Una playa llena de sargazo.

Una playa llena de sargazo. . iStock iStock

Málaga

De problema ambiental a superalimento: el alga que invade Andalucía puede hacer más sano el pescado que comes

Investigadores de la Universidad de Málaga descubren que una especie invasora puede mejorar el omega 3 y la salud del pescado de acuicultura.

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Las claves

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Investigadores de la Universidad de Málaga han convertido el alga invasora Rugulopteryx okamurae en un ingrediente que mejora la calidad nutricional del pescado de piscifactoría.

La inclusión de esta alga en la dieta de peces omnívoros aumentó los niveles de omega 3, la diversidad bacteriana intestinal y activó mecanismos de inmunidad.

El proceso biotecnológico aplicado al alga la hace más digestible y reduce sus compuestos invasivos, permitiendo su uso en piensos experimentales.

El hallazgo permite avanzar hacia una acuicultura más sostenible y plantea una solución de economía circular para reducir el impacto ambiental de especies invasoras.

Un equipo de la Universidad de Málaga (UMA) ha logrado transformar una de las especies invasoras más problemáticas del litoral andaluz en un recurso con potencial para la acuicultura: el alga asiática Rugulopteryx okamurae, que cada año invade playas y fondos marinos, podría convertirse en un ingrediente capaz de mejorar la calidad nutricional del pescado de piscifactoría.

El hallazgo, financiado por la Consejería de Universidad, Investigación e Innovación de la Junta de Andalucía y el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, demuestra por primera vez en una especie omnívora que la incorporación de esta macroalga en la dieta de peces aumenta los niveles de omega 3, modifica la microbiota intestinal y activa mecanismos relacionados con la inmunidad y la adaptación celular.

El estudio, publicado en la revista Journal of Applied Phycology, abre la puerta a una doble solución: reducir el impacto ambiental de una especie invasora y avanzar hacia una acuicultura más sostenible y menos dependiente de harinas y aceites de pescado.

La investigación se ha desarrollado con lisas o mújoles, una especie omnívora habitual en zonas costeras y tradicionalmente poco valorada en algunas regiones. En este caso, los científicos comprobaron que su uso como modelo era clave para evaluar dietas con mayor contenido vegetal.

El equipo ya había probado anteriormente esta misma estrategia en lubina europea, una especie carnívora, pero los resultados actuales amplían el potencial del alga a peces más adaptados a dietas vegetales.

Para poder utilizar Rugulopteryx okamurae en alimentación animal, los investigadores aplicaron un tratamiento biotecnológico combinado con bacterias y levaduras beneficiosas, con el objetivo de hacerla más digestible y mejorar su valor nutricional.

Este proceso redujo los compuestos que hacen a esta alga especialmente resistente en el medio marino y que explican su carácter invasor.

Con la biomasa tratada se elaboraron dos piensos experimentales con un 5% y un 15% de inclusión del alga, que fueron administrados durante 66 días a grupos de peces, junto a un grupo de control sin suplementación.

Más omega 3

Los resultados fueron inesperadamente positivos. Los peces alimentados con un 5% de alga mostraron:

  • Mayor contenido proteico en el músculo.
  • Reducción de grasa muscular.
  • Incremento de los niveles de omega 3.

Este último efecto es especialmente relevante, ya que estos ácidos grasos están vinculados a beneficios cardiovasculares y neurológicos en la dieta humana.

El análisis molecular reveló cambios en genes relacionados con el metabolismo, el estrés celular y la inmunidad, con señales compatibles con una activación de las defensas naturales del organismo.

"Esto es positivo porque pueden actuar como barrera preventiva frente a virus y otros patógenos”, explica el investigador de la UMA Daniel Álvarez, primer autor del estudio.

El estudio también analizó la microbiota intestinal de los peces, observando un aumento de su diversidad bacteriana. Este cambio favoreció microorganismos capaces de degradar compuestos complejos presentes en las algas, sin generar desequilibrios negativos en el sistema digestivo.

Más allá de los resultados biológicos, la investigación plantea un enfoque de economía circular azul: transformar una especie invasora que genera costes millonarios de limpieza en playas y ecosistemas en un ingrediente útil para la industria alimentaria.

"O buscamos alternativas que sustituyan, al menos parcialmente, la proteína animal en los piensos, o apostamos por especies con una dieta más herbívora, porque pescar especies salvajes para alimentar a otros ejemplares de piscifactoría es insostenible", advierte a la Fundación Descubre el investigador de la Universidad de Málaga Salvador Arijo, uno de los autores del estudio.

El siguiente reto del equipo científico será ajustar dosis, concentraciones y especies objetivo para evaluar su viabilidad a largo plazo en la acuicultura comercial.