Un grupo de arquitectos voluntarios en los terremotos de Granada.
"Estaba durmiendo en el coche con su hijo": el relato de un arquitecto en el 'epicentro' de los terremotos de Granada
Antonio Vargas, arquitecto miembro del Grupo de Arquitectos Voluntarios de Emergencias (GAVE), relata las inspecciones realizadas en viviendas de Ogíjares tras los terremotos de Granada.
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"Son las siete de la tarde y, mientras terminan de repartir las inspecciones que vamos a realizar en Ogíjares, el primer grupo se acerca a una vivienda situada a menos de cien metros. Desde lejos no se observan daños significativos. Solo llama la atención el sombrerete de la chimenea, en una posición de equilibrio comprometida, que explica la ausencia de los remates de las viviendas vecinas, retirados ya por los bomberos o, simplemente, caídos".
Así relata Antonio Vargas Yáñez, arquitecto malagueño y miembro del Grupo de Arquitectos Voluntarios de Emergencias (GAVE), la experiencia vivida días atrás en la primera secuencia de terremotos registrados en Granada a finales de la pasada semana, que tuvieron en Alhendín el principal registro, con una magnitud de 4,8.
Vargas traslada este testimonio este martes 18 de agosto, justo en el momento en que vuelve a desplazarse hacia tierras nazaríes para atender los sucesos ocurridos desde primera hora, con hasta seis temblores de una magnitud de hasta 4,8.
Él es uno de los profesionales que acudieron y vuelven a acudir a Granada para evaluar los efectos de los sismos y ayudar a determinar si las viviendas inspeccionadas presentaban algún riesgo para sus ocupantes.
Daños causados por los últimos terremotos en Granada.
Al relatar los hechos de finales de la semana pasada en Ogíjares, expone: "El mayor daño lo han recibido los nervios de la dueña de la casa, una madre de poco más de treinta años, en un estado de evidente ansiedad. No se atreve a subir por las escaleras del adosado porque teme por su hijo de cuatro años cuando mira las grietas que, dentro de la vivienda, se dibujan por las paredes".
"Diseñamos los edificios para que no haya pérdidas de vidas humanas"
En su testimonio habla de Roser, la directora de la Escuela de Arquitectura de Granada. "Ni siquiera en una situación como esta puede despojarse de su condición de profesora. Con la misma paciencia que derrocha en sus clases, intenta tranquilizar a la mujer", remarca.
Vargas destaca que la directora le explica a la mujer que no corren peligro, que los edificios se diseñan "para evitar pérdidas de vidas humanas, aunque eso no significa que un terremoto no pueda provocar daños".
Le dice que su hijo puede seguir jugando sin miedo y que, en este caso, la precaución necesaria consiste en retirar los trozos de yeso que han caído al suelo o puedan encontrarse sueltos.
"Es una de las escenas que se han repetido durante las horas posteriores a los terremotos en Granada: familias asustadas, grietas que generan dudas y técnicos que tienen que determinar, en cuestión de minutos, si detrás de esos daños existe un peligro real.
Trata de lanzar un mensaje de cautela. "Una grieta no siempre significa que una vivienda esté en riesgo".
Y esa es justamente una de las funciones que tiene encomendadas los arquitectos voluntarios que, como él, acuden raudos a la llamada de colaboración.
Doce arquitectos sobre el terreno
El sábado pasado arrancó temprano para los integrantes de GAVE. A las seis de la mañana, Gonzalo, el coordinador del grupo, envió el mensaje de activación.
Tres horas y media después, durante la reunión del Comité Asesor del Plan Sísmico de Andalucía, pudo poner sobre la mesa la disponibilidad de un grupo de arquitectos voluntarios de Almería, Granada, Málaga y Jaén, apoyados por Paco Martínez, que se desplazaría desde Murcia para colaborar en la gestión de la información mediante su programa CIVILIO.
Pasado el mediodía, los alcaldes de Gójar y Ogíjares solicitaron la colaboración del grupo. Doce arquitectos de las tres primeras provincias se pusieron entonces en marcha para realizar las primeras inspecciones.
Su misión era clara: ayudar a determinar, en una primera evaluación de urgencia, si existen riesgos para las personas.
En esta ocasión, según Vargas, no parece que existiera riesgo de colapso estructural, algo que posteriormente se confirmó. Pero eso no significa que los terremotos no puedan provocar situaciones peligrosas.
En una emergencia, explica, prolongar innecesariamente las medidas preventivas también puede acabar provocando problemas. Una vivienda desalojada, una familia que no puede regresar a casa o un edificio que permanece cerrado durante días tienen consecuencias sobre la vida cotidiana.
"Tan importante como determinar las situaciones de riesgo que existen es descartar aquellas que realmente no lo son", resume.
Pasadas las diez de la noche del sábado, la colaboración de los arquitectos ya ha sido solicitada por Churriana de la Vega, La Zubia y Cúllar Vega.
Dos compañeros tienen que regresar con sus familias, pero otros seis arquitectos de Jaén se incorporarán al dispositivo. Los voluntarios desplazados desde Málaga pasarán la noche en Granada.
Y también queda una enseñanza práctica para la próxima emergencia. "La experiencia es la mejor de las enciclopedias: para la próxima, hay que acordarse de echar una muda en la mochila, que uno ya no tiene edad para darle la vuelta a los calzoncillos", cuenta con sorna.
Una madre que duerme en el coche con su hijo
El domingo, en principio, solo queda una vivienda por inspeccionar en Ogíjares. Pero los nervios son contagiosos. El Ayuntamiento no dispone de un técnico que pueda darle soporte, la Policía Local no deja de recibir llamadas y fotografías de grietas para pedir una primera valoración y los bomberos desplazados desde Granada no paran de acudir de un lugar a otro.
A las ocho de la tarde, los arquitectos entran en la última vivienda. De nuevo, por suerte, lo que peor están son los nervios de la madre. Desde el terremoto lleva durmiendo en el coche con su hijo de un año y medio.
La inspección encuentra problemas que Vargas describe gráficamente como de "chapa y pintura", además de riesgo de desprendimiento de los enfoscados de una fachada que da a un descampado.
No hay, sin embargo, un riesgo que impida regresar a la vivienda. Con la noche, los arquitectos regresan a sus casas. Lo más urgente ha pasado.
Pero de camino a Málaga, Vargas recibe una noticia en Facebook que le recuerda que el sábado murió Paco Leal, sin que pudiera darle un último adiós. "Sin poder desearle que la tierra le sea leve. Comunista y luchador incansable, organizó el movimiento vecinal de su barrio del Palo, empeñado en dejarnos a todos un mundo más justo que el que él se había encontrado", recuerda en su memoria.
"Estoy seguro que no solo me perdonará la ausencia, sino que, si no hubiera ido a Granada por despedirme de él, me habría regañado sin perder su siempre presente sonrisa”, añade emocionado.
Cuando está terminando de escribir estas líneas, llega un nuevo aviso. "Nos informan de un nuevo seísmo". Y vuelven a hacer falta voluntarios. "Vamos para allá, Paco".