Mirtha Ibarra y Jorge Perugorría.
'Neurótica Anónima', una declaración de amor al cine cubano de la mano de Jorge Perugorría y Mirtha Ibarra
La cinta aborda el problema de la salud mental en una Habana marcada por la desilusión y la pobreza Jorge Perugorría y Mirtha Ibarra, en el AC Málaga Palacio. Samuel Baeza.
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Si por algo se caracteriza el cine cubano es por el fiel reflejo de la realidad. El retrato es de un país castigado por la desilusión y la pobreza extrema que padece el 89% de las familias; pero el cubano también se ríe y se burla de sí mismo. Esa antítesis entre el desánimo y la sonrisa se dan la mano con una perfección casi quirúrgica en Neurótica Anónima, una cinta protagonizada por Jorge Perugorría y Mirtha Ibarra.
“Neurótica Anónima es una declaración de amor al cine, no solo al cine cubano, sino al latinoamericano, al universal… Es amar el cine, sus salas, ese acto mágico de disfrutar de las películas en las butacas y, en este caso, se habla de su importancia a través de Iluminada, la protagonista”, explica Perugorría.
Esta obra audiovisual nació, en realidad, de una obra de teatro escrita por Ibarra, con el mismo nombre y que presentó en Málaga junto a Joel Angelino. Después, el guion llegó a Perugorría y él lo transformó al estilo cinematográfico.
Iluminada es una apasionada por el cine que quiso ser actriz, pero el destino se lo impidió. “Se quedó con esa frustración que el marido ha agudizado y por eso se plantea el problema de la relación machista que hay, acrecentada por el alcoholismo”, detalla Ibarra, y aclara que la obra es “un llamado a que las salas de cine no se cierren”.
Hará lo posible para que no cierren el cine en el que ella trabaja de acomodadora, pero no por el dinero, sino porque su pasión es, simplemente, el cine. “Es su felicidad espiritual, su realización personal. En su hogar se siente frustrada porque no se entiende con su marido”.
Su evasión, aparte del cine, también es El Malecón habanero. “Mucha gente va ahí a pescar, tocar la guitarra o tomarse una botella de ron. Es un lugar para soñar”, admite Ibarra.
“La película evoca la nostalgia de los grandes maestros del cine cubano, del latinoamericano, que siempre han fabricado un cine comprometido con la realidad; por eso se han ganado el favor del pueblo”, sostiene Perugorría.
La ambientación refleja a la perfección las dificultades que atraviesa el cubano de a pie en su día a día. “Contamos la historia de Iluminada, pero en el contexto de la Cuba de hoy para que nadie sea ajeno a lo que está sucediendo. Hasta Naciones Unidas anunció la posibilidad de una pandemia de salud mental.
Un rodaje en verano y con cameos importantes
En Neurótica Anónima aparecen actores consagrados como Vladimir Cruz haciendo un pequeño personaje e, incluso, Benicio del Toro, que estaba de paso por La Habana, se hermana con esta película.
Rodada el año pasado, confiesan que el rodaje fue “agotador”, sobre todo porque era agosto y el calor, infernal; pero al mismo tiempo reconocen que fue apasionante por la protagonista y por las ganas que proyecta en todo lo que hace en la vida. “Mirtha es un ejemplo de actriz, de compromiso con la profesión, de amor y de pasión. Es un lujazo contar con Mirtha en el cine cubano”, admira Perugorría.
Ahora lo que esperan es que, igual que en Latinoamérica la reacción fue extraordinaria, los malagueños abracen Neurótica Anónima con la misma pasión que Iluminada le pone a la vida. Y al cine.