Imagen de una caja de medicamentos dentro de un coche.
La DGT avisa: estos medicamentos pueden afectarte si conduces estas vacaciones
Antihistamínicos, ansiolíticos y determinados analgésicos pueden provocar somnolencia, mareos o reducir los reflejos al volante.
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Agosto es sinónimo de vacaciones y también de carretera. Miles de conductores se ponen estos días al volante para comenzar sus vacaciones, regresar a casa o realizar desplazamientos de cientos de kilómetros.
Antes de arrancar, sin embargo, hay un detalle que muchos pasan por alto: comprobar si alguno de los medicamentos que toman habitualmente puede afectar a la conducción.
Antihistamínicos, determinados analgésicos, ansiolíticos y otros tratamientos pueden provocar somnolencia, mareos, visión borrosa, disminución de los reflejos o falta de concentración.
Por eso, la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) y la Dirección General de Tráfico (DGT) recomiendan prestar atención a las advertencias de los medicamentos antes de ponerse al volante.
La recomendación cobra especial importancia durante los viajes de vacaciones, cuando se acumulan largas horas de conducción y aumenta la exposición a situaciones que requieren concentración y buenos reflejos. Un medicamento que se toma habitualmente no tiene por qué impedir conducir, pero sus posibles efectos deben conocerse.
El símbolo que hay que buscar
La forma más sencilla de comprobar si un medicamento puede afectar a la capacidad para conducir es mirar su envase. Algunos incorporan un pictograma de un coche dentro de un triángulo rojo.
Este símbolo tiene una función de advertencia, pero hay un matiz importante: no significa que esté prohibido conducir después de tomar ese medicamento.
La AEMPS explica que el pictograma indica que el medicamento puede producir efectos que interfieran en la capacidad para conducir o manejar maquinaria. Por eso, el paciente debe consultar la información del prospecto y prestar atención a los posibles efectos adversos.
La presencia del pictograma tampoco significa que todas las personas vayan a experimentar esos efectos con la misma intensidad. La reacción puede depender del medicamento concreto, la dosis, la combinación con otros tratamientos y las características de cada paciente.
¿Qué medicamentos pueden afectar al volante?
La advertencia puede aparecer en medicamentos de grupos terapéuticos muy diferentes. Entre ellos se encuentran determinados antihistamínicos, algunos medicamentos utilizados para tratar síntomas del resfriado y la tos, ciertos analgésicos, ansiolíticos y otros fármacos que actúan sobre el sistema nervioso.
Algunos pueden producir somnolencia o reducir la capacidad de reacción; otros pueden provocar mareos, visión borrosa o dificultades para mantener la concentración.
Por eso, no basta con fijarse en el nombre comercial del medicamento. Dos tratamientos destinados a problemas similares pueden contener principios activos diferentes y presentar advertencias distintas.
La recomendación de la AEMPS y la DGT es consultar siempre el prospecto y comprobar las advertencias específicas del medicamento que se está tomando.
¿Tomar un medicamento significa dar positivo en un control?
Esta es una de las dudas más habituales y conviene diferenciar dos cuestiones. Una cosa es que un medicamento pueda afectar a la capacidad para conducir por sus efectos secundarios y otra distinta que sus principios activos puedan ser detectados en un control de drogas.
La normativa de tráfico establece que los conductores no pueden circular bajo los efectos de medicamentos u otras sustancias cuando estas alteren las condiciones físicas o mentales necesarias para conducir con seguridad.
Por tanto, llevar el pictograma de conducción en la caja no significa automáticamente que el conductor vaya a dar positivo en un control de drogas. Tampoco implica por sí solo que exista una prohibición de ponerse al volante.
La cuestión fundamental es si el medicamento altera las capacidades necesarias para conducir y qué efectos produce en cada persona.
El riesgo puede ser especialmente relevante cuando se comienza a tomar un medicamento, se modifica la dosis o se combina con otros tratamientos.
Algunos efectos adversos pueden aparecer con mayor intensidad durante los primeros días. Si aparecen somnolencia, mareos, visión borrosa, debilidad o cualquier otro síntoma que pueda comprometer la seguridad, la recomendación es no conducir y consultar con un médico o farmacéutico.
También hay que prestar atención a la combinación de medicamentos. Varios tratamientos que individualmente pueden tener efectos limitados sobre la conducción pueden potenciarse entre sí.
El alcohol es otro factor a evitar, ya que puede aumentar los efectos de determinados medicamentos sobre el sistema nervioso y empeorar la capacidad para conducir.
Tres cosas a comprobar
Si vas a coger el coche estas vacaciones y estás tomando algún medicamento, las recomendaciones son sencillas:
- Mira la caja. Comprueba si incorpora el pictograma de conducción.
- Lee el prospecto. Busca las advertencias sobre somnolencia, mareos, visión borrosa, disminución de los reflejos o alteraciones de la concentración.
- Consulta si tienes dudas. Un médico o farmacéutico puede indicarte si el tratamiento puede afectar a la conducción y qué precauciones debes adoptar.
Nunca se debe suspender un tratamiento por cuenta propia para poder conducir. Si el medicamento provoca efectos incompatibles con una conducción segura, el profesional sanitario puede valorar alternativas o realizar los ajustes necesarios.