Vídeo de la operación de la Policía Nacional contra una importante red de tráfico de drogas.
Golpe a una red de cocaína que operaba desde la Costa del Sol hacia Europa: 15 detenidos y 2.700 kilos incautados
La organización utilizaba vehículos de alta gama, empresas del sector de la automoción y testaferros para transportar y ocultar la droga; doce de los arrestados han ingresado en prisión.
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La Policía Nacional ha desarticulado una organización criminal dedicada presuntamente a la importación, almacenamiento y distribución internacional de grandes cantidades de cocaína. La operación se ha saldado con 15 detenidos y la intervención de más de 2.700 kilogramos de cocaína y 800 gramos de tusi, además del bloqueo de criptoactivos, cuentas, productos financieros y bienes inmuebles relacionados con el entramado.
La investigación, iniciada en 2025 fruto de la cooperación policial internacional, ha permitido realizar registros en inmuebles situados en las provincias de Málaga, Alicante y Barcelona. En el conjunto de las actuaciones también se han intervenido dos armas de fuego cortas, 29 vehículos de alta gama y otros ocho vehículos embargados, más de 13.800 euros en efectivo y numerosas joyas y relojes de elevado valor.
Una vez puestos a disposición de la autoridad judicial, 12 de los detenidos ingresaron en prisión.
Las primeras pesquisas apuntaron a la existencia de una organización dedicada a introducir grandes cantidades de cocaína en España para distribuirlas posteriormente y exportarlas a otros países de la Unión Europea.
El grupo contaba con una estructura organizada y varios de sus integrantes mantenían vínculos familiares. Según la investigación, estas relaciones reforzaban la confianza interna y dificultaban la incorporación de personas ajenas al círculo de la organización.
Los agentes constataron que el entramado disponía de una importante capacidad logística para mover la droga tanto por territorio nacional como internacional. Para ello utilizaba vehículos de alta gama, muchos de ellos registrados a nombre de testaferros, que servían tanto para los transportes como para realizar labores de contravigilancia.
La organización también se apoyaba en un entramado empresarial relacionado con el sector de la automoción. Esta actividad le permitía disponer de numerosos vehículos y facilitar contratos laborales a otros integrantes, favoreciendo su permanencia en España y su integración en el círculo de confianza del grupo.
Los investigadores detectaron desplazamientos frecuentes entre distintos puntos de España, principalmente la Costa del Sol, el Campo de Gibraltar, Levante, Cataluña y Madrid. En algunos casos, los miembros de la red recorrían cientos de kilómetros para permanecer apenas unos minutos en el lugar de destino, un comportamiento que ayudó a identificar progresivamente sus funciones dentro de la estructura.
Más de 2.000 kilómetros en un día
En abril de 2026, después de un periodo de menor actividad y cuando varios integrantes se encontraban fuera de España, los agentes detectaron de nuevo numerosos desplazamientos por diferentes puntos del territorio nacional.
En uno de ellos, varios miembros de la organización recorrieron más de 2.000 kilómetros en un solo día. El desplazamiento se realizó con varios vehículos de alta gama y bajo estrictas medidas de seguridad. El convoy partió de Huelva en dirección a una localidad de Barcelona, con paradas en otros puntos de la península, y circuló a velocidades superiores a los 200 kilómetros por hora.
Una vez en Cataluña, los investigadores observaron cómo se descargaban varios bultos pesados de los vehículos. Inmediatamente después, los integrantes emprendieron el regreso hacia la Costa del Sol.
El recorrido, el uso de hasta cinco vehículos, las medidas de contravigilancia y el hecho de que el trayecto se iniciara en una zona especialmente vinculada al tráfico de drogas llevaron a los agentes a sospechar que el grupo podía estar transportando una cantidad importante de estupefacientes.
El 10 de abril se realizaron cuatro entradas y registros en tres viviendas y un taller situados en Málaga, Estepona, Marbella y Churriana. En estos inmuebles, vinculados a la organización, la Policía intervino 1.434 kilogramos de cocaína, 800 gramos de tusi, dos armas de fuego cortas, cuatro vehículos y dos motocicletas. En esta primera fase fueron detenidas tres personas.
De forma simultánea, los agentes registraron un chalet de Sant Just Desvern, en la provincia de Barcelona, utilizado exclusivamente como lugar de almacenamiento de droga. En el interior del garaje localizaron otros 1.351 kilogramos de cocaína.
En los días posteriores fueron arrestados en Pilar de la Horadada, en Alicante, otros tres integrantes del entramado, todos ellos relacionados presuntamente con los transportes de los alijos intervenidos.
La investigación continuó para localizar al resto de miembros de la organización. El 10 de junio se practicaron nuevas entradas y registros en inmuebles utilizados por el grupo en Marbella y Estepona, que se saldaron con otras tres detenciones.
Posteriormente, fueron arrestadas otras dos personas en Málaga y Barcelona por su presunta colaboración logística. Según la investigación, estas habrían facilitado viviendas, locales y vehículos sin formalizar los correspondientes contratos y utilizando, en algunos casos, testaferros para ocultar la titularidad real de los bienes.
Durante los meses de verano se produjo además la detención de varios integrantes que habían abandonado España o permanecían ocultos para eludir la acción policial y judicial. Estos arrestos se llevaron a cabo en virtud de órdenes europeas e internacionales de detención y entrega.
Bienes y fondos bloqueados
Además de la droga, los agentes han intervenido 29 vehículos de alta gama y otros ocho vehículos adicionales embargados, más de 13.800 euros en efectivo, joyas y relojes de elevado valor, así como criptoactivos, cuentas y productos financieros vinculados presuntamente a la organización.
La operación se ha dirigido contra una estructura dedicada a la recepción, el almacenamiento y el transporte de cocaína hacia otros países europeos para su posterior distribución por diferentes organizaciones.
La Policía considera que la investigación pone de manifiesto la utilización de estructuras delictivas flexibles, apoyadas en vínculos familiares, actividades empresariales, vehículos y bienes puestos a nombre de terceros para dificultar la identificación de sus responsables y el seguimiento de sus movimientos.