato que describe como "una juerga con ruedas" y "el mejor restaurante Estrella Michelin" que uno pudiera encontrarse.

También guarda la imagen de su padre, el Morralla, vestido de marengo con sus amigos, comiendo jamón, queso y pescaíto frito en el centro. "En esa época no había wifi, pero de haberlo... Allí hubiésemos tenido. No faltaba de nada", rememora.

Sobre lo que se ha perdido y ganado en la Feria de Málaga, pide más civismo en las calles del centro y más protagonismo para el malagueño, y valora a la vez que la Feria haya abierto "un abanico" a la gente de fuera.

Para vivir la esencia, recomienda el ambiente de la calle Larios con sus verdiales, el Real y el paseo de caballos y dejarse llevar vistiendo vestido y flor de flamenca.

Celebra además que, a raíz del cartel elegido este año, Flores para la Victoria, mucha gente haya descubierto la romería de la Virgen de la Victoria, el pistoletazo de salida tradicional de la Feria. "Si alguien no lo sabía es para buscarle un especialista", asevera Navarro.

A quien todavía no conozca la fiesta le recomienda buscar casetas malagueñas de toda la vida, opciones "cien por cien de aquí", entre las que cita La Sal y el Sol, La Canasta y El Pimpi.

Queda pendiente, eso confiesa, un sueño: tirar mantecados en mitad de la Feria y montarse una zambomba navideña en pleno agosto. Avisa de que no lo descarta y vaticina overbooking, porque "un mantecao y un chupito de anís a 40 grados a la sombra, más de uno se lo toma".

Lo de verse algún día como pregonera, en cambio, dice que le pilla grande. Recuerda que su hermana ya lo fue y ella presume de pregonar Málaga todos los días del año. A fecha de esta entrevista, la ciudad seguiría sin conocer los nombres del pregonero y la abanderada de 2026, un retraso que la artista atribuye al Mundial de fútbol. "Creo que pronto se conocerá".

Antes de la Feria, además, tuvo una cita ineludible en su barrio. El 19 de julio acompañó a la Virgen del Carmen de Huelin, cuya salida procesional se adelantó a las 09.00 precisamente por la final que disputa la Selección Española. "El fútbol está ahí, bien, pero la Virgen es nuestra. Ahí estuve, no podía estar ella sola".

Camisetas, tacones y abanicos con premio

Las novedades de este año llegan también en forma de merchandising con acento malagueño. La cantante, que abandera la marca Aceites Málaga, presenta unas camisetas exclusivas con diseño nuevo y 10 pares de tacones de flamenca muy particulares que acabarán en manos de su público a través de sorteos en redes de la marca y sobre sus escenarios.

Los tacones están diseñados por ella misma y los describe entre risas como unos zapatos flamencos hechos "con lunares y aceitunas", con un guiño directo al oro líquido de la tierra, que ella lleva por bandera.

A la línea de camisetas y tacones se suma su clásico de los últimos años: los abanicos. Un grupo de azafatas los reparte por los puntos donde actúa y cada uno lleva un código QR que da acceso a una base de concursos. Entre los premios figuran 2 noches en el Hotel Málaga Palacio, lotes de aceite y, en sus palabras, "un ramillete de cositas muy bonitas para la Feria y para cuando termine, para relajarnos".

Y si hay que resumir en una palabra qué hace única a la Feria de Málaga, no lo duda un segundo. Responde que los malagueños, "gente solidaria que acoge al de fuera como si lo conociera de toda la vida". Con eso se queda ella.